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El ocaso nuclear

May 25, 2012

Francia es el país con la mayor participación de la energía nuclear en la producción eléctrica. Alrededor de tres cuartas partes de la electricidad proviene de 59 reactores atómicos. A lo largo de la reciente  campaña presidencial  Martine Aubry, la líder del Partido Socialista  al cual pertenece el Presidente François Hollande, declaró que era partidaria de abandonar por completo la núcleo-electricidad.  Una postura respaldada con entusiasmo por el Partido Verde que forma parte de la actual alianza gobernante. En todo caso Hollande no fue tan lejos  y en el debate con el entonces Presidente Nicolas  Sarkozy, el pasado 2 de mayo, señaló que estaba a favor de bajar la participación de las plantas nucleares en la producción eléctrica de mas del 70 por ciento a solo un 50 por ciento.  El mercado tomó en serio los propósitos del recién electo mandatario pues las acciones de la empresa nuclear francesa AREVA se cotizan a la baja.

En Japón ha ocurrido algo que pocos se atrevían a vaticinar. En un país donde un tercio de la energía proviene del átomo hoy no funciona ni una sola planta nuclear. La postura del gobierno del Primer Ministro Yoshihiko Noda es que algunas plantas volverán al servicio, al menos por algún tiempo una vez que sean inspeccionadas y reciban trabajos de mantención. Pero la opinión pública es cada vez más hostil a la energía atómica. Un grupo de 66 alcaldes de 34 prefecturas lanzaron una campaña contra la reapertura de las centrales. Las encuestas muestran que un 70 por ciento de los japoneses consultados son contrarios a la reactivación de complejos nucleares.  TEPCO, la empresa responsable del siniestrado complejo nuclear de Fukushima, que constaba de seis reactores,  acaba de ser estatizada. Estaba a la vista que la compañía era incapaz de pagar las indemnizaciones por   los descomunales daños causados.

Las ondas antinucleares también han llegado a Brasil. Allí Marcio Zimmermann,  secretario ejecutivo del Ministerio de Energía,  viene de declarar que el país no construirá ocho centrales atómicas previstas y precisó que: “El último plan, que cubre hasta 2020, no prevé ninguna central nueva pues no hay necesidad de ellas”. En cambio dijo que “la demanda será satisfecha  con hidroelectricidad, energía eólica y gas”.   En la actualidad Brasil dispone de  dos reactores en Angra dos Reis y, en el mismo sitio, construye una tercera planta.

El primero de enero había  429 reactores nucleares en servicio en el mundo,  ello es 15 menos que en el cenit alcanzado en 2002. La desaceleración de la energía atómica  podría presagiar su ocaso definitivo. Ello porque siempre fue considerada como una energía de transición,  hasta que se contase con fuentes más seguras y renovables ya que el uranio, como el petróleo, no es infinito.

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