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El momento de México

November 13, 2014

Hasta la desaparición de los 43 estudiantes normalistas, el 26 de septiembre en Iguala, todo iba viento en popa para el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto. Esto es desde el punto de vista de su imagen internacional. Un atractivo rostro joven que acometía una serie de reformas desde las telecomunicaciones a la gradual privatización Pemex, la emblemática empresa nacional de petróleo.

Tal era el entusiasmo que se acuñó un concepto:  Mexico`s  Moment,  y para no abundar en palabras la favorable coyuntura  fue  resumida como MEMO.  En lo del MEMO había una velada referencia a Brasil, que por una década mostró  altas tasas de crecimiento y  avanzó como la potencia dominante en la región. Ahora las cosas se veían diferentes con un  México pujante frente a otros países “del mundo emergente que muestran una desaceleración”,  según lo señaló  el propio Peña.

En rigor el MEMO aludía a las cifras macroeconómicas. Otras macabras estadísticas  eran ignoradas. El horror de la desaparición de los 43 estudiantes es un incidente más. En los últimos ocho años han desaparecido 20.000 personas, según lo consigna Nik Steinberg  de  la organización  Human Rights Watch que puntualiza: “La evidencia sugiere que las autoridades no solo no han  investigado las desapariciones, pero también, en muchos casos, son militares y policías los que las han ejecutado”.

El gobierno de Peña puso el acento sobre las reformas económicas. Pero es difícil visualizar un MEMO en un país agobiado por la inseguridad, la corrupción y la  impunidad. La integridad del propio primer mandatario aparece cuestionada. El gobierno canceló una línea de tren de alta velocidad por un valor de más cuatro mil millones de dólares recién adjudicada a una empresa china. Angélica Rivera, la esposa de Peña, está involucrada en una oscura operación de adquisición de una carísima casa a una de las empresas mexicanas que participan en el proyecto.

El problema central de México es político. Requiere de  una campaña de arriba abajo contra la corrupción que alcance  a “tigres y moscas” como dicen los chinos para señalar que no excluirán a nadie de las sanciones. Sobre la materia muchos mexicanos  tienen una actitud fatalista. En una visita a México toqué el tema de la  corrupción y mi interlocutor me respondió con una sonrisa filosófica: “Esto es algo que nos viene de los mayas”.

Transmigrantes en la mira

Durante el sexenio del Presidente  Felipe Calderón  (2006-2012) se estima que fueron asesinadas más de 70.000 personas en lo que se denominó la “guerra” contra el narcotráfico.  Las cosas tomaron un giro para peor con el  ingreso de las fuerzas armadas a la primera línea de lucha contra la criminalidad. Entre los más perjudicados estuvieron  los inmigrantes,  transmigrantes  en estricto rigor pues pasan en ruta a Estados Unidos,  que son el sector más vulnerable de la población de cara al  crimen organizado. Según organizaciones humanitarias en  2010 se registraron  unos diez mil secuestros de inmigrantes centro y sudamericanos. Unos 1.600 al mes según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, un organismo autónomo del Estado. Se trata de personas que “desaparecen” a manos de bandas dedicadas al tráfico de personas. Según Samuel González  ex comandante de la Unidad Especializada de Combate a la Delincuencia: “La vulnerabilidad de esas víctimas viene dada por el hecho de que ni siquiera pueden acudir a las autoridades porque serían deportados”. Agregó que los secuestradores  “los colocan en una situación de trabajo forzado, de esclavitud”.  Muchas de las fosas comunes excavadas regularmente  revelan osamentas de transmigrantes.

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