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China: 90 años de comunismo.

July 3, 2011

Los comunistas chinos conmemoran 90 años de existencia. Al momento de su fundación, en 1921, apenas podían llenar una sala de eventos. Hoy con cerca de 80 millones de militantes gobiernan a más de 1.300 millones de personas. Luego de 60 años en el poder los comunistas pueden exhibir un logro que marca un hito histórico: la mayor acumulación de riqueza en un período tan breve.

La historia de la China comunista se divide en dos claros períodos históricos. El primero, el revolucionario y voluntarista, encabezado por Mao Zedong el padre del Estado actual. Mao fue un luchador antes que un gobernante. En esa condición derrotó a los enemigos externos y al interno, el Kuomintang que terminó instalado en Taiwán. El voluntarismo de Mao es patente en dos trágicos desarrollos. “El gran salto adelante” (1958-61) fue un esfuerzo de todo el país por acelerar la industrialización. En el proceso descuidaron la agricultura y según algunas estimaciones murieron de hambre más de 20 millones de  personas. Más tarde la “Revolución cultural” (1966-76) fue un intento por revertir lo que ciertos dirigentes consideraban el aburguesamiento de la sociedad.  Mirado en retrospectiva fue una iniciativa  destructiva que provocó grandes sufrimientos al conjunto del país.

El segundo período corresponde a  Deng Xiaoping y es el que vive China hoy. Deng desató el apetito de sus compatriotas por el dinero al declarar que “ser rico es glorioso”. A partir de las reformas económicas iniciadas, en 1978, China crece a una tasa anual promedio  superior al diez por ciento, convirtiéndola en la segunda potencia económica mundial.  La dirigencia comunista actual sabe que mientras aseguren un crecimiento  superior al ocho por ciento con  una inflación baja es improbable que enfrenten retos mayores. Pero temen que el sistema autoritario unipartidista pierda legitimidad aún con buenos resultados económicos. Por ello el Presidente Hu Jintao advierte sobre los peligros y la necesidad de combatir la corrupción. Este ha sido un tema recurrente de los jerarcas en Beijing, pero poco ha cambiado. No está demás tener en cuenta que un tercio de las grandes fortunas chinas pertenecen a militantes del partido. Muchos fuera del partido se preguntan cómo  llegaron a amasarlas. El punto crítico es quién controla a los comunistas. Si ellos disponen del poder absoluto y nadie puede fiscalizarlos será imposible acabar con los corruptos entre sus filas. Están, claro, los casos de excesos notorios que son castigados. Pero la abrumadora mayoría de las transgresiones pasan desapercibidas. El argumento esgrimido hasta hoy: nosotros o el caos no es infinito como se sabe en todas las latitudes. Los comunistas requerirán algo más que discursos si desean conservar el poder.

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