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¿Una tragedia griega?

June 21, 2011

Los 17 países de la eurozona viven días críticos en la esfera monetaria. El eslabón débil es Grecia que está al borde de la quiebra. Ya no se trata de bancos o empresas. Es el país entero el que podría entrar en una cesación de pagos. Dado el volumen de los compromisos impagos de Atenas esto perjudicaría a otros estados europeos y a muchos bancos e instituciones financieras. El año pasado Grecia recibió ayuda por 159 mil millones de dólares. Ello a cambio de drásticas medidas de austeridad.  Pero ahora algunos informes hablan de la necesidad de un nuevo paquete por unos 130 mil millones de dólares para  2013.

Angela Merkel, la canciller alemana, era partidaria de involucrar a la banca privada en el salvataje. Pero, claro, los bancos más expuestos, que son franceses con más de 60 mil millones de euros, prefieren que los estados saquen las castañas del fuego por ellos. Esto porque  hay rumores de una reestructuración de la deuda. La reestructuración podría culminar con un “corte de pelo”, que en jerga bancaria significa reducir la deuda, por ejemplo, a la mitad. O sea es todo lo contrario de una repactación con La Polar o cualquier banco criollo.  En definitiva Nicolas Sarkozy, el Presidente francés, impuso su tesis de un rescate soberano que significa involucrar aún  más al Banco Central Europeo y al Fondo Monetario Internacional.

El margen de maniobra de los políticos europeos es limitado. George  Papandreou, el Primer Ministro griego,  enfrenta una comprensible resistencia de los trabajadores contra nuevas medidas de austeridad.  Las enormes manifestaciones de protesta tienen su reflejo en un creciente número de parlamentarios que ven el fin de sus carreras políticas si contribuyen a apretar los cinturones. Por la otra parte en Alemania, y otros países, hay un fuerte rechazo  a prestarles más dinero a gobiernos que son vistos como incompetentes o irresponsables. Así el elástico de la buena voluntad y hermandad europea parece tensarse a niveles peligrosos.  A la hora de defender los presupuestos nacionales, o el dinero de los contribuyentes/votantes, se aprecia una marcada reducción de la tolerancia.

A favor de Grecia está el hecho que dejarla caer resultaría demasiado oneroso. La pérdida de confianza en el euro podría provocar corridas bancarias y empujar a Portugal, la República de Irlanda e incluso a España a situaciones de insolvencia. Semejante escenario se tornaría en una amenaza existencial para la moneda europea y hasta cierto punto para toda la arquitectura política de la Unión Europea. Es claro que si se concretase este cuadro  las repercusiones alcanzarían a todas las latitudes. Chile, como un país con una economía exportadora que tiene importantes embarques destinados al viejo continente,  se vería seriamente afectado en diversos rubros.

 

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