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El futuro de la energía en Chile

March 8, 2012

El ministerio de Energía publicó, finalmente,  lo que ha calificado  como su “carta de navegación” para enfrentar  los años venideros. Se trata del documento encabezado como  la  Estrategia Nacional de Energía (ENE) 2012-2030 y titulado  “Energía para el futuro”. En rigor la propuesta está enfocada en su totalidad al sistema eléctrico y omite un análisis sobre el hecho que el país   importa 98,7  por ciento del petróleo que consume.  Ello en circunstancias que la casi totalidad del transporte es carretero.

En todo caso a la hora del diagnóstico se aprecian avances pues es un texto más franco y autocrítico que el grueso de la producción oficial. Parte por reconocer que “Chile es un país sumamente expuesto  en materia energética…el marco regulatorio del sector ha evidenciado importantes debilidades las que se han hecho patentes cuando deben enfrentarse situaciones coyunturales… la infraestructura de transmisión de energía eléctrica no consideraron lineamientos de largo plazo…lo anterior, puso de manifiesto la evidente fragilidad de nuestro sistema eléctrico”. 

Entre las metas propuestas destaca aumentar la participación de la hidroelectricidad desde el 35 por ciento actual a 45 ó 48 por ciento para 2024. Esto con HidroAysén, claro.  En lo que toca a las energías renovables no convencionales (ERNC) se propone incrementar su participación  del 3 por ciento actual a 20 por ciento de la matriz eléctrica. . La energía nuclear queda archivada pero no desechada. 

  A lo largo de todo el documento se subraya la necesidad de actuar “con la  participación y adecuado conocimiento de la comunidad”, de operar “con la mayor transparencia”, “con una institucionalidad de vanguardia, con un mayor compromiso público”  pero en lugar alguno se menciona en qué se traducirán estas declaraciones de buenas intenciones. Por el contrario, la sociedad civil sigue ausente y cada vez que se menciona la necesidad debatir algo se invoca a otras reparticiones públicas. Así al considerar los temas ambientales Energía señala que debe colaborar estrechamente con el ministerio del Medio Ambiente. El problema con este enfoque  es que el conjunto del aparato estatal está sometido a las mismas señales de la voluntad de las máximas autoridades del ejecutivo. Se cae así en la ficción que los comités interministeriales representan puntos de vistas diferentes que expresan incluso sensibilidades ciudadanas. Sin duda tienen ángulos de análisis distintos pero todos concurren a una misma conclusión. Y aquellos que no lo hacen, como ya se ha visto, son cesados en sus cargos. 

La propuesta del gobierno es tecnocrática. La construcción de una Carretera Eléctrica Pública puede contribuir a destrabar algunos problemas en la transmisión y distribución. Pero no se aborda el tema del asfixiante centralismo y muy, pero muy  de pasada se menciona la energía distribuida, aquella que es producida y consumida localmente.  Pero más importante aún se omite lo fundamental: los cambios políticos y culturales que comienzan en la sociedad,  pasan  por la educación en todos sus niveles y deben permear al Estado. Y, por supuesto, también a la inversa.

 

 

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