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Chile tras las cumbres.

January 29, 2013

Chile salió bien parado de los mega encuentros internacionales. En primer lugar, la cumbre entre Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y la Unión Europea (UE) que aunque resultó anodina tuvo buena concurrencia. Abundaron las declaraciones de buenas intenciones que ya son familiares en encuentros de este tipo. En cuanto a los europeos quedó de manifiesto quien lleva la batuta. Angela Merkel, la canciller alemana, opacó a sus colegas del viejo continente. La mandataria mostró su temple al aplaudir el desarrollo de Chile pero, más allá de las palabras de buena crianza, criticó al país por su abismante fragilidad energética. Razón tiene y ofreció, en buena hora, la cooperación de su país en el campo de las energías renovables no convencionales.
En todo caso la tentación de emplear un lenguaje altisonante fue ineludible. Así se proclamó que entre los dos bloques, CELAC-UE, que agrupan a un tercio de los países del mundo se fraguaba una “alianza estratégica”. Esto es una expresión de deseo pero está muy lejos de concretarse. Mal puede existir semejante unidad de criterios con los europeos sin antes allanar las diferencias en el seno de la CELAC que es una organización que da sus primeros pasos. No es claro cuál será la institución que prevalecerá como la más representativa de la región. La Organización de Estados Americanos (OEA), capitaneada por Estados Unidos, mantiene su vigencia y Washington se prodigará para que continúe como el principal foro hemisférico.
En lo que toca a la CELAC el gran beneficiario de la cumbre fue el Presidente Sebastián Piñera. Como anfitrión tuvo una cobertura permanente en un marco de alto prestigio, rodeado por los más importantes mandatarios de la región. Pero su mayor lucimiento le fue otorgado por la débil impugnación del Presidente boliviano Evo Morales. Es una severa desubicación denunció, ante e los jefes de estados, que los transportistas bolivianos eran multados en Chile por realizar necesidades básicas a la vera de las carreteras.
La Paz siente una creciente frustración por el estancamiento de las conversaciones para una posible salida al Océano Pacífico. Desde el momento que Bolivia inscribió en su constitución que la salida debía ser “soberana y continua” las chances de lograrlas eran nulas, salvo al norte de Arica. Como lo señaló Piñera ningún país del mundo acepta que su territorio sea dividido. Con todo hubo un cambio importante en la postura de Morales al ofertar gas a cambio de mar. Hasta ahora sucesivos gobiernos bolivianos reclamaban que Chile estaba en deuda y que debía ceder territorios para compensar los territorios arrebatados por la fuerza. La propuesta de Morales fue desechada de plano por Piñera que retrucó que “los temas de soberanía no se negocian por intereses económicos”. Una salida satisfactoria para ambos países pasa por reformular el concepto de soberanía. Ello requiere de una fórmula en que Chile y Bolivia obtengan beneficios y solo los conseguirán a través de la cooperación.

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