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Europa bascula entre la economía y lo social

August 16, 2011

La deuda de algunos países y muchos bancos europeos amenaza con cesaciones de  pagos. El mercado, como llaman a los inversionistas, lo sabe. De allí el pánico que sacude  las bolsas de valores con grandes caídas de las cotizaciones de las acciones de numerosas empresas. La receta para enfrentar las turbulencias es más disciplina fiscal. El Fondo Monetario Intencional y el Banco Central Europeo exigen drásticos recortes de los gastos. Así son despedidos millares de funcionarios públicos, se reduce el número de personal médico, profesores, policías. En Londres, que acaba de vivir serios desórdenes,  fueron dados de baja cinco mil policías en el último año. La prioridad está puesta en forma absoluta en el rescate de la averiada banca y el cumplimiento de las deudas contraídas. También en Estados Unidos se aprecia una política similar pues Wall Street, que es sinónimo del sistema financiero,  ha recibido mucho más atención que “Main Street”, la calle por la cual circulan todos los ciudadanos.

Los problemas europeos van mucho más allá de la banca. En la actualidad el de desempleo, entre los que tienen entre 15 y 24 años, promedia el 20 por ciento en la Unión Europea. España está a la cabeza del paro juvenil con casi 46 por ciento. Junto a la marginalidad de grandes masas de jóvenes el viejo continente experimenta una creciente inequidad. La distancia entre los más ricos y los más pobres no cesa de crecer. Esta realidad ya preocupante es agravada por las duras medidas de austeridad que golpean, precisamente, a los más necesitados. Los programas sociales apuntan a moderar el impacto de las disparidades. Pero a medida que  se reducen las ayudas y programas focalizados mayor es el descontento. En la percepción pública queda claro que hay manga ancha para la banca que, pese a las transgresiones realizadas a través de apalancamientos ilegales, mantiene formidables bonos por rendimientos para sus ejecutivos. En cambio para la masa de los ciudadanos se recortan las bonificaciones para arriendos, calefacción y bajan las prestaciones estatales en la mayoría de los rubros.

En Chile estuvo en boga decir que la economía marchaba bien pero el pueblo estaba mal. Gobernar a los países guiado por las cifras macroeconómicas conlleva serios peligros. Es frecuente escuchar a autoridades sorprendidas por su baja popularidad en circunstancias que las cifras indican que el país va viento en popa en lo que respecta al crecimiento económico. Pero ¿el crecimiento de quién? En estados donde hay mala distribución de la riqueza el avance, en el mejor de los casos,  hace más ricos a los ricos y algo menos pobre a los pobres. Los indignados en España, las manifestaciones en Grecia e Italia así como los estallidos ingleses avisan de un desbarajuste estructural. Las finanzas son importantes, pero la gente los es muchos más.

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