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Colombia: una chance de paz.

February 27, 2012

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)  anunció que renuncia  a las “retenciones de personas” con fines financieros – secuestros destinados a la extorsión para el gobierno- y  que dejará en libertad a los últimos diez uniformados aún en su poder. Con el anuncio los insurgentes cumplen con uno de los requisitos del oficialismo para iniciar negociaciones de paz.

La reacción del Presidente Juan Manuel Santos fue cauta: “Es un paso importante y necesario pero no suficiente”.  El gobierno exige a los irregulares, para iniciar un diálogo, que dejen de reclutar menores y cesen los ataques terroristas.

Los mandos de las FARC deben haber anticipado una respuesta semejante pues en su comunicado señalan: “Cada vez que las FARC-EP hablamos de paz, de soluciones políticas a la confrontación, de la necesidad de conversar para hallar una salida civilizada a los graves problemas sociales y políticos que originan el conflicto armado en Colombia, se levanta enardecido el coro de los amantes de la guerra a descalificar nuestros propósitos de reconciliación”. Los secuestros de civiles inocentes para obtener recompensas económicas, a diferencia de la toma de prisioneros uniformados en combate, llegaron a constituirse en una práctica regular de la guerrilla.  Una de las técnicas empleadas era cínicamente llamada la “pesca milagrosa”. Ella consistía en  filtrar el tráfico en carreteras  tras personas adineradas, “peces gordos”, para retenerlos hasta que sus familias pagaran lo que exigían por ellos. Esta práctica, una flagrante violación de los derechos humanos,  generó una condena generalizada, en Colombia y a nivel internacional. Según fuentes oficiales, en 2011, en el país se registraron 298 secuestros de los cuales 26 por cientos son atribuidos a los insurgentes.

Las FARC y el gobierno colombiano siempre han coincidido en un punto: el conflicto no tiene una solución militar y la paz definitiva será producto de una negociación. Pero, claro, cada cual quiere dictar sus condiciones en la mesa de conversaciones. El gobierno ha tenido éxito en su política de acabar con los líderes más emblemáticos de los rebeldes. La guerrilla ha vuelto a lo que sabe hacer mejor: morder y huir. Replegarse a zonas distantes y atacar por sorpresa para retirarse sin dar combate. Así, una vez tras otra,  las FARC y otras organizaciones han acumulado fuerzas para lanzar ataques más osados. Luego las fuerzas armadas lanzan sus ofensivas y fuerzan a sus enemigos al repliegue. Así,  durante medio siglo. La inigualada permanencia en el tiempo de la insurgencia colombiana es testimonio de la ineficacia de las sucesivas políticas gubernamentales. La resistencia armada subsiste, en gran medida, por la violencia de las fuerzas regulares y elementos paramilitares que asesinan y usurpan tierras. En este último plano Santos ha buscado revertir algunos de los abusos. Pese a ello en 2011  fueron  asesinados 50  dirigentes sindicales en todo el país.

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