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China: tren al norte.

May 29, 2015

 

 

Un día será posible viajar por tierra desde Santiago a Londres. Ello si los chinos concretan sus planes de construcción de líneas férreas. Beijing ya habla de  un túnel submarino bajo el estrecho Bering que unirá Alaska con Siberia. Habrá que viajar hasta allí y seguir con el tren transiberiano hasta cruzar el túnel bajo el Canal de la Mancha. En un plano más inmediato el Primer Ministro chino Li Kequiang, de visitó Brasil, Colombia, Perú y Chile avanzó en el proyecto de una mega línea férrea que unirá los Océanos Pacífico y Atlántico. El trazado preciso no está definido aún por lo que es una incógnita cuántos puentes y   túneles serán necesarios. Pero así como están las cosas el tren partiría del ultramoderno puerto de Açu, al norte de Rio de Janeiro,  para recorrer cinco mil kilómetros donde recogerá, entre otras materias primas la soja del Mato Grosso. Luego cruzará  la Cordillera de Los Andes  e ingresará al Perú donde se construirán tres mil kilómetros de línea férrea para desembocar en el puerto de Bayóvar en Piura. Sorpresa ingrata para Bolivia que, de momento, está marginado del proyecto del primer tren bioceánico en América del Sur.

El impacto económico y social del emprendimiento es gigantesco. El grueso del financiamiento provendrá de China y hoy, con increíble optimismo, se calcula que costará diez mil millones de dólares. A juzgar por otros proyectos menos complejos esa cifra es apenas una estimación para empezar a conversar. De realizarse será una inyección a la vena para Brasil y Perú. A los brasileños les permitirá desarrollar vastas zonas del interior del país que hoy tienen escasas posibilidades de sacar sus productos. Lo mismo vale para el Perú que además tiene grandes reservas minerales. China, por su parte, lograría un considerable abaratamiento en el transporte de sus importaciones  desde la región. Pero no todo es color de rosa. Un tren que recorre ocho mil kilómetros causará un daño ambiental descomunal. No tanto por el tendido de rieles sino que por lo que significa abrir al comercio y a los inmigrantes nacionales vastas zonas. Son tierras donde habitan comunidades indígenas y una rica fauna que será amenazada. El presupuesto deberá considerar un amplio ítem de compensaciones.  Después está la cordillera que se eleva  a miles de metros. Es sabido que los trenes, especialmente los de carga pesada, no simpatizan con las alturas. Trepar las inmensas moles cargadas al tope en condiciones climáticas inciertas es un reto mayor. En todo caso los chinos sorprendieron al mundo con el tendido de un tren a Tíbet que supera los cinco  mil metros, y que requiere oxigeno para los pasajeros.  No es la primera vez que se discuten los corredores bioceánicos.  Chile es uno de los países interesados en ubicarse como una puerta en el Pacífico. Pero  hasta el momento ninguna de las ideas se ha materializado. Los chinos tienen una óptica de largo plazo, de 30 años y más para allá  para la definición de sus proyectos. Sería útil saber que tiene en mente Beijing para las próximas décadas para promover no solo un ferrocarril sino que construir un nuevo Gran Canal  transoceánico en Nicaragua. Es claro que si estos proyectos ven la luz cambiará el rostro del continente.

El atraso de Chile.

Li Kequiang fue prodigo en planes en Brasil donde habló de inversiones y créditos por más de 100 mil millones de dólares. También, aunque en montos menores,  se interesó en Colombia y Perú donde  China ya tiene una sólida presencia. Con anterioridad había comprometido importantes sumas en Argentina, Ecuador y Venezuela. En Chile, en cambio, las relaciones en lo que toca  a inversiones chinas son mezquinas. La diplomacia chilena ha cometido gruesos errores. Por ejemplo,  el gobierno pasado tardó  meses en despachar un embajador a Beijing.  Así Santiago queda muy rezagado ante sus vecinos en una  relación que tiene el mérito de ampliar las opciones financieras.

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