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La polarización venezolana.

March 14, 2014

La ausencia de Nicolás Maduro en Chile para el traspaso del mando presidencial fue un anticlímax. Era la única incógnita en la elaborada coreografía protocolar. Y es que el  chavismo ha tenido la rara virtud de convertirse en un tema de política interna en América Latina. El proceso político iniciado por Hugo Chávez no solo ha polarizado a sus compatriotas. Lo que ocurre en Venezuela marca una línea divisoria a lo largo de la región.

El éxito electoral de los postulados bolivarianos está a la vista: desde 1999 hasta la fecha los partidarios del chavismo han vencido en todas las elecciones,  salvo una. Casi una década y media de victorias responde  a la irrupción política de sectores postergados por  el antiguo y excluyente sistema en que dos partidos alternaban en el poder.

La propuesta bolivariana de inclusión social sedujo no solo a los excluidos sino que a vastos sectores de capas medias. Los programas de alfabetización, las postas médicas barriales y  la construcción de viviendas populares fortalecieron la base bolivariana. Los cambios impulsados encontraron. como era de esperar, una fuerte resistencia de los sectores tradicionales. Lo que quedó claro en el intento de golpe en abril de 2002 y luego con un largo paro petrolero en 2002-2003.

El venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo sentenció que el petróleo es “el excremento del diablo”. Con ello quiso decir que lo que parece una bendición es, a la larga, la causa de la perdición. Lo que ocurre en Venezuela confirma su sentencia. El petróleo representa 95 por ciento de las exportaciones. La otrora abundancia de divisas proveniente del “excremento” ha caído por la menor producción. El país ha debilitado su base industrial y agrícola merced a políticas que han desincentivado la inversión. El resultado es un gran desabastecimiento. A esto hay que sumarle una inflación galopante que ronda el 56 por ciento anual. No hay popularidad política, en democracia,  que resista  por mucho tiempo un agudo deterioro económico.

Venezuela tiene una de las más altas tasas de homicidios del mundo. Los bolivarianos pensaron que gracias a la inclusión social las cosas mejorarían. Pero no ha sido así pues las cosas empeoraron,  el año pasado se registraron más de 24 mil homicidios. Un factor determinarte es la corrupción de la policía, que no actúa como corresponde e incluso, como en numerosos países latinoamericanos,  establece  sociedad con la delincuencia.

En varios países un alto porcentaje de los electores no vota por lo que realmente quiere. Lo hace con realismo por el mal menor, para evitar la victoria de posturas más antagónicas. Ese también es el dilema para muchos venezolanos. La oposición ha cambiado su discurso por uno más atrayente e inclusivo. Pero sus dirigentes son los mismos que lideraron el fallido golpe de estado de 2002. Allí están las imágenes de Enrique Capriles durante la asonada encaramado en el muro de la embajada de Cuba en Caracas, armado con un bate, amenazando al personal diplomático. Los líderes que hoy buscan interpretar el malestar ciudadano, por su trayectoria, no garantizan que respetarán las libertades democráticas que hoy exigen. Algunos analistas establecen un paralelo con lo que ocurría en Chile en 1973. Cada situación es única, pero entonces se vio que quienes clamaban por la libertad de prensa y los derechos humanos procedieron, con el respaldo de sus aliados externos, a violar  todo lo que habían proclamado. Es un hecho que la polarización hace aflorar los peores instintos de los antagonistas.

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