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Los salafistas al ataque

September 25, 2012

Las manifestaciones en una veintena de países islámicos han sacudido al mundo. Un filme racista, grosero y realizado con el objetivo deliberado de ofender a los creyentes musulmanes dio en el blanco. Decenas de miles de personas salieron a protestar contra lo que consideran un ataque blasfemo. Pese a la violencia de algunas expresiones de repudio, en particular el ataque contra el consulado de Estados Unidos en Bengasi, las movilizaciones representan una cantidad insignificante en el universo de más de 1.200 millones de musulmanes.
La voz cantante en los intentos por asaltar las embajadas norteamericanas la tienen los salafistas. Esta corriente fundamentalista promueve una interpretación literal del Corán. Uno de sus exponentes más conocidos es el mulá Omar, líder religioso de los talibanes, que proclamó en Afganistán que aspiraba a “Recrear los tiempos del profeta (…) Queremos vivir la vida como la vivió el profeta hace 1400 años”. Una característica de los salafistas es su absoluta misoginia. Sobre las mujeres el mulá Omar declaró : “Por su naturaleza la mujer es un ser débil y vulnerable a la tentación (…) Una mujer que deja su casa para ir a trabajar, en forma inevitable tomará contacto con hombres extraños. Y, como lo demuestra la experiencia en los países occidentales, este es el primer paso hacia la prostitución”. Los talibanes cerraron todas las escuelas para niñas. A Omar, en todo caso, parece habérselo tragado la tierra, pues desde la derrota de los talibanes en el 2001 nunca se supo más de él.

Los salafistas no son uniformes. El grueso adhiere a lo que llaman la opción “jequista” o también “quietista” que se concentra en las oraciones. La variante saudita del salafismo es conocida como el wahabismo, en alusión a su fundador que junto a la familia real al-Saud proclama lo conveniencia del apoliticismo. Los que reciben más atención, pese a ser muy minoritarios, son los yihadistas que proclaman una guerra santa contra los que consideran infieles.

El salafismo tiene su equivalente occidental. Es el fundamentalismo evangélico en Estados Unidos que adhiere a una lectura textual de la Biblia. En ambos casos la vida cotidiana y el activismo político están regidos por las convicciones religiosas. Es una óptica intolerante que considera impíos a los que no comparten su particular exegesis de los textos sagrados de sus religiones.

Estos son los sectores que han cruzado lanzas en el último episodio. El tristemente famoso pastor estadounidense Terry Jones cobró fama cuando amenazó con quemar en público una copia del Corán. Al parecer ahora brindó ayuda para la realización del filme “La inocencia de los musulmanes”, que ha causado las protestas. Así pequeños grupos consiguen un protagonismo desmedido. Pero, claro, lo consiguen porque el campo está bien abonado por múltiples fricciones entre los pueblos islámicos y Occidente.

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