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Posts Tagged ‘Acuerdo de París’

La mayor amenaza

December 21, 2017 Comments off

Estados Unidos cambia sus prioridades frente a lo que considera sus mayores desafíos en la arena internacional.  Así se desprende de la recién publicada Estrategia de Seguridad Nacional (ESN). En ella el  énfasis está puesto en  recuperar la competitividad de la economía estadounidense a nivel mundial.

El documento está inspirado en las líneas gruesas de discursos pronunciados por el Presidente Donald Trump.  Del texto emana un claro retorno a la mentalidad que dominó durante las décadas de la Guerra Fría. El acento está en la confrontación con China y Rusia. Trump apunta a que ambos países “buscan desafiar la influencia americana, sus valores y su riqueza”.  La ESN puntualiza que “luego de haber sido descartada  como un fenómeno de siglo pasado la competencia entre las grandes potencias ha vuelto”.  Continúa señalando que  China y Rusia  insisten “en hacer sus economías menos libres y justas, en expandir su poderío militar, así como controlar la información y  los datos para reprimir sus sociedades y ampliar su influencia”.

Una consecuencia de la vuelta a la confrontación del siglo XX es la importancia que Trump atribuye a las armas nucleares. A su juicio ellas constituyen “la base de nuestra estrategia para mantener la paz y disuadir alguna agresión contra Estados Unidos”. Un marcado cambio en relación al gobierno de Barack Obama que buscó  rebajar el perfil del poderío nuclear en la política exterior de su país.

Uno de los virajes más dramáticos de la ESN es la remoción del cambio climático  de las prioridades de seguridad de Washington. Ello es consecuente con el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París, firmado por la casi la totalidad de las naciones en 2015. En concreto el gobierno de Trump retiró el compromiso de aportar dos mil millones de dólares al Fondo Verde para el Clima destinado a mitigar el impacto del calentamiento global. El contraste con las políticas de la administración de Obama es aguda. En su ESN, de 2015, se postuló que el cambio climático  era un tema “urgente  y una creciente amenaza para nuestra seguridad nacional”.

En los hechos el calentamiento global es desde todo punto de vista la mayor amenaza que enfrenta el conjunto de la humanidad. Desde los huracanes, como Harvey y María,  que devastaron regiones de Estados Unidos y el Caribe hasta el aluvión de arrasó a Villa Santa Lucía. El deshielo y desmoronamiento de glaciares ocurren en el Himalaya, los Andes, los Alpes y otras cadenas montañosas. El cambio de los regímenes de lluvias produce inundaciones que desplazan a decenas de millones de personas. Regiones de África y Asia  sufren hambrunas a causa de malas cosechas. El eslogan de Trump de poner “América primero” no aplica al calentamiento global pues no hay primeros ni últimos. Es un gran yerro poner el calentamiento global en una perspectiva de dominio hegemónico mediante incremento del empleo del carbón y el petróleo.  Todos los países , quizás algunos más que otros, sufren las consecuencias de cambios que multiplican los desastres.  El reto climático es un asunto de todos.

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Un planeta

December 15, 2017 Comments off

“Estamos perdiendo la batalla” sentenció el Presidente francés Emmanuel Macron aludiendo al calentamiento global. Lo hizo en la cumbre “Un planeta” realizada en París esta semana. El evento congregó a una cincuentena de mandatarios y numerosos empresarios. El propósito del encuentro era discutir sobre los recursos financieros destinados a reducir las emisiones causantes de los cambios climáticos.

En el banquillo de los acusados figuraban en primer lugar los combustibles fósiles. El carbón, el petróleo y el gas son responsables por la generación de 70 por ciento de los llamados gases de efecto invernadero (GEI) donde destaca el dióxido de carbono o  CO2.  Nicolas Hulot,  ministro de Transición Ecológica y Solidaria de Francia, manifestó que las energías fósiles pertenecen a modelos económicos y energéticos del pasado. Puntualizó que ellas “no son la solución, ellas se han convertido el problema”. En consecuencia   Hulot llamó a terminar con las generosas subvenciones a las energías fósiles.

Del dicho al hecho hay un largo trecho. Una serie de organizaciones no gubernamentales vienen de señalar que muchos fondos públicos galos están destinados a financiar energías sucias. Agencias de ayuda francesas brindan préstamos para empresas carboníferas, de petróleo pesado y gas.  El gas natural es considerado como una energía de transición por ser menos contaminante. Este no sería el caso según la NASA, la agencia espacial estadounidense, pues el gas natural emite metano que contribuye con 30 por ciento de los GEI. También Alemania busca reducir sus emisiones  pero muestra vacilaciones en el abandono de sus vastas reservas carboníferas. El tema es un punto de fricción entre el gobierno de la canciller Angela Merkel y el Partido Verde.  El asunto figura a la cabeza de las discusiones sobre la posible participación de los verdes en un futuro gobierno de coalición.

 

Con todo la tendencia a la desinversión en las energías contaminantes recibió un fuerte respaldo del Banco Mundial que anunció que dejará de invertir en proyectos gasíferos y petroleros partir del 2019. El organismo internacional precisó que solo en circunstancias excepcionales en los países más pobres se podrían considerar el financiamiento de proyectos gasíferos que beneficien a las poblaciones más necesitadas.

El gran ausente fue el Presidente estadounidense Donald Trump. En junio el mandatario anunció que retiraba a su país del Acuerdo París alcanzado en diciembre del 2015. Entonces la casi totalidad de los países del mundo reconocieron la gravedad del calentamiento global y fijaron metas voluntarias de reducción de sus respectivas emisiones.  Trump puso en duda la existencia del calentamiento global y señaló que era una argucia de China para perjudicar a su país. El mensaje de la reunión de Naciones Unidas sobre el clima, la COP 23, que tuvo lugar en Alemania hace algunas semanas y la cumbre Un Planeta mostraron que con o sin Estados Unidos el grueso de las naciones busca reducir las emisiones y controlar el aumento de las temperaturas.

 

El modelo anglosajón en crisis

June 15, 2017 Comments off

Durante más de siete décadas el campo occidental ha seguido el modelo anglosajón: léase la conducción de Washington y Londres. En estas capitales fue trazada la arquitectura del mundo actual. Desde las instituciones dominantes en el campo militar, como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a la esfera económica con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial nacen de la Carta Atlántica, concebida por el Presidente Franklin D. Roosevelt y el Primer Ministro Winston Churchill en tiempos de la Segunda guerra Mundial.

El éxito de toda ideología ,que aspire a cierta universalidad, es convencer al mayor número de personas posible que es la mejor opción para mejorar la vida de todos. Incluso el colonialismo postulaba los beneficios civilizatorios, económicos y tecnológicos aportados a las sociedades colonizadas. La propuesta anglosajona, de post guerra, destacaba la democracia, el libre comercio y  la generación de riqueza a partir de la libertad de los agentes económicos para desplegar su creatividad. La libre competencia debía dirimir quienes serían los triunfadores. .

Hoy surge la interrogante si el mundo se asoma a un cambio de época. ¿Se vive ya el fin de la hegemonía ideológica anglosajona? Son los propios líderes los que renuncian a sus postulados universalistas. Trump repite hasta la saciedad su eslogan “América primero”. La meta proclamada es “hacer América grande una vez más”. Nada muy diferente del pasado salvo que antes se decía que lo que era bueno para América también lo era para el resto. Las señales de distanciamiento estadounidense  de Europa son nítidas:  los europeos dedican más recursos a la defensa o Washington, que cubre a 75 por ciento de los gastos de la  OTAN,  renuncia a la defensa automática si alguno de los países miembros es atacado. La mera advertencia ha agrietado la confianza en la alianza militar.

Gran Bretaña, por su parte, está embarcada en su Brexit, o el abandono de la asociación con la Unión Europea. Es el triunfo de una visión nacionalista y estrecha. Mala hora, en todo caso,  escogió Londres para divorciarse de sus vecinos. Si tenía la esperanza de cerrar filas con Estados Unidos ahora se topa con un Trump que predica el aislacionismo. Así lo que ambos lados del Atlántico llamaban la “relación especial” que unía a los primos anglosajones  aparece difusa y con metas divergentes. Un cuadro muy diferente al de los años 80 cuando Ronald Reagan y Margaret Thatcher promovían al unísono las virtudes del neoliberalismo. Hoy el debate sobre el calentamiento global y la renuncia de Estados Unidos al Acuerdo de París abre una zanja entre europeos, incluidos los británicos, y Washington. Es un tema decisivo ya que Trump denuncia  al Acuerdo como un cuento para limitar el progreso económico de su país. En cambio en el viejo continente, como en el resto del mundo, existe la convicción que las emisiones de gases de efecto invernadero, causadas por actividades humanas, es la principal amenaza para la humanidad.