Home > Uncategorized > La batalla de Trípoli

La batalla de Trípoli

August 24, 2011

La niebla cubre Trípoli. La niebla es la metáfora utilizada por los militares para designar lo desconocido. ¿Cómo lograron los alzados contra el régimen del coronel Muammar Gadafi alcanzar la capital en pocas horas?  Eso después de seis meses de combates en que mostraron una notoria incapacidad  organizativa y logística. Las fuerzas de la OTAN y en especial franceses y británicos jugaron un papel decisivo. Primero con el patrullaje aéreo y  la destrucción de la movilidad de las fuerzas oficialistas. Segundo, ha quedado al descubierto que la aviación occidental atacó   y destruyó en forma metódica los cuarteles de las tropas gadafistas. Tercero, los rebeldes evitaron las emboscadas pues no utilizaron las rutas terrestres. Parte importante del contingente fue transportado por mar y en helicópteros.

En toda guerra el factor sorpresa es decisivo. Igualmente clave es el factor psicológico. Los insurrectos lograron ambos. No bien ingresaron a la capital,  con el respaldo de residentes, se concentraron el Plaza Verde en el corazón de la ciudad.  Estaban lejos de controlar la urbe pero dieron rienda suelta a los festejos. Con bailes,  fuegos artificiales y pisoteando los símbolos del gadafismo enviaban un mensaje potente: Libia estaba en sus manos. En el plano político el viejo régimen estaba muerto y en el militar toda resistencia armada era inútil. Un golpe de efecto formidable que sorprendió a todos en el mundo e incluso en el país.  Es una situación que recuerda la toma de Bagdad. Cuando se esperaba una gran batalla no ocurrió tal cosa. Con rapidez fue organizada una pequeña manifestación, de algunos centenares de personas,  que derribaron una estatua de Saddam Hussein. Ahora se sabe que fue una operación orquestada por los invasores. No porque faltaran personas que odiaran al dictador. Eran necesarias imágenes de la destrucción física de los íconos del antiguo régimen. Los iraquíes y el mundo no querían que se izara la bandera de Estados Unidos en Bagdad para señalar los nuevos tiempos. Eran precisas acciones iconoclastas. Los expertos en guerra psicológica saben que la mente de los individuos es su punto más frágil. De nada sirve el mejor armamento si quienes lo empuñan no están dispuestos a usarlo sea por falta de convicción, miedo o porque creen que ya fueron derrotados.

Los rebeldes consiguieron entrar al baluarte enemigo. Ello constituye una gesta de armas mayor. Pero como se vio tristemente en Irak ello no marcó el fin de la guerra. En el caso iraquí la campaña victoriosa de Estados Unidos fue fulminante y en apenas dos semanas capturaron la capital. Jamás columnas de blindados avanzaron a tal velocidad en territorio enemigo. Era difícil imaginar el baño de sangre que aguardaba a la nación árabe.  Hoy en Libia la niebla  es más densa que nunca.

Advertisements
Categories: Uncategorized
%d bloggers like this: