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Preguntas en La Haya

May 8, 2015

Pasan los días y decantan los argumentos en la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Bolivia alega que en al menos ocho oportunidades, entre  1920 y el 2007, Chile prometió negociar una salida al Pacífico con plena soberanía. La mención de las fechas y los documentos  no aclaró muchos las cosas. Al punto que juez británico  Christhopher Greenwood preguntó a los expositores bolivianos :“¿En qué fecha sostiene Bolivia que se concluyó un acuerdo para negociar sobre un acceso soberano al océano Pacífico?”. Junto con  la fecha sería interesante ver el texto del documento en el cual el país vecino basa su reclamación. Si hubiera tal compromiso de parte de Chile sería incomprensible que los representantes bolivianos no lo exhibiesen. Un par de citas, en que Santiago afirma su voluntad de garantizar acceso a Bolivia al litoral, ahorrarían a La Paz muchas horas de alegato.  Eso debe pensar el juez Greenwood al formular la pregunta que espera respuesta.

Los derechos expectaticios,  aquellos generados por conversaciones que pueden concluir en un acuerdo, distan mucho de un compromiso. Las negociaciones, los sondeos e incluso las declaraciones de intención son muy diferentes de compromisos adquiridos. Por ello la interrogante de Greenwood es clave: ¿Está Chile faltando a una palabra empeñada?  Eso es lo que Bolivia debe responder ante la corte. Si no lo hace en forma satisfactoria su caso se  debilita. Aún así la CIJ puede declararse competente para analizar el fondo del diferendo.

Conforme avanzan los alegatos es manifiesto que los representantes chilenos y bolivianos están cada vez más convencidos de tener la razón. Cada vez descartan con mayor  ímpetu los argumentos contrarios y reiteran su fe respectiva de estar en lo cierto. El análisis de  lo expuesto muestra  que el trasfondo es siempre el mismo. Bolivia estima que es víctima de una injusticia que le ha causado daño y debe ser reparada. Evita cuestionar el Tratado de 1904 pues no tiene base para impugnarlo. Busca entonces en la figura del derecho expectaticio  que es un resquicio para que la corte acoja sus quejas. Chile dice lo que siempre ha dicho: aquí no hay asuntos pendientes y, así como están las cosas, no hay voluntad para ceder en forma unilateral parte del territorio nacional. Los argumentos están en foja cero. En el plano político, sin embargo, Bolivia ha ganado puntos en su campaña contra la posición chilena. La próxima vez que levante el tema en foros internacionales es probable que tenga una mayor acogida. Si la CIJ se declara competente, aún sin pronunciarse sobre el fondo del tema, el impacto será mayor aún. La Paz podrá exhibir ante el resto de los países que su demanda es legítima. ¿La prueba? La CIJ, pese a la oposición chilena, validó la petición boliviana. Es lo que en política suele llamarse la lucha por las ideas. Quien logra imponer su punto de vista, sea justo o no, tiene avanzado mucho del camino para hegemonizar un proceso.

La soledad del canciller.  

La ratificación de Heraldo Muñoz, como ministro del Exterior, es una buena noticia para Chile y la región. En primer lugar porque asegura la continuidad del proceso. Además  Muñoz, desde que asumió,  ha postulado una política internacional con acento latinoamericanista.  Es un revés para los afanes de integración tener que litigar con Bolivia en La Haya. Con todo Muñoz ha evitado desplayes que puedan dañar la relación con La Paz. El sabe al igual que todos los chilenos que Bolivia siempre será vecino.  Las dinámicas regionales obligarán a ambos países a cooperar. Poco ayuda a Chile o Bolivia estar separados y aislados.

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