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Perú vira a la derecha.

June 22, 2016 Comments off

La victoria de Pedro Pablo Kuczynski (PPK) en las elecciones presidenciales peruanas era impredecible. El estrechísimo margen con su contendora Keiko Fujimori, en el balotaje del 5 junio, mantuvo al país en vilo hasta el último minuto. Pocos daban una chance de victoria al candidato presidencial de la derecha liberal. En las encuestas corría mezclado en el pelotón de aspirantes. Pero como suele ocurrir en política las cosas tomaron un rumbo inesperado. En competencia con ex mandatarios, aspirantes descalificados por no cumplir con las exigencias electorales, PPK logró pasar a la segunda ronda y confrontar a la hija del encarcelado ex Presidente Alberto Fujimori (1990-2000). De allí en más PPK invocó el fantasma del gobierno de su padre reflotando los viejos temores. Abundaron los rumores sobre funcionarios de la campaña de Keiko involucrados en el lavado de dinero y en  narcotráfico. La agencia antinarcóticos estadounidenses, la DEA, denunció que  investigaba a Joaquín Ramírez , secretario  general de Fuerza Popular el partido del fujimorismo.  La acusación impactó de lleno en la campaña de Keiko y, por lo mismo, fue una inyección a la vena para las aspiraciones de PPK.

Como es habitual en Latinoamérica los que no adhieren a la ortodoxia neo liberal son motejados de populistas. Pero en rigor en el caso del fujimorismo sería más preciso hablar de clientelismo. Que en este caso alude a realizar pactos oscuros con sectores de la economía informal, como la minería clandestina que da sustento en forma directa o indirecta a unas 400 mil personas.

PPK, líder de Peruanos por el Kambio, después de haber quedado en desventaja en un primer debate realizado en Piura pasó a la ofensiva en el último foro en Lima. Al candidato de 77 años se le apoda el gringo. El ex Presidente Alán García le enrostró que no tenía “un gota de sangre peruana. Tiene sangre polaca, judía, francesa, pero peruana cero”. El asunto fue respondido por un eslogan de campaña que buscaba bajar el perfil de su aspecto de banquero de Wall Stret:  “Gringo por fuera, cholo por dentro”. Para probar su nexo con la sierra PPK, un flautista eximio,  deleitaba en los mítines tocando melodías andinas.  Con ello además logró maquillar su pobre oratoria  en un país donde abunda una discursiva descollante. Una hábil campaña publicitaria logró camuflar su escaso carisma.

En las últimas semanas de campaña, dominada por la descalificación mutua, logró imponer sus puntos a través de acusaciones de amenazas a la democracia y  un auge de la corrupción en caso vencer su contrincante. En el campo económico ambas candidaturas tenían más coincidencias que discrepancias. Perú ha gozado de una prolongada bonanza con altas tasas de crecimiento. En toda elección el  bolsillo de los electores siempre es un factor crítico. Pero dado los buenos precios de las materias primas y el aumento de las exportaciones el debate económico quedó relegado. El primer lugar lo ocupó la seguridad ciudadana y la lucha contra el crimen. Las encuestas ubicaron esta problemática en el primer lugar: 61 por ciento de los  encuestados señaló la seguridad como su mayor preocupación.  Aquí se dividieron las aguas. Keiko  postuló la participación de las fuerzas armadas en la lucha contra la delincuencia. PPK rechazó la idea señalando que los militares no están formados para estas tareas. La experiencia latinoamericana en la materia le da la razón. La intervención castrense en tareas de seguridad doméstica en México y Brasil ha sido negativa. Ello tanto para los uniformados como para contener la criminalidad. Keiko propuso un enfoque punitivo: construir cárceles de alta seguridad y situarlas en emplazamientos altiplánicos a más de cuatro mil metros. Una propuesta que dificultaría las visitas familiares de los costeños. La presencia de seres queridos es un elemento importante para hacer tolerable el encierro y mantener el acatamiento a la autoridad. PPK se inclinó por incrementar el contingente policial “en todos los barrios” y, al igual que su adversaria, construir cárceles de alta seguridad aunque no especificó la cota.

El fujimorismo

Los variopintos opositores a la candidatura de Keiko convocaron a multitudinarias marchas en Lima y otras localidades bajo una consigna unitaria y nada propositiva: “No a Keiko”. El gobierno de Ollanta Humala llamó a respaldar a PPK y otro tanto hizo Verónika Mendoza (la K está de moda), la ex candidata del izquierdista del Frente Amplio, que remachó tercera tras PPK  en la primera vuelta.

