Home > Uncategorized > El interminable drama de Guantánamo

El interminable drama de Guantánamo

May 3, 2013

, Jeremy LazarusMás de un centenar de detenidos en la base estadounidense de Guantánamo realizan una huelga de hambre. El movimiento de protesta, que comenzó en febrero, involucra a la mayoría de los 166 reclusos extranjeros capturados en Afganistán. Algunos de ellos ya cumplen más de diez años tras las alambradas sin siquiera haber sido acusados. De los más de setecientos prisioneros que han pasado por la base, situada en Cuba, solo tres han sido juzgados y condenados. El resto viven en un limbo sin acceso a justicia alguna, sean tribunales civiles o cortes militares. De hecho 86 de los retenidos han sido declarados aptos para su liberación. Pero ello no ha ocurrido por deliberadas trabas administrativas.
Ante esta situación kafkiana el Presidente Barack Obama ha declarado que: “La idea de que mantendremos indefinidamente a individuos a los que no se ha juzgado es contrario a lo que somos como país”. Una cosa es la idea de Obama sobre lo que es su país y otra es la realidad. Una de sus promesas electorales, en su primer período, fue la evacuación de los presos para juzgarlos o repatriarlos. Apenas llegado a la Casa Blanca, en enero de 2009, dispuso el cierre del campo de detención en el lapso de un año. Pero el Congreso discrepó y con votos de demócratas, el partido del Presidente, y los opositores republicanos bloquearon el desmantelamiento de la cárcel de Guantánamo. Finalmente, en enero de este año, fue disuelta la oficina encargada de regularizar la situación de los detenidos y cerrar un lugar “que ha comprometido nuestros más preciados valores” (Obama). En todo caso la Casa Blanca ha vuelto a la carga y esta semana Obama, con argumentos que apelan más al nacionalismo estadounidense que a la ética, declaró: “Guantánamo es caro y es ineficaz, daña nuestra imagen internacional y reduce la cooperación con nuestros aliados en los esfuerzos antiterroristas además de ser una herramienta para el reclutamiento de extremistas”.

En lo que toca a la situación de los presos cabe recordar el siguiente incidente: en junio de 2006 tres internados en Guantánamo se ahorcaron en sus celdas. La explicación del contraalmirante Harry Harris, comandante de la Fuerza
Conjunta a cargo de la base/penal, fue la siguiente: “No creo que fue un acto desesperación, más bien fue un acto de guerra asimétrica ejecutado en contra nuestro”. Desde esta óptica la huelga hambre podría considerarse como una nueva agresión asimétrica. Un preso escribió el siguiente testimonio: “El mes pasado, el 15 de marzo, estaba enfermo en el hospital y rehusé el alimento. Irrumpió entonces un grupo de la Fuerza de Reacción Extrema, un piquete de ocho miembros de la policía militar con equipos antidisturbios. Por la fuerza me colocaron una inyección intravenosa en mi mano. Me amarraron a la cama y pasé 26 horas en esta condición Durante este tiempo no me permitieron ir al baño. Me insertaron una sonda que fue dolorosa, degradante e innecesaria. Ni siquiera se me permitió orar”. La alimentación forzada se realiza mediante tubos de 45 centímetros insertados por la boca o la nariz lo que habitualmente causa dolor e irritación.

La respuesta de Washington a la huelga de hambre está a la vista pues ya arribaron equipos, médicos y enfermeras, para nutrir por la fuerza a los huelguistas. Las autoridades han dado el visto bueno para que al menos 21 presos sean alimentados contra su voluntad. “No permitiremos que ningún preso muera de hambre”, aseguró el portavoz del campo, el teniente coronel Samuel House que agregó: “Continuaremos tratando a cada persona con humanidad”.

El presidente de la Asociación Médica Americana, el doctor Jeremy Lazarus, escribió una carta al secretario de Defensa, Chuck Hagel, la semana pasada, en la que le advierte que “cualquier médico que participase en forzar a un prisionero a comer en contra de su voluntad viola valores éticos básicos de la profesión médica”.

Advertisements
%d bloggers like this: