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Corea del Norte: no habrá una guerra por accidente.

April 9, 2013

Las guerras no comienzan por accidente. Para que estalle una guerra no bastan algunos intercambios de fuego, ordenandos por comandantes subalternos, en teatros de acción específicos. Para que se desaten las hostilidades a gran escala es necesaria la voluntad política de los gobernantes de los países involucrados. Los grandes conflictos no son escaladas involuntarias causadas por algunos oficiales irreflexivos.
Hay gente que expresa preocupación por la tensión bélica en la península de Corea. El lenguaje agresivo e inusual de Corea del Norte puede significar dos cosas: una, que prepara un ataque o, dos, que los norcoreanos están inquietos porque temen ser atacados. Sin lugar a dudas se trata de la segunda posibilidad, y el temor fue desencadenado por los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur.
Ante la posibilidad de guerra es útil dar una mirada a lo que se denomina la ecuación básica. Cuáles son los medios políticos, económicos y militares a disposición de los bandos. En este caso ni siquiera vale la pena dar el listado de los arsenales ni el poderío económico de los bandos pues los norcoreanos están en una inferioridad absoluta. Desde una perspectiva internacional Corea del Norte está completamente aislada. China, su aliado más cercano, sin duda desea preservar un régimen amigo, como el de Kim Jong-un, en sus fronteras. Pero ya no se repetirá lo vivido durante la guerra de Corea (1950-53) en que China envió sus tropas a combatir junto a los norcoreanos con enormes costos humanos. Hoy Beijing busca consolidar la situación en la península e, idealmente, lograr un tratado de paz permanente entre ambas Coreas y mantenerlas a ambas desnuclearizadas. En este último objetivo coincide con Washington.
El mayor problema para bajar las tensiones es el nuclear. Corea del Norte estima que un disuasivo atómico es la mejor garantía contra una agresión. Creen que Muamar Gadafi, en Libia, cometió un error al abandonar su incipiente programa atómico. El hecho de mostrar una creciente apertura y su desarme, en la visión norcoreana, fue una muestra de debilidad que aumentó el apetito occidental por desbancarlo. En consecuencia no quieren repetir lo que consideran fue su paso en falso.
Estados Unidos postula que bajo ninguna circunstancia permitirá a Corea del Norte disponer de ojivas nucleares y misiles intercontinentales. Si los norcoreanos consolidaran su programa de armas atómicas sería solo cuestión de tiempo antes que Corea del Sur, que está en condiciones técnicas de producirlas, constituya su propio arsenal. Ante esto Japón hará lo propio. Semejante desarrollo marcaría el fin de los esfuerzos por impedir la proliferación de armas nucleares. En la actualidad en el mundo ya hay al menos 40 países con la capacidad para fabricar sus bombas atómicas. No importa de qué lado se le mire: la proliferación de la más letal de las armas de destrucción masiva es una amenaza para la humanidad entera.

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