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Los saqueos argentinos

December 13, 2013

La Argentina vive una traumática ola de saqueos que ha afectado a la mayoría de las provincias del país. El fenómeno fue gatillado, precisamente, por los responsables de impedir semejantes desbordes. Todo comenzó con una huelga de la policía en la provincia de Córdoba que se acuarteló en demanda de mejores salarios. Fue la señal de la impunidad para que bandas desvalijaran a una serie de comercios que iban desde tiendas de cotizadas zapatillas a modestos almacenes locales. La táctica negociadora de los policías fue calificada por las autoridades como “acuartelamientos extortivos”.
Para Jorge Capitanich, jefe de gabinete de la Presidenta Cristina Fernández, el país enfrenta a grupos que realizan “acciones deliberadas que pretenden generar caos y zozobra”. A su juicio no sería casual que los desórdenes ocurran en una semana en que se cumplen 30 años del retorno de la democracia. Desde esta óptica calificó las protestas policiales como una “caricatura autoritaria” y como “procesos de desestabilización”.
La masividad de los saqueos, en todo caso, pone en duda la posibilidad de una maniobra conspirativa. Más bien pareciera que, como suele ocurrir, la ocasión hace al ladrón. Los comercios asaltados, a lo largo de 17 provincias, superan los dos mil. Los hechos más graves, que han dejado una docena de muertos, ocurrieron en Córdoba, Jujuy, Salta, Entre Ríos y Chaco. También se registraron incidentes en las provincias de Chubut, Santa Fe, La Pampa, Corrientes, Mendoza, Tucumán y San Luis. Las redes sociales señalan que existen convocatorias para extender los asaltos a Buenos Aires. Ello pese a que en la capital no hay “zonas liberadas”, como se denominan los barrios en que no hay presencia policial.
Así la Argentina experimenta el fenómeno conocido en Chile como el sicoseo. En Chile, luego del terremoto del 27 de febrero de 2010, surgió una suerte de histeria colectiva a raíz de una ola de saqueos. La población, muy afectada por el devastador sismo y maremoto, fue presa fácil de una serie de rumores que daban cuenta de hordas imaginarias que se aprestaban a desvalijar diversos barrios. El sicoseo es en términos coloquiales la sicosis colectiva que lleva a actuar en función de temores que se desconoce si son reales o imaginarios. Este fenómeno movilizó a numerosos vecinos en Concepción y sectores de Santiago a constituir guardias para proteger lo suyo. Se multiplicaron los avistamientos nocturnos de los presuntos grupos de malhechores que merodeaban sus propiedades. Cundió el pánico y pobladores insomnes, tras velar por su patrimonio, clamaban por protección. Ante una fuerza policial desbordada por las peticiones de socorro surgió el clamor por la urgente presencia militar para restaurar la tranquilidad. Vuelta la calma quedó establecido que los asaltos a domicilios fueron casi inexistentes. Pero el hecho mostró cuan profunda es la inseguridad colectiva. Algo que también es manifiesto en Argentina.

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