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Alemania postnuclear.

May 6, 2011

Las réplicas de la tragedia de Fukushima sacuden Alemania. La primera  potencia económica europea ha decidido abandonar la generación eléctrica a partir del átomo. Angela Merkel, la canciller alemana recién reunida con los  gobernadores los 16 estados federales, fue categórica: “Creo que todos queremos salir de la energía nuclear lo antes posible y pasar a  la renovable”. Con anterioridad la jefa de gobierno había ordenado el cierre inmediato de siete de las  diecisiete plantas del país para someterlas a severas inspecciones de seguridad. Como experimentada política Merkel sabe que pisa sobre seguro: 80 por ciento de sus compatriotas son partidarios de abandonar, de una vez por todas, la generación núcleo-eléctrica.

En la actualidad la matriz energética alemana depende en 42 por ciento del carbón, 22, 3 por ciento de la energía nuclear, 17 por ciento de la energías renovables y 13,6 del gas.  Cambiar la dependencia de la energía atómica y eventualmente de  los combustibles fósiles es un reto formidable y de alto costo.  Para lograr esta meta el gobierno ha dispuesto un plan inicial que contempla una serie de medidas. De entrada la tarea más importante, como en todo el mundo,  es incrementar la eficiencia del empleo de los recursos existentes y lograr el mayor ahorro posible. La meta concreta para la próxima década es reducir el consumo eléctrico en 20 por ciento.

En lo que toca a la producción eléctrica se  multiplicarán  las inversiones en los aerogeneradores o molinos de viento. Para este propósito ya han sido dispuestos  de 7,5 mil millones de dólares para la construcción de grandes parques eólicos. En la actualidad el país ya dispone de casi 22 mil turbinas alimentadas  por el viento. Otro rubro de desarrollo serán las redes de distribución y baterías de almacenaje. En el caso del viento la mayor abundancia está en el norte del país, en el mar Báltico, y desde allí el fluido eléctrico debe ser despachado al sur. También la explotación de la biomasa recibirá un impulso. En el país existen más de seis mil biodigestores que descomponen residuos agrícolas y utilizan el gas resultante para mover turbinas.  Alemania está a la vanguardia en el desarrollo de paneles fotovoltaicos para aprovechar las radiaciones solares. En su conjunto las  tecnologías para generar energías limpias y renovables requieren investigación y desarrollo y para ello se destinarán ya unos 750 millones de dólares.

El cambio de la matriz energética alemana será caro y complejo. Muchas localidades rechazarán la instalación de enormes torres que albergan las turbinas de los aerogeneradores. Pero en Berlín creen que será una inversión muy rentable en el largo plazo. Y más rentable resultará cuanto antes se haga. De hecho Alemania ya cosecha los beneficios de estar a la cabeza en materia de energías limpias. El rubro ha generado cientos de miles de nuevos empleos a la par de contribuir a la descontaminación.

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