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Los bemoles de la lucha contra el ébola.

October 23, 2014

Las primeras víctimas del ébola  aparecieron a finales del año pasado. Pero ellas ocurrieron en países de África que no merecen gran atención. Peor aún,  los contagiados en Liberia, Sierra Leona y Guinea  eran negros. No fue hasta agosto, cuando ya habían muerto miles, que los primeros blancos, dos misioneros, contrajeron la enfermedad. A partir de ese momento la amenaza del virus  comenzó a interesar a Occidente. Un periodista que cubrió la progresión del ébola en Liberia narra que entró a un hospital repleto donde agonizaban pacientes negros. Los medios de comunicación focalizaron su atención en el único enfermo blanco. Nada nuevo bajo el sol.  Es legendaria la anécdota de un reportero inglés que cubrió  una devastada aldea del Congo, tras cruentas luchas. No bien llegado comenzó a preguntar: ¿Hay una mujer violada que hablé inglés? Más que el hecho cuenta la proximidad y, en este caso, está dada por el idioma. Fuera de África se conocen  menos casos de ébola que los dedos de una mano para son suficientes para desatar la histeria en todo el planeta. Incluso en América Latina y Chile. Ello para no hablar de Estados Unidos donde parlamentarios piden la prohibición de vuelos provenientes de los países afectados. Es evidente, en muchos casos,  que más allá de temores médicos gravitan sentimientos xenófobos.

Desde una perspectiva de la salud  es claro que los grandes laboratorios no vieron un mercado lucrativo  en  una de las zonas más pobres del planeta. No era  una inversión rentable desarrollar vacunas frente a una enfermedad que ya ha tenido varios brotes. Contribuyó también la notable ineficiencia de Naciones Unidas a través de la Organización Mundial de la Salud que ignoró clarísimas señales de la amenaza en gestación.  Algo que fue señalado oportunamente por la ONG Médicos Sin Fronteras.

Lo que siempre está presente, incluso ante una epidemia, es la lucha de poder.  El Presidente Barack Obama ha convocado al resto del mundo, bajo el liderazgo de  Estados Unidos,   a  enfrentar el peligro del avance de la enfermedad. Washington concentra sus esfuerzos, con el despacho de tres mil uniformados, en la construcción de centros de atención para los enfermos. En los hechos entre los primeros en estar presentes con ayuda significativa fue Cuba que  ha despachado 256 médicos y personal paramédico de un total previsto de 461. La Habana tiene una gran experiencia a través de sus brigadas médicas.  Algunos médicos y enfermeros han participado en media docena de misiones internacionalistas. El despliegue  cubano  en la esfera sanitaria de cubre  103 países, con  un personal de 30 000 personas de las cuales 19.000 son doctores.

Uno de los programas cubanos más numeroso es el desarrollado en Venezuela. Bajo el gobierno del Presidente George W. Bush el Departamento  de Estado inició una campaña para lograr la deserción de médicos cubanos. Ello a través del  Cuban Medical Professional Parole Program que invitaba a los galenos de la isla a pedir asilo y les prometía una tramitación acelerada de sus peticiones. Está por verse como serán las relaciones entre Washington y  La Habana en África de cara al ébola.

En un plano constructivo  destaca  el desarrollo de vacunas  entre Brasil y Cuba para combatir la meningitis de tipo A y B . Ella está destinada al “Cinturón de la Meningitis” que afecta a 23 países africanos que cruzan desde Senegal a Etiopía.  Cada año unas 80.000 personas enferman y 5.000 mueren de este mal.  Una vez más bajos márgenes de ganancia desestimularon a los laboratorios comerciales al desarrollo de vacunas. Cuba asumió la producción de los ingredientes activos en tanto que Brasil se hizo cargo del procesamiento final. En el 2012 habían entregado 19 millones de dosis. Ello a 0,95 centavos de dólar frente a los 15 a 80 dólares de los laboratorios comerciales. La distribución masiva de la vacuna ha impedido brotes masivos  de la enfermedad.

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