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Afganistán: la retirada

June 24, 2011

En la guerra como en la política la victoria depende de los objetivos fijados. El Presidente Barack Obama viene de anunciar  el retiro escalonado de sus tropas desde Afganistán. El mandatario estadounidense basó su decisión, entre otros factores, en el hecho que de los 30 principales líderes de Al  Qaeda una veintena  fueron eliminados en el curso del último año y medio.  Con Osama bin Laden como el premio mayor. Con  franqueza el mandatario dijo: “América, es tiempo que nos focalicemos en la construcción de la nación, aquí en casa”.

La preocupación por acabar con la guerra iniciada en 2001, casi inmediatamente después de los atentados del 11-S-2001 para acabar con Al Qaeda y sus aliados talibanes que ejercían el poder en Kabul, es muy comprensible. En momentos en que Estados Unidos enfrenta serios problemas económicos la presencia militar en la distante nación asiática le significa una sangría de dos mil millones de dólares semanales. 1.500 soldados estadounidenses han muerto y 12.000 han resultado heridos. Mantener a las tropas en la meseta altiplánica afgana es una pesadilla logística. Baste con señalar que un litro de combustible cuesta cien dólares. Una cantidad significativa de camiones cargueros son destruidos en las rutas tanto en Pakistán como en Afganistán.  De un mero punta de vista económico es obvio el apuro por reemplazar a las tropas occidentales por las nativas. Se estima que el costo de mantención de  cada soldado norteamericano, de los aproximadamente cien mil desplegados,  asciende a un millón de dólares anuales. En cambio sus contrapartes afganos cuestan meros doce mil dólares anuales.

Existen rumores que Washington negocia un acuerdo de paz con los talibanes. Algo que podría inferirse de las palabras de Obama: “Nosotros no haremos de Afganistán el país perfecto”.  Si los talibanes llegasen al poder sería una derrota política considerable. Pero el gobierno estadounidense ha cambiado el acento de la guerra y señala que ya Al Qaeda no es una amenaza mayor por lo que, efectivamente, puede reclamar que el objetivo ha sido cumplido. Bueno, hasta cierto punto, pues la propia Casa Blanca habla de AfPak (Afganistán y Pakistán) que desde el punto de vista de la lucha contra los yihadistas son indisociables. La región vive una creciente actividad terrorista ejecutada por fundamentalistas islámicos en ambos países. En los últimos años se aprecia un serio deterioro de la seguridad en Pakistán. También se han degradado las relaciones entre Washington e Islamabad. Pakistán ha dicho que no permitirá la instalación de bases estadounidenses en su territorio. Incluso está presionado por impedir el acceso a una base desde la cual  la CIA opera aviones no tripulados. Está por verse el impacto del repliegue occidental, Francia, Alemania y Gran Bretaña anticipan sus propios retiros, pero era claro que las fuerzas extranjeras no podían permanecer allí en forma indefinida. Nadie, en todo caso, rebatirá a Obama cuando afirma que Afganistán no será un país perfecto.

 

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