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La victoria de Obama y el voto latino.

November 7, 2012

Hay un decir en política que aquel que impone su agenda tiene la mitad de la batalla ganada. Mitt Romney,  y su partido republicano, definieron una estrategia  electoral clásica. La mayoría de los estadounidenses están preocupados, ante todo, por la marcha de la economía. Con un desempleo relativamente alto, con un mercado laboral que crece con lentitud, la incertidumbre causa zozobras a un alto porcentaje de la población. Como prácticamente ningún presidente ha sido reelecto en condiciones económicas adversas era claro el rumbo para los opositores. Romney subrayó hasta el cansancio las debilidades del gobierno de su adversario. A la vez,  proclamó que como empresario sabía cómo sacar al país de su letargo. En definitiva intentó convertir las elecciones en plebiscito sobre la gestión del gobierno que concluía.

El Presidente  Barack Obama, y el partido demócrata, no estuvieron dispuestos a rendir examen en esos términos. En cambio plantearon que Estados Unidos tenía ante sí la elección entre dos visiones. Una, la de Romney, que favorecía a los más ricos y por eso proponía bajarles los impuestos. La suya favorecía una redistribución de riquezas castigando al uno por ciento más pudiente. Fue el clásico enfrentamiento que se vive con regularidad en Europa y América Latina entre los sectores conservadores y los partidos con inclinaciones socialdemócratas.

Al debate ideológico, que además abarcó un amplio rango de fricciones sobre el rol y las responsabilidades del Estado, se sumó la cambiante realidad demográfica del país. Como solía decir el muy conservador  ensayista  Samuel P.  Huntington en el país nacen más niños con el nombre latino de José  que con su equivalente anglosajón, Joe. De hecho los latinos son  la minoría más numerosa y representa 15 por ciento de la población. Se estima que alrededor de 70 por ciento de sus votantes optó por Obama asegurándole el triunfo en estados como Colorado y Nevada entre otros. Los republicanos, por su parte, aplican políticas migratorias discriminatorias hacia los latinos en varios estados entre los que destacan Arizona y Alabama. Obama, con un frío cálculo electoral, supo ganarse la adhesión  latina  al anunciar,  en junio,  que cancelaba las deportaciones de casi dos millones de estudiantes indocumentados. Demás está decir que la población homosexual, que se estima representa 7 por ciento de los votantes, ha sido blanco de la hostilidad conservadora y que fue Obama el que removió las trabas que la marginaba de las fuerzas armadas. Fue pues la suma de los excluidos, entre los que se cuentan los negros que suman 13,6 por ciento de la población, además de la mayoría de las mujeres los que contribuyeron a una victoria en condiciones económicas  negativas.

 

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