Home > Uncategorized > Fricciones coreanas

Fricciones coreanas

June 13, 2013

Hace algunos meses muchos creyeron que una guerra entre Corea del Sur y la del Norte era inminente. Ello se desprendía de las incendiarias declaraciones del régimen de Pyongyang. Kim Jong-un, el líder norcoreano, advertía sin mayores tribulaciones que en cualquier momento podría ordenar un ataque nuclear contra Seúl e incluso Estados Unidos. Entonces, desde Chile, señalé en forma reiterada que las posibilidades de una guerra, incluso desencadenada en forma accidental, eran inexistentes. Ahora, luego de visitar Corea del Sur y la frontera con el Norte, en la Zona Desmilitarizada que es una franja de cuatro kilómetros que corre a lo largo de ambos países, me resulta aún más claro por qué un conflicto generalizado es imposible. Ello no quita, claro, que puedan ocurrir choques armados localizados.
La principal razón por la que Norcorea no iniciará un conflicto mayor es porque no tiene la capacidad económica ni militar para hacerlo. Además es muy probable que en tiempos recientes tampoco haya tenido la voluntad de hacerlo. Entonces a qué respondió el alboroto belicista que copó los titulares de medios occidentales. Es necesario subrayar que mientras en Occidente se creaba un ambiente de tensión los sudcoreanos seguían con sus vidas sin mayores sobresaltos. De hecho el Kospi, la bolsa de valores en Seúl, se mantuvo estable a lo largo de las semanas de “crisis”. Al parecer los norcoreanos tampoco alteraron sus rutinas.
Las fricciones entre ambas Coreas respondieron a una coyuntura específica. Washington y Seúl realizaron ejercicios militares a gran escala. Ello fue considerado por los militares norcoreanos como una amenaza que requería una respuesta. Además en ambos países hay gobernantes que tienen mucho que ganar enarbolando el nacionalismo intransigente. En Corea del Norte, el tercer miembro de la dinastía Kim, asumió el 2011 y tenía mucho que ganar mostrándose decidido frente a sus enemigos históricos. También la postura dura favorecía a la recién asumida, Presidenta Park Geun-hye, hija del dictador militar Park Chung-hee que gobernó Corea del Sur con mano de hierro entre 1967 y 1979. Ya Maquiavelo aconsejaba al Príncipe iniciar una campaña militar cada vez que la situación doméstica se tornase amenazante.

Ahora ambos países buscan volver a la situación previa. Pero nada es simple entre dos regímenes que tienen una profunda desconfianza e incluso desprecio mutuo. La señal que las aguas vuelven a su curso será la reapertura del complejo industrial de Kaesong. Este parque, en el que están instaladas 123 compañías surcoreanas, está una decena de kilómetros al interior de Corea del Norte. Allí laboraban, hasta las recientes fricciones, unos 53 mil trabajadores norcoeranos encuadrados por un millar de ejecutivos surcoreanos que cruzaban la frontera cada día. El arreglo beneficia a los dos países. Pyongyang asegura empleos y devenga divisas, 70 por ciento de la paga va directamente a sus arcas y el restante al bolsillo de los obreros. Para los surcoreanos también es muy conveniente pues pagan salarios que solo alcanzan a diez por ciento de lo que pagan al sur de la frontera. Obtienen además una fuerza trabajo altamente disciplinada que habla coreano, en un país donde el conocimiento de lenguas extranjeras, incluido el inglés, es limitado.
Desde una perspectiva internacional no hay presiones para alterar el status quo. Norcorea depende de China para su supervivencia. En los tiempos del Campo Socialista Pyongyang navegaba entre Moscú y Beijing, pero ahora sin el petróleo chino el país quedaría paralizado. Para los chinos, por su parte, es útil contar con un estado tapón frente a Corea del Sur donde están estacionados en forma permanente 28.5000 soldados estadounidenses. Para Washington y Tokio la existencia de una solida Corea del Sur constituye una garantía frente a China. En lo que toca a la parte meridional, de la dividida península coreana, su éxito es desbordante con empresas como Samsung, LG, Hyundai y grandes astilleros que son líderes a nivel mundial. En muchos sentidos Seúl ve, en estos momentos, las posibilidades de reunificación como una meta distante y prefiere acentuar su protagonismo económico e industrial.

Advertisements
%d bloggers like this: