Home > Uncategorized > Los conflictos del Corán y la Biblia

Los conflictos del Corán y la Biblia

February 24, 2012

La quema de coranes en Afganistán ha provocado ya más de una decena de muertes. Por todo el país se han realizado manifestaciones ante lo que un pueblo profundamente islámico considera una profanación. Desde el Presidente Barack Obama a los mandos estadounidense en el país asiático han pedido disculpas. Pero el reconocimiento del error no calma  los ánimos. Es recurrente que luego de matanza de civiles las fuerzas de la OTAN señalen su pesar.  A tal punto los afganos cuentan con los  errores de las fuerzas ocupantes, y no hay dudas que son errores, que se han reducido las fiestas de matrimonio por el temor a ser bombardeados desde miles de metros de alturas,  confundidos por insurgentes talibanes.

Es difícil entender cómo mandos de la base norteamericana de Bragram mandaron a incinerar copias del Corán. Esto después del enorme escándalo provocado, hace casi un año,  por un desconocido clérigo en el estado de Florida que llamó a quemar el libro sagrado islámico. La absurda acción fue detenida luego de la intervención de las más altas autoridades en Estados Unidos. En Afganistán ello no impidió desórdenes que causaron numerosas muertes y heridos. Todo el mundo supo de estos hechos así como los uniformados estadounidenses.

En un estado confesional como lo es la República Islámica de Afganistán los temas religiosos son, para todos los efectos prácticos, temas políticos. El ideal del mulá  Mohamed Omar,  líder espiritual de los talibanes e íntimo colaborador de Osama bin Laden que aún está en la clandestinidad,  es: “Recrear los tiempos del profeta (…) Queremos vivir la vida como la vivió el profeta hace 1400 años”.

 

No es necesario retroceder tanto tiempo para evocar la utilización de un libro religioso para fines políticos.   Ocurrió en 1532 con la llegada de Francisco Pizarro, a la cabeza de 168 españoles, a Cajamarca para enfrentar a las fuerzas de Atahualpa, el jefe del Imperio Inca que había congregado un ejército de 80 mil hombres. El conquistador diseñó un astuto plan de batalla y como parte de él mandó al cura Vicente de Valverde a parlamentar con Atahualpa. El sacerdote confrontó al inca, con una Biblia en una mano y la cruz en la otra, y le dijo: “Soy un sacerdote de Dios, yo enseño a los cristianos las cosas de Dios y de la misma manera vengo a enseñarte. Lo que yo enseño es lo que Dios dice en este Libro”. Atahualpa, que nunca había visto un libro,  pidió verlo y el sacerdote se lo pasó. Pero Atahualpa no supo cómo abrirlo y el cura extendió su brazo para ayudarlo pero el inca se molestó y lo golpeó apartándolo y después lanzó el libro al suelo. Ante esto el cura corrió hacia los españoles gritando: “Salgan, salgan cristianos, vayan contra estos perros enemigos que rechazan las cosas de Dios. El tirano ha lanzado mi libro de la ley sagrada por el suelo… Marchen contra él, yo los absuelvo”.  Acto seguido, Pizarro dio orden la orden de ataque. Uno de los conquistadores describió los hechos: “Durante todo esto ningún indio levantó un arma contra un español… era un espectáculo impresionante ya que todo el valle,20 a25 kilómetros, estaba lleno de indios. Caía la noche y nuestra caballería seguía lanceando a los indios en los campos… seis o siete mil indios yacían muertos y a muchos más se les cortaron las manos”.

 

En muchas culturas la religión es un elemento central de la identidad de las sociedades. De poco sirve predicar los beneficios de determinadas formas de organización política si no se respetan los pilares sobre los cuales descansa la ética de ciertas naciones.  No en vano el judaísmo, el cristianismo y el islamismo se proclaman como las religiones del libro.

Advertisements
%d bloggers like this: