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Chile y Bolivia en La Haya

May 4, 2015

Bolivia ha perdido muchas guerras. Perdió Acre frente a Brasil, perdió buena parte del Chaco ante Paraguay junto a una fracción de dicho territorio a manos de Argentina. Todas las derrotas fueron dolorosas pero ninguna tanto como la que le provocó Chile privándolos del litoral. A lo largo de décadas, con dedicación variable, La Paz ha insistido en la recuperación de su “cualidad marítima”. Este concepto es ambiguo y es bueno que así sea. Deja algún  espacio de maniobra para eventuales negociaciones en el futuro.

El Presidente Evo Morales inició su gobierno en 2006 bajando el perfil de la reivindicación de una salida al mar. Morales es el primer mandatario, en mucho tiempo, que exhibe un sólido nivel de legitimidad y estabilidad. Algo que anula un argumento chileno recurrente: quisiéramos conversar pero no hay un interlocutor válido. Pese a ello las negociaciones de la llamada agenda de 13 puntos, convenida por ambos países, no avanzó en el tema que más interesaba a Bolivia: la salida al Pacífico.

Ante esta frustración La Paz optó por llevar el tema a la Corte Internacional de de Justicia (CIJ) en La Haya. Con ello ya obtuvo un logro:  llamar la atención a nivel mundial  que existe un diferendo entre ambos países.  Ahora la Corte debe resolver si acoge el pedido boliviano o lo desecha por improcedente como lo señala Chile. Es probable que a los dos países, desde sus respectivos intereses, les convenga que la CIJ rechace la petición boliviana. En Santiago se dirá: lo habíamos dicho es un tema que está sellado en Tratado de 1904. Morales podrá decir: bien, la CIJ no se hizo cargo pero eso en nada nos inhibe de mantener nuestra campaña. Así el tema quedaría como un round más. En cambio si la CIJ lo asume y tras el análisis del caso da un fallo que favorece a un país o a otro las cosas cambian. El perdedor verá dañada su legitimidad internacional en relación al tema.

Nadie ha olvidado la postura triunfalista de sucesivos gobiernos chilenos frente al diferendo con Perú. Ni tampoco como las dudas comenzaron a destruir las certezas a medida que avanzaba el juicio. Hacia el final primaba la impresión que la CIJ era una instancia jurídica pero también política que busca establecer relaciones armónicas entre los litigantes. Lo que algunos llaman los fallos salomónicos.

Las ventajas de llegar a un acuerdo con Bolivia son evidentes parta ambas partes. Ya se han explorado varias fórmulas para encontrar una salida mutuamente ventajosa. Lo más probable es que si se encuentra una solución ella será el producto del trabajo conjunto antes que de algún fallo de la CIJ. El problema ahora es que Chile será más reacio aun negociación por temor que ello sea utilizado en Bolivia como un antecedente a favor de sus demandas.

El costo de La Haya.

Un juicio en La Haya es muy caro. Es necesario pagar los costes del tribunal y muy onerosos bufetes de abogados altamente especializados. No hay cifras verificables de cuánto costó el pleito entre Perú y Chile. Pero un participante chileno  estimó que tomando en cuenta el conjunto de gastos era posible hablar de e una cifra de dos dígitos de millones de dólares. Cabe suponer que los peruanos habrán pagado una cifra similar.

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