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La retórica bélica norcoerana

March 28, 2013

Corea del Norte está embarcada en una avalancha de amenazas. Cada día sube su volumen y hace pensar que un conflicto es inminente. De hecho Pionyang ha cortado el teléfono rojo, utilizado para situaciones de alto riesgo, que la comunica con Corea del Sur. El régimen norcoreano ha dicho que “la guerra puede estallar en cualquier momento” y, como corresponde para semejante situación crítica, sus fuerzas militares están en estado de alerta.

Corea del Sur junto a Estados Unidos, por su parte, realiza ejercicios militares y exhibiciones de poderío militar. El Presidente Barack Obama viene de despachar un par de sus más poderosos bombarderos, los B-2, que sobrevolaron la parte austral de la península asegurándose que fuesen profusamente fotografiados.

¿Hay peligro de una guerra en la región asiática? Uno de los termómetros más sensibles para medir las tensiones bélicas son las bolsas de valores. Los inversionistas, cuyo negocio es estar bien informados sobre los riesgos que acechan a sus capitales, son los primeros en dar la señal de alarma. Si estiman que sobrevendrá un desastre, como lo es una guerra o una conmoción mayor, suelen retirar sus fondos. La incertidumbre suele gatillar alzas de ciertas materias primas como el petróleo. Nada de eso ha ocurrido. La bolsa de Seúl está tranquila como una taza de leche. El Kospi, como llaman al índice que expresa los valores de las acciones sudcoreanas, no ha experimentado sobresaltos. Incluso algunos rubros como el automotriz y las tecnologías electrónicas están al alza.

Kim Jong-un, el nuevo líder norcoreano, ha figurado en forma prominente en los aprestos bélicos. En imágenes que recuerdan conflictos del siglo pasado aparece mirando la frontera a través binocular. Luego es mostrado visitando las tropas que en un acto de devoción se lanzan a las gélidas aguas para verlo de más cerca. En otras filmaciones estudia mapas con sus generales. Como se suele decir perro que ladra no muerde. Entre otras razones porque Piongyang está en absoluta desventaja militar frente Seúl y Washington que podrían asestar un golpe demoledor contra un país pobre que cuenta con un arsenal obsoleto.

La crisis actual recuerda a las vividas en 2006, 2009 y el año pasado. Todas relacionadas ya sean por el lanzamiento de cohetes de largo alcance o detonaciones nucleares. En estos momentos no hay evidencia que Corea del Norte disponga de armas nucleares operativas. Una cosa es la detonación de un artefacto atómico y otra muy distinta es disponer de una ojiva nuclear. También es distinto lanzar un cohete al espacio que contar con un misil balístico capaz de colocar una ojiva sobre el blanco deseado. El esfuerzo bélico norcoreano pretende obligar a sus adversarios a sentarse en una mesa de negociación para disipar tensiones y a cambio obtener ayuda económica. Por lo tanto si bien no se pueden descartar fricciones bélicas es altamente improbable un estallido masivo de hostilidades.

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