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Presupuesto bélico chileno y programas presidenciales

November 4, 2013

Es un buen síntoma: el tema de la defensa ha estado ausente de la campaña presidencial.  Es positivo en el sentido de que la situación militar no es percibida como problemática.  Los programas de las principales coaliciones, con algunas variaciones,  prometen más de lo mismo. Todos coinciden en que hay que tener las mejores relaciones  con los países vecinos y buscar la mayor integración posible.   La Nueva Mayoría postula que se debe acabar con la Ley Reservada  del Cobre, que entrega el diez por ciento de las ventas del mineral explotado por CODELCO para la compra de armamentos. A cambio propone que  “el proyecto de Ley de Presupuestos de cada año incorporará la anualidad correspondiente de la planificación presupuestaria cuatrienal”.   Además  propone la “eliminación de los denominados “pisos” de

financiamiento, cuya existencia es injustificada, especialmente a la luz de las asignaciones que la defensa ha obtenido, las que superan con creces a aquellos

“pisos”. Los “pisos” aluden a la posibilidad de una baja sustantiva del precio del cobre  en cuyo caso corresponde suplementar dichos ingresos hasta completar la cantidad estipulada por el “piso”.  El programa de la Alianza concuerda: “Pondremos urgencia a la tramitación del proyecto de Ley de Financiamiento de las Fuerzas Armadas en reemplazo de la actual Ley del Cobre. La plurianualidad y el mínimo asegurado son claves para garantizar el adecuado financiamiento de las FF.AA”. La diferencia está en que los primeros no quieren un piso y los segundos lo estiman necesario. Pero ninguno  dice una palabra sobre la necesidad de reducciones en el país que, por mucho, es el que más gasta en América Latina en aprestos defensivos medido en términos de per cápita.  El año pasado Chile destinó 253 dólares per cápita a fines militares, frente a Argentina con  101, Bolivia 33y Perú 82.

 

Pocos son los que piden una reducción del gasto bélico en sus programas: Los humanistas,  que tienen una larga tradición pacifista,  prometen “reducir y reorientar el presupuesto militar”. También los verdes se pronuncian en la misma dirección: “Chile debe evaluar exhaustivamente sus gastos en armamentos…La carrera armamentista en nuestro continente  es peligrosa”.

 

En Chile la continuación de presupuestos bélicos, que no disminuyen, es un síntoma de la persistencia del militarismo. Los presupuestos deben reflejar la realidad de las amenazas percibidas por un país. En consecuencia allí donde las decisiones son tomadas en forma racional y no bajo presión o incluso amenazas las partidas de defensa suben o bajan según lo estimen las autoridades políticas. En la actualidad Estados Unidos, que está en el proceso de retiro de Irak y Afganistán,  ha proyectado ahorros para los años venideros  del orden de los 500 mil millones de dólares. El personal militar será recortado en un 14 por ciento. La Unión Europea, por su parte   ha reducido su gasto bélico de 260 mil millones de dólares en 2008  a 220 mil millones de dólares.

 

Ningún ministerio chileno tiene partidas presupuestarias con “pisos” asegurados. No hay ninguna razón para que Defensa lo tenga.  Es la desconfianza de los militares en las autoridades democráticas, como si la soberanía nacional fuese  un asunto solo de incumbencia castrense, la que lleva a exigir garantías que están más cerca de  ambiciones corporativas  que del interés nacional.  Como se asigna el presupuesto nacional debe responder a las necesidades efectivas del país en sus distintos momentos.

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