El proceso electoral reveló la fragilidad del sistema partidario peruano. En los hechos fue una confrontación entre fujimorismo y el antifujimorismo. Es notable que la hija de un hombre fuerte, que muchos tildan de dictador, haya logrado casi el 50 por ciento de las preferencias. En términos del imaginario popular el fujimorismo encarna  unas mezcla de paternalismo, a través del clientelismo, y una actitud autoritaria, a menudo trasgresora, que es interpretada como efectividad. Esta última percepción proviene de la exitosa lucha contra Sendero Luminoso que dejó un saldo de 60 mil muertos, 40 por ciento de ellos causados por los senderistas. Los peruanos aluden a la década de los 90 como una década perdida.

El éxito del fujimorismo, en un país muy diverso en lo étnico y geográfico, ha sido articular alianzas con vastos sectores informales. Pactos con los mineros que explotan en forma clandestina oro y cobre le atraen una legión de votantes. Hace un par de años la minería ilegal estaba presente en 21de los 24 departamentos del país. Según datos oficiales generaban un ingreso de 3 mil millones de dólares. Se estimó que esta cifra superaba en 15 por ciento los retornos del narcotráfico. La minería informal emplea 2,5 veces más personas que la minería establecida. Otro rubro informal es la tala clandestina de las zonas selváticas. Los activistas de Fuerza Popular han tenido buena acogida en sectores rurales emergentes con dificultades en sus relaciones con el Estado. La promesa de la formalización con los beneficios que ello representa en término de créditos, cooperación técnica y desarrollo de infraestructura es un gran magneto.

El Perú no es la excepción a la hora del rechazo a la política convencional. El país muestra buenas cifras económicas, los indicadores de pobreza marcan un claro descenso pero la desigualdad y la marginación afectan a grandes sectores. Como en otros países de la región conforme crecen las expectativas aumenta la insatisfacción. Apenas 16 por ciento de los peruanos cree que sus gobiernos obran “para el bien de todo el pueblo”. Solo el 17 por ciento cree que la distribución de la riqueza en el Perú es justa.

 

En lo que toca a la derecha y la elite económica política peruana en su gran mayoría coincide con Mario Vargas Llosa, que siempre apoyó a PPK, y que apenas supo de su triunfo declaró: “Ha salvado al Perú de una catástrofe: el retorno al poder de la mafia fujimorista que (…) robó, torturó y asesinó con una ferocidad sin precedentes”. Su última novela Cinco Esquinas es elocuente del total desprecio del autor por el gobierno de Alberto Fujimori y su encarcelado brazo derecho Vladimiro Montesinos.

Por su parte el balotaje dejó a la izquierda ante dos propuestas conservadoras. Por lo que para los izquierdistas la opción, como tantas veces ocurre, era votar por el mal menor. Verónica Mendoza, a nombre del Frente Amplio, llamó a volcar el 19 por ciento de los votos logrados en la primera vuelta:  “Para cerrarle el paso al fujimorismo sólo queda marcar por Kuczynski” (…) “No quiero que mis hijos vivan en un país de corrupción, drogas y violencia (…), por eso Keiko no va”. Recordó que mientras Keiko oficiaba de primera dama su padre no tuvo problemas para robar dineros públicos, extorsionar a ciudadanos, matar a los que pensaban distinto y esterilizar por la fuerza a unas 300 mil mujeres.

La voz de Mendoza fue escuchada y los resultados en varias regiones del sur del país vieron multiplicada la votación de PPK permitiéndole superar a Keiko con amplitud. A su vez el respaldo del oficialismo contribuyó a cargar la balanza a favor del ex ministro de Economía y Finanzas del Presidente Alejandro Toledo.

El impacto regional

PPK pondrá los intereses económicos del Perú al tope de su agenda internacional. Su vocación pragmática le llevará a desechar las disputas  fronterizas. Las fricciones con Chile generadas bajo el gobierno del Presidente Alán García y  que culminó con el fallo en La Haya con Ollanta Humala quedarán en el pasado. Ello pese a que PPK señaló durante la campaña que reclamará como peruanas las 3,7 hectáreas del llamado triángulo terrestre. Aunque difícilmente podía decir otra cosa. Más indicativo es que tiene óptimas relaciones con empresarios chilenos y buscará acrecentar los lazos comerciales.

Desde la perspectiva chilena Kuczynski puede abrir una ventana de oportunidades para avanzar en procesos integradores. La victoria de Mauricio Macri marcó un cambio en la perspectiva de Buenos Aires que ahora busca una integración a la Alianza del Pacífico, de la cual forman parte México, Perú, Chile y Colombia y es Bogotá la que impulsa el acercamiento argentino. Este cambio es en parte posible por el viraje de la política exterior brasileña desde que fue suspendida la Presidenta Dilma Rousseff. Brasilia tenía reparos frente a la Alianza y sospechaba que era alentada por Estados Unidos en un esfuerzo por restar fuerzas a las inciativas brasileñas y en particular al Mercosur. El entusiasmo creciente por explotar los vínculos con Asia podría revigorizar los proyectos de corredores bioceánicos.

La mayor inquietud por el cambio en Lima debe sentirlo el gobierno boliviano que ve debilitado su alcance diplomático de cara a Buenos Aires y Brasilia. Perú ha asumido una postura de neutralidad declarada en la disputa chileno boliviana señalando que es un tema corresponde resolver a ambos países. En los hechos no ha sido así y Lima, en más de una oportunidad, ha interferido para dificultar un arreglo. Es prematuro para pronosticar como evolucionaran las relaciones entre los diversos actores regionales. Pero es una coyuntura interesante.

PPK no la tendrá fácil.

Kuczynski cuenta con apenas un quinto del electorado que puede considerar suyo. El resto se alineó tras él en un gran frente no declarado contra el fujimorismo. Muchos de ellos provienen de sectores opuestos a sus propuestas neoliberales. PPK encabeza un conglomerado que dista de a ser un partido. . Su fuerte es una apreciable legión de tecnócratas. Pero un país tan fragmentado políticamente como Perú es indispensable contar con buenos operadores políticos que brillan por su ausencia entre sus filas. A esto se suma su precaria presencia en el parlamento unicameral de 130 miembros, donde cuenta apenas con 18 representantes. Allí deberá hacer frente a los 73 miembros de Fuerza Popular. Consciente de la magnitud del desafío su primer llamado fue a una concertación política. A su favor tiene que no hay grandes expectativas. El grueso del electorado se daría por satisfecho con un buen manejo económico y la continuidad democrática. Ha sido el sino de los presidente peruanos abandonar el palacio presidencial con bajísimos niveles de aprobación. Dada la polarización vivida en el proceso electoral es dable esperar un muy breve período de gracia. PPK deberá correr contra el tiempo biológico y político.

Refugiados dividen a la Unión Europea.

September 4, 2015 Comments off

El reciente flujo de refugiados e inmigrantes ha desnudado a la Unión Europea (UE).   Las grandes crisis tienen la virtud de mostrar cómo son las cosas más allá de la retórica. Ante la llegada cientos de miles de buscadores de asilo, lo que algunos llaman un fenómeno de “proporciones bíblicas”, la UE se ha mostrado incompetente y dividida en cuanto a cómo proceder.

La corriente de los que huyen por sus vidas y de la miseria era previsible. Nadie podía saber su exacta magnitud. Pero los campos de refugiados en Jordania, Turquía y otros países del Medio Oriente albergaban números crecientes de personas. Los gobernantes de la UE y su burocracia tuvieron el tiempo para preparar planes para la contingencia. Prefirieron ignorar el tema dejando el peso a los países de primera línea como Grecia e Italia, entre otros. No asumieron su responsabilidad, por tratados internacionales suscritos, de preparar la recepción de refugiados provenientes de Siria, Irak, Afganistán, Libia, Somalia y Yemen países abatidos por la violencia.

El insólito desorden de la UE está dictado por las fuerzas políticas xenófobas que ganan fuerza en su seno. Es popular acusar a los necesitados de representar un peso económico que deteriora los estándares de vida. Algo que varios estudios demuestran que es inexacto. Dado que la edad de la abrumadora mayoría de los refugiados es inferior a los 30 serán una beneficiosa inyección a una fuerza laboral que envejece. Están, claro, los prejuicios y el racismo que tiene profundas raíces culturales en el viejo continente. Pero la UE, como el resto del mundo, deberá aceptar que en la era de la globalización son necesarias respuestas globales a las que ninguna nación puede sustraerse. En la reacción de sectores nacionalistas de mentalidad estrecha predomina una visión egoísta y de corto plazo. Son rerflejos conservadores, transversales en la diversas capas sociales, que se aferran a lo conocido y rechazan la diversidad en todos los campos. Los movimientos migratorios, aún sin refugiados, en nada afectan a la inmensa riqueza europea.

Desde una perspectiva política la UE, que mostró incoherencias e incapacidad a lo largo de la inconclusa crisis griega, enfrenta hoy un reto monumental. Su prestigio como un ente político capaz de actuar como un todo está cuestionado. El “camión de la vergüenza”, en Austria en que perecieron asfixiados 71 refugiados, los miles de ahogados