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La batalla por salvar al euro

December 10, 2011

La Eurozona, los 17 países europeos  que comparten el euro, cambió las reglas del juego.  Hasta ahora era un pacto monetario que velaba por el desarrollo de la moneda común. Otros diez países miembros de la Unión Europea mantenían sus respectivas divisas.

La crisis financiera desatad  en 2008 fue, en forma progresiva, agotando el margen de maniobra de los Estados europeos. Grecia, la República de Irlanda y  Portugal requirieron de paquetes de ayuda. El asunto se torno inmanejable cuando Italia y España dejaron al descubierto la  fragilidad de sus finanzas públicas. El viejo continente quedó ante una dura disyuntiva. Permitir que algunos países fueran a la “quiebra” o la cesación de pagos de sus deudas soberanas y ello implicaba que debían abandonar el euro. O bien el pacto monetario pasaba a un nivel más exigente convirtiéndose en una unidad económica. Esto último, pese a que acaba de ser acordado,  está por verse si resultará viable. Ello implica la renuncia a la soberanía económica de los países. A cambio de la protección del conjunto de los miembros cada Estado aceptará el control colectivo sobre sus presupuestos, impuestos, subsidios, endeudamiento y todo aquello que afecta las finanzas públicas. Una medida tan trascendental  se supondría que requiere de la aprobación explícita de la ciudadanía. En cambio la modificación esencial será consultada solo a nivel de los parlamentos. No en vano David Cameron, el Primer Ministro británico, advirtió que se “acordaba un tratado dentro de un tratado”. Sobre la aplicación del nuevo acuerdo cabe esperar fuertes turbulencias a medida que se definan las políticas específicas.

Londres, por su parte, optó por rechazar los cambios adoptados por la unanimidad de los miembros de la Eurozona y los restantes nueve miembros de la Unión Europea. Cameron argumentó que defendía el interés nacional que, en este caso, es el de la City el poderoso centro financiero que es la locomotora de la economía del país.  La piedra de toque fue el impuesto que será aplicado a las transacciones financieras. El mayor impulsor de esta medida es Nicolás Sarkozy, el Presidente francés, que ha criticado el proceso de desregulación bancaria que contribuyó de manera directa a la actual crisis.  Son muchos los europeos que creen que es imperioso ejercer un control más estricto sobre una banca que actuó en forma irresponsable. En este contexto la City londinense es vista como la meca  de un sector financiero especulativo. La decisión de marginarse del acuerdo puede resultar  muy contraproducente  para los británicos. No sólo quedarán en una condición disminuida de cara a Europa. También perderán la condición privilegiada, que hasta ahora gozaban, de nación atlántica que actuaba como una bisagra entre el continente y Estados Unidos. Para la Europa continental, en todo caso, la prioridad es asegurar la supervivencia de la unidad que les ha aportado una  paz y prosperidad sin precedentes.

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