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Terminó la fiesta de los “peces gordos” suizos

March 4, 2013

En el paraíso del secreto bancario y del liberalismo económico se decidió acotar los privilegios de los “peces gordos”. Los suizos aprobaron, en forma abrumadora, limitar los sueldos, bonos y otras prebendas de los máximos ejecutivos de bancos y empresas. En un referéndum nacional 68 por ciento votantes aprobaron una iniciativa, llamada de los “fat cats”, que da a los accionistas el poder para fijar los salarios de los principales ejecutivos. También se terminan los “golden hellos” y los “golden parachutes”. Es el fin de las “bienvenidas de oro”, que consisten en enormes sumas ofertadas a ejecutivos para atraerlos a una empresa o bien los “paracaídas de oro”, que son indemnizaciones por decenas de millones de dólares al momento de la partida o incluso el despido. El director ejecutivo del mega laboratorio farmacéutico suizo Novartis cobró una indemnización de 75 millones de dólares. Fue tal la indignación pública que finalmente debió renunciar a parte de ella.
Desde la crisis desatada el 2008 crece la crítica pública ante lo que se percibe como una actitud inmoral de algunos ejecutivos por sus privilegios. Especialmente en aquellos bancos y empresas que han perdido miles de millones de dólares por mala gestión. Allí se producen numerosos despidos pero que no afectan a los responsables de las pérdidas.
De hecho fue la quiebra de la línea aérea nacional Swissair, en 2001, la que desató la campaña contra los privilegios excesivos. La compañía desapareció pero su gerente se fue para la casa con una suculenta suma. Su contrato contenía la clausula de “indemnización a todo evento”. En tiempos más recientes el gigantesco banco UBS perdió verdaderas fortunas y despidió a miles de empleados y, finalmente, debió ser rescatado de la quiebra por el gobierno, o lo que es lo mismo con el dinero de los contribuyentes. Pero eso para nada alteró la planilla de formidables sueldos y los bonos de los ejecutivos causantes de la debacle.
Suiza no es el primer país europeo en contar con semejante legislación pues Dinamarca y Holanda ya limitan los privilegios de sus ejecutivos. Ahora el conjunto de la Unión Europea (UE) se apresta a legislar sobre la materia para sus 27 países miembros. Las nuevas directivas incluyen la fijación de un techo para los bonos en el sector bancario que no podrán exceder de un año de sueldo y solo pueden subir a dos con la explicita aprobación de los accionistas. Como cabía esperar los afectados han puesto el grito en el cielo y advierten que muchos ejecutivos emigrarán a países más liberales. La transnacional Nestlé señaló que Suiza podría tornarse menos atractiva para las grandes corporaciones. La mayoría de los analistas estiman, sin embargo, que ello no ocurrirá porque si bien las limitantes serán resentidas los países de la UE ofrecen otras garantías, como la estabilidad y calidad de vida, que superan a competidores de otras latitudes.
El precedente suizo de convocar a una elección popular directa – el país puede tener hasta cuatro consultas nacionales cada año si se reúne el número de firmas requeridas para convocarlos- para definir como remuneran las grandes empresas privadas que afectan a todo el país es digno de estudio.

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