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Kim Jong-un: el síndrome del bocón.

March 10, 2016

Kim Jong-un, el líder norcoreano, instó a sus militares a estar preparados para un ataque nuclear preventivo contra  Corea del Sur y Estados Unidos. Ello mientras Seúl y Washington  desarrollan ejercicios con cientos de miles de efectivos en la parte meridional de la península. La retórica bélica de Kim fue acompañada con fotos que muestran lo que podría ser  una ojiva nuclear apta para calzar en un cohete. Imposible saber si es una maqueta o lo que dicen que es.

Es frecuente que los dictadores amenacen. Especialmente cuando temen que serán agredidos. Sadam Hussein entre muchas bravatas habló de “la madre de todas las batallas” donde derrotaría al invasor norteamericano. El iraní Mahmoud Ahmadinejad avisó que “borraría a Israel del mapa”. El coronel Muammar Gadafi advirtió que eliminaría a sus enemigos como “ratas” y “baratas”. Ninguna de estas agoreras profecías fue cumplida. Pero quienes las profirieron pagaron por desafiar a fuerzas muy superiores. Es más, en algunos casos, lo que no pasaban de ser provocaciones verbales fueron explotadas al pie de la letra para justificar intervenciones militares que terminaron con la vida de los débiles retadores.

En el caso de los norcoreanos su credibilidad es poca. Es un régimen que parece desconocer toda graduación en el lenguaje. Ante la menor fricción con Seúl o Washington hablan de la completa destrucción de sus enemigos y recurrir a las armas termonucleares. Pionyang recuerda a Hussein que dijo tener armas de destrucción masiva en circunstancias que no las tenía. Resultó ser un bluff muy conveniente para el gobierno George W. Bush.

Hay serias dudas que Norcorea disponga de un sistema operativo capaz de colocar una ojiva atómica sobre territorio estadounidense. En primer lugar no está claro que el país tenga una bomba. Hasta ahora solo ha realizado detonaciones lo que indica que puede construir un artefacto nuclear. Otra cosa es miniaturizarlo y detonarlo para desencadenar la explosión. Aún si dispusiera de la ojiva necesita un cohete intercontinental capaz de salir de la atmósfera y reingresar a ella. Finalmente, requiere de un sistema de puntería que permita dar en el blanco deseado. Por lo que se conoce, a través de analistas especializados, de los programas de Pionyang es improbable que Kim  disponga del arma con la cual pretende asustar a los enemigos con los que libra  periódicos roces.  En cambio está facilitando que Estados Unidos despliegue en sus fronteras un sofisticado sistema misilistico. Algo que preocupa seriamente a China y Rusia. Así el régimen norcoreano cosecha solo desventajas pues vuelve en su contra a los únicos aliados que pueden brindarle  ayuda. Al parecer algunas dictaduras también mueren por la boca o más precisamente por la incontinencia a la que se han acostumbrado al carecer de todo contrapeso.

Un cuchillo de dos filos

Piongyang subraya que ya dispone de bombas de hidrogeno que son más poderosas que las uranio o plutonio. Kim declaró que el arsenal atómico del cual dispone constituye un real factor disuasivo. Si en verdad dispusiera de las bombas de las cuales presume tendría un arma de dos filos. De una parte es efectivo que sus enemigos tendrían que pensarlo dos veces antes de atacarlo. Pero por la otra puede precipitar un ataque para desarmarlo. Cuando Irak buscó dotarse de un reactor atómico en Osirak Israel lo bombardeó, en 1981, destruyéndolo por completo

 

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