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La maratón griega

January 28, 2015

Un  choque entre el nuevo gobierno griego y los organismos financieros de la Unión Europea es inevitable. Alexis  Tsipras  basó la campaña electoral con la promesa del fin a la austeridad. Entre las ofertas de su partido Syriza está subir el sueldo mínimo de 400 mil a 530 mil pesos. Proveer  servicio eléctrico gratuito  los 300 mil hogares más pobres. Atención médica para los que no puedan pagar. Estas medidas y algunas más costarán al fisco unos 12 mil millones dólares. ¿De dónde sacar el dinero? Con una mejor recolección de impuestos y evitando la evasión. En el cuadro más amplio, sin embargo, de cara  a una deuda soberana de 320  mil millones de dólares es imposible que Atenas cumpla con sus compromisos. Según los cálculos les llevaría más de una generación, con alto crecimiento, para pagar la deuda. De manera que la opción es: pagan o le dan la espalda a los más vulnerables que en la actualidad bordean el 30 por ciento de la población. Hoy en Grecia hay más pobres que en Chile.

La troika que lleva las negociaciones, integrada por Bruselas (la Comisión Europea), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI),  ha dicho que no acepta una quita o corte de pelo. Berlín, que es el mayor prestamista, repite sin cesar que no habrá negociación para algún tipo de perdonazo. Es una intransigencia, basada en rígidos criterios económicos, que puede resultar muy cara  en términos sociales y políticos.

En el 2011 Bruselas hizo caer al gobierno del socialista de Georges Papandreu que propuso convocar a un referéndum. Algo que le fue vedado y tampoco le permitieron que convocara a elecciones nacionales para que, en forma soberana, los griegos decidieran su futuro. En cambio les fue impuesto, vía un acuerdo parlamentario, a Lucas Papademo, un tecnócrata que se había desempeñado como funcionario en el BCE.  En sus manos quedó  aplicar el paquete de recortes  exigido por los prestamistas. Fue mucho más que un cambio de gobernante pues marcó un agudo giro a la derecha. Por primera vez, desde la dictadura militar (1967-1974), volvieron al gobierno los partidos de la derecha dura.

Grecia está peor que al comienzo de la crisis en el 2008. Su PIB se ha reducido en más de un 25 por ciento. La deuda pasó del 109 por ciento del PIB al 175 por ciento. Lo que está en juego es que viene primero en la Unión Europea: los criterios sociales o la disciplina fiscal. Cabe suponer que primara la austeridad a expensas de la gente. Ello porque el margen de maniobra de los principales países prestamistas es estrecho. El electorado alemán, entre otros, exige mano dura con lo que consideran gobiernos dispendiosos. El daño y costo que está fricción puede generar al proyecto de la Unión Europea puede resultar superior a los miles de millones de euros en juego.

El sacudón político.  

La derecha griega sufrió una derrota en las elecciones pero el mayor perdedor es la socialdemocracia que hasta el 2011 gobernaba el país. El  domingo los socialistas del PASOK obtuvieron apenas el 4,7 por ciento de los votos contra 36,6 de Syriza. Los otrora poderosos socialistas quedaron relegados al séptimo y último lugar. Cada situación es diferente pero para el Partido Socialista español, el PSOE, debe resultar inquietante lo ocurrido. De hecho según las encuestas el Podemos, un movimiento ciudadano a su izquierda, ya los supera en las intenciones de votos.

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