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Cambio climático y vórtice polar

January 8, 2014

A fuerza de hablar del calentamiento global más de alguien se preguntará cómo se explica la gélida racha que afecta a Estados Unidos. El conjunto del Hemisferio Norte vive fríos y tormentas espectaculares. La gradual desaparición de los hielos árticos, producto del calentamiento global, provoca cambios profundos en todo el planeta. La gruesa capa de hielo flotante, llamada Polo Norte, ha perdido, desde 1980, 8,5 por ciento de su superficie en cada década, y ya es posible navegar durante el verano y de continuar la tendencia actual el paso por el norte quedará habilitado todo el año.

Una de las consecuencias del derretimiento de los hielos es el llamado vórtice polar que es el causante del congelamiento de una buena porción de Estados Unidos. Lo que ocurre es que la oscuridad ártica, que en estos meses es de casi 24 horas diarias, hace caer las temperaturas a su mínimo. La mayoría de los años estos aires quedan confinados a la altas latitudes. Pero a veces, como ahora, las corrientes frías rompen el cerco y avanzan hacia el sur. Este fenómeno, según varios institutos estudiosos del clima, se tornará más frecuente. Ello a tal punto que lo han llamado el efecto “ártico cálido y continente helado”. El causante de esta situación es el vórtice polar, una masa de aire muy fría que circula en la estratosfera del ártico en dirección contraria a las agujas del reloj. En la Antártica los mismos vientos circulan en la dirección contraria.

Otro impacto del derretimiento de los hielos árticos es el efecto de circulación termohalina que altera la densidad del agua del mar, que está determinada por la temperatura y la salinidad. Estos factores provocan movimientos de agua, con las menos densas en la superficie y las más densas en las profundidades. La Corriente del Golfo se genera en el trópico, en las aguas superficiales del océano Atlántico. Enormes masas oceánicas se desplazan hacia el Polo Norte, donde reciben el impacto de vientos gélidos, provenientes de los hielos árticos, que las enfrían (efecto termo). Ello torna más pesadas a las aguas superficiales. Además, la evaporación causada por los vientos aumenta su concentración de sal (efecto halino). Por lo tanto, estas aguas se hunden. Es una condición importante del estado climático oceánico, pues permite el intercambio de calor y gases de efecto invernadero en el interior del océano. Con los deshielos árticos y de Groenlandia, las aguas enfrían menos y los flujos de agua dulce reducen el efecto halino.

Con todo lo anterior, en la actualidad se aprecia una reducción del orden de 30 por ciento en la Corriente del Golfo, y ello ya repercute en otras corrientes y regímenes de vientos. Ello, a su vez, altera las lluvias, lo que tiene consecuencias en el conjunto de los ecosistemas. Si las aguas se calientan aún más en las regiones tropicales, continuará el aumento de la intensidad de los huracanes que han incrementado su frecuencia y potencia. El planeta es uno y las emisiones de gases de efecto invernadero, causadas por actividades humanas no importa donde tengan lugar, afectan al conjunto. El vórtice polar y la desaparición gradual del ártico lo demuestran.

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