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El legado de Hobsbawm

October 1, 2012

La muerte del historiador británico Eric Hobsbawm generó profundas expresiones de respeto en todo el espectro político. Algo notable para un hombre que militó toda su vida en el Partido Comunista, esto hasta la desaparición de dicho partido en Inglaterra. Cierto que adhirió a su expresión más moderna que fue el eurocomunismo que, para muchos efectos prácticos,  derivó en posturas similares a las socialdemócratas.

El estudio del desarrollo de la clase obrera inglesa llevó a Hobsbawm  a concluir que la idea marxista de conquista del poder, por parte de grandes batallones obreros en los países desarrollados,  no era viable.  En varios ensayos señaló que los partidos conformados por trabajadores manuales no podrían ganar elecciones nacionales por si solos. Si querían triunfar deberían,  necesariamente, buscar alianzas con otros sectores sociales. De hecho en muchos países industrializados la clase obrera, y con ella los sindicatos,  ha perdido peso numérico y gravitación económica con lo cual también ha menguado su influencia política. Hecho que queda evidenciado con la aparición de nuevas fuerzas políticas progresistas como, por ejemplo, los ecologistas. En retrospectiva se le reconoce haber contribuido al rediseño de la izquierda británica. Su efecto más visible fue el Nuevo Laborismo que llevó a más de una década de gobierno al Partido Laborista británico.

Hobsbawm mantuvo siempre una óptica marxista en su crítica social , aunque algunos la consideraron un tanto ecléctica: “La impotencia alcanza tanto a quienes creen en un capitalismo puro librado a las fuerzas de mercado, sin Estado, una suerte de anarquismo burgués, y quienes creen en un socialismo planificado sin contaminación alguna del lucro. Ambos están bancarrota. El futuro, como el presente y el pasado, pertenece a las economías mixtas, en que lo público y lo privado están imbricados de una u otra manera. El cómo, ese es el dilema para todos hoy, pero especialmente para las corrientes de izquierda”.

 

Aparte de su formidable erudición Hobsbawm era uno de los grandes exponentes de una pléyade de destacados historiadores británicos. Pero la variedad de experiencias de su propia vida le entregó una visión privilegiada: nacido en Alejandría, en una familia judía, creció en Viena para luego radicarse en Berlín, y con la llegada del nazismo emigró a Inglaterra en 1933, para instalarse en Cambridge. Además de narrar la historia Hobsbawm desarrolló una prosa clara, directa, seductora, sin preciosismos o pedanterías, que ha cautivado y aún cautiva a millones de lectores.

 

 

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