Home > Uncategorized > El mundo sigue su curso

El mundo sigue su curso

December 21, 2012

Nadie, en verdad, pensó seriamente que el mundo terminaría el 21 del 12 del 12. Sin embargo, la manoseada “profecía maya” se convirtió en un tema privilegiado en muchos medios de comunicación. Para algunos había algo lúdico: imaginar cómo serían las últimas horas de la humanidad. Para otros era una oportunidad para explotar el morbo del temor al fin de la existencia. Los más rigurosos analizaron la fijación atávica del hombre con el misterio supremo: la muerte.
El fin del ciclo de 5.125 años del calendario maya movilizó a chilenos al Cajón del Maipo y al Valle del Elqui. Miles de europeos concurrieron a la aldea de Bugarach, en el sur de Francia, donde alienígenas aterrizarían en unos montes “sagrados” para socorrer a los amenazados humanos. En las Sierras Chicas, en Córdoba, Argentina, la policía patrulló la región tras denuncias de posibles suicidios masivos. Los chinos, por su parte, arrestaron más de un millar de personas de la secta Dios Todopoderoso que anticipaba la destrucción del planeta. En un país bastante ateo pero profundamente supersticioso semejante rumor podría desembocar en una histeria colectiva. En Occidente, por su parte, abundan las religiones que de alguna manera u otra predican la venida de un mesías o del día del juicio final.
La noción del apocalipsis está presente en el subconsciente de muchas sociedades. En esta oportunidad se sumaban algunos datos con bases materiales. Una de muchas teorías señalaba que una alineación de planetas abría paso a tormentas solares que impactarían la tierra con altos niveles de radiación cósmica. Ello provocaría desde problemas en las comunicaciones a tres días de oscuridad y muchos otros efectos.
El cine y la televisión están saturados de visiones apocalípticas. Además de las innumerables películas sobre el fin del mundo por un choque con un asteroide, a causa de fenómenos climáticos gatillados por el calentamiento global, inundaciones, sequías, subida del nivel de los océanos, pandemias, y producto de algunos o varios de estos factores es esperable que se desatarán enormes desórdenes sociales. Lo llamativo es que las visiones catastrofistas, aunque es evidente que las catástrofes ocurren, se propagan con gran velocidad tanto en sociedades rurales, con bajos niveles educacionales, como en países con mayoría urbanas donde cabe esperar una postura más crítica y asentada en evidencias científicas. El control aparente logrado por el hombre sobre la naturaleza, expresado entre otros campos con el avance de la medicina y la casi eliminación de enfermedades que en el pasado diezmaron a sociedades, no ha aportado las certidumbres esperadas. En su fuero interno son todavía muchos los que creen que la supervivencia humana está amenazada.

Advertisements
Categories: Uncategorized
%d bloggers like this: