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Mundo: el hambre al acecho

April 17, 2011

El  alza del  precio de los alimentos  suele tener un correlato político de alto impacto. El rubro alimenticio aumentó en un 36 por ciento el año pasado, según el Banco Mundial. Pero algunos granos tan vitales como el trigo subieron en casi  un 70 por ciento. Ciertas  revueltas árabes como la de Túnez, Argelia, Egipto y otras fueron gatilladas, en buena medida, por la desesperación de los vastos sectores desposeídos. Hay una relación directa entre los niveles de mayor  pobreza  y el alza sostenida de los precios de los alimentos de primera necesidad: la suma de ambos se traduce en  descontento social y político.

El caso de Egipto es ilustrativo pues más de 40 por ciento  de su población  gana menos de dos dólares diarios. Ello significa que entre 60 y  80 por ciento del presupuesto familiar está destinado a los alimentos. Alimentos más caros son sinónimo de pauperización para la franja más necesitada. El Banco Mundial estima  que 44 millones de personas se sumergieron en la pobreza desde junio a consecuencia de las alzas. Para poner el asunto en perspectiva en Estados Unidos una familia destina, en promedio, tan solo el 12 por ciento de su ingreso a la alimentación. China se encuentra entre los dos extremos pues su población destina un 50 por ciento de lo que gana a la alimentación. En todo caso las autoridades en Beijing están preocupadas pues acaban de registrar una inflación alimentaria  anual de un 11,7 por ciento .

Si hay algo a lo que temen los gobiernos es a pueblos hambrientos. Egipto tiene una larga historia  que ya es evocada en tiempos bíblicos a través de las vicisitudes de José. Las malas cosechas trigueras están asociadas a los años de vacas flacas.  La Revolución Francesa, en 1789, fue precedida por malas cosechas y hambrunas. A María Antonieta, esposa del rey Luis XVI se le atribuye haber dicho a sus súbditos: No tienen pan, que coman torta”. En la misma vena Napoleón dijo más tarde  que los “ejércitos marchan sobre sus estómagos”. Claro que no solo los ejércitos sino que también  los pueblos requieren llenar sus estómagos.

El alza de los alimentos está empujada por varias causas: crece la población y en  países como China e India, que suman 2.500 millones habitantes, donde  la gente come más y mejor. En algunos países parte de la producción agrícola es destinada a los biocombustibles. Pero también las alzas son causadas por los precios del petróleo que han pasado de los 100 dólares el barril y pareciera que no bajaran de esa cota. Y luego está la propia quema de los combustibles fósiles que son responsables, en gran medida, de cambios climáticos que han afectado a Rusia, Ucrania y Australia que son grandes productores de granos.  No en vano la FAO, la agencia de Naciones Unidas responsable de los temas alimenticios, ya habla de un “tsunami silencioso”.

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