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La política del cambio climático

January 20, 2012

El calentamiento global es causado por la quema de combustibles fósiles y la deforestación. Ambas son actividades humanas y corresponde, por lo tanto, a los causantes mitigar el fenómeno. Este fue el tema debatido en el seminario “Cambio climático: un reto político” organizado, en Santiago, por la presidencia del Senado y la fundación Friedrich Ebert, de la social democracia alemana.
En el caso de Chile se aprecia un cuadro desalentador. El país tiene la segunda tasa mundial de aumento de emisiones de gases de efecto invernadero per cápita después de China. Esta situación es la resultante de la estructura política del país o lo que algunos llaman el modelo imperante. En la mayoría de los casos concurren tres grandes protagonistas en la articulación de las matrices energéticas. Una, es la sociedad civil que incluye a todos los habitantes del país y una diversidad de organizaciones ciudadanas. En el caso criollo, producto de la dictadura militar y la desmovilización instigada por sucesivas autoridades, la gravitación de la opinión pública ha sido débil. La segunda instancia es el Estado que agrupa a sus tres poderes. El Estado, dada la Constitución vigente, ha sido relegado a un rol subsidiario al punto que carece, en muchos casos, de poderes para ejercer siquiera una tarea reguladora esencial. No puede además tomar iniciativas directas para el desarrollo de energías renovables no convencionales que son claves para reducir las emisiones. El tercer gran protagonista es el sector empresarial, en estos días aludido como el mercado, que opera desde la sociedad civil y ejerce una efectiva presión sobre el conjunto del Estado: el Ejecutivo, el Parlamento y el Poder Judicial. En rigor este no es un fenómeno solo chileno pues los “mercados” vienen de derribar a un par de gobiernos democráticamente electos en Europa. El auge de los indignados apunta, precisamente, a una corrección de los balances de poder a nivel mundial. Su consigna es que ellos forman parte del 99 por ciento de la población. Los mercados, desde dicha perspectiva, encarnan al 1 por ciento.
En lo que toca al calentamiento global el planeta enfrenta una carrera contra el tiempo. Como lo señaló Dimitri Zenghelis, coautor del reputado Informe Stern sobre el costo de las transformaciones climáticas, los mercados han fracasado en preservar la buena salud del medio ambiente. Las empresas apuntan ante todo a las ganancias de sus accionistas y no al bien común. Hacen sus planes con plazos de 20 ó 30 años como máximo. Ello en circunstancias que se requiere un horizonte de un siglo y más. Por su parte Luiz de Carvalho, asesor especial del Ministerio del Medio Ambiente de Brasil, postuló la necesidad de un modelo de desarrollo “inclusivo”. Esto es que incluya en forma efectiva y dinámica a los tres grandes actores que gravitan en materias ambientales con particular atención a la gran masa de pobres que habitan en América Latina.
Con una mirada de futuro Guido Girardi, Presidente del Senado, planteó que nos acercamos al fin de la era del petróleo. Ello trae consigo un cambio profundo de la organización de la sociedad en su conjunto. La cultura del automóvil, aunque a algunos les cueste creerlo, está en declinación al igual que los patrones de consumo actuales. Es un tema que estará cada día más presente en el debate cotidiano.

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