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Irán: un paso enla dirección correcta.

November 25, 2013

Los mercados dieron un rápido veredicto al acuerdo alcanzado  con Irán este fin de semana en Ginebra.   El precio del petróleo registró una baja de más de 2 por ciento en respuesta a la relajación de tensiones. El rial, la moneda iraní, que venía a la baja, comenzó a remontar con la noticia que serán levantadas algunas de las sanciones económicas a las que está sometido Teherán.

 

Los iraníes dieron una recepción triunfal a Mohammad Javad Zarif, su ministro del exterior,  que negoció frente al llamado  5 P +1, como el algebra política llama a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad Naciones Unidas: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia,  Rusia, China  y el + 1 corresponde a Alemania.

Los iraníes tienen razones para alegrarse. Es el comienzo de un proceso, que si desemboca en un acuerdo global en los próximos meses,  permitiría desmantelar una gruesa barrera de sanciones impuestas por Estados Unidos y buena parte de los compradores de crudo iraní, entre los que se cuenta el conjunto de la Unión Europea, China. India, Japón y Corea del Sur.

A cambio Teherán deberá aceptar drásticas limitaciones en el desarrollo de su programa nuclear. En primer lugar,  el proceso de enriquecimiento de uranio quedará limitado a un máximo de 5 por ciento. Porcentaje que es más que suficiente para los requerimientos de las plantas nucleoeléctricas. Luego deberá deshacerse o neutralizar las existencias de uranio  enriquecido a 20 por ciento.  También será reducida la cantidad de centrifugadoras empleadas para el enriquecimiento: para la construcción de una bomba atómica se requiere un nivel superior al 90 por ciento. Como la confianza entre Occidente e Irán es frágil se establecerá un régimen estricto de visitas sorpresivas a los sitios más relevantes del desarrollo nuclear iraní.

 

Desde el comienzo del debate sobre las presuntas ambiciones nucleares, a mediados de los 90,  los iraníes han negado en forma enfática que tengan la menor intención de fabricar un ingenio nuclear. Si esta declaración correspondiese, en efecto, a los hechos para Irán no será ningún sacrificio cumplir con las exigencias del “Plan de Acción Conjunto” que,  en cuatro páginas, establece los términos generales  pero  que precisa de muchos detalles. Algo no menor si se tiene en cuenta el decir que  el diablo está en los detalles.

Estados Unidos, por su parte, también sale fortalecido por el acuerdo. Washington es  el principal promotor de una política que fue desde los esfuerzos diplomáticos,  al permanente despliegue de unidades navales mayores en el Golfo Pérsico, al sabotaje de los computadores del área nuclear iraní,  así como la batería  de sanciones que comenzaron a aplicarse desde 1996. El tiempo parece haber validado la postura del gobierno del Presidente  Barack Obama que perseveró  en el empleo de los medios descritos. Ello mientras resistía una fuerte presión para desencadenar  un ataque militar contra los reactores y laboratorios nucleares. Acción, recomendada en forma permanente por Israel y Arabia Saudita, pero que hubiese desencadenado una guerra de fin incierto, como suele ocurrir con todas las guerras y como Estados Unidos viene de experimentar en Afganistán e Irak. Encuestas recientes muestran que dos tercios de los estadounidenses favorecen las presiones antes que una agresión armada.

Como se ha puesto de moda decir nada está acordado hasta que todo está acordado. Es un primer paso alentador que será transcendental si es culminado, en los próximos meses,  con un acuerdo global y definitivo. Ello marcaría un cambio tectónico y sus consecuencias alcanzarán a todo el Medio Oriente.

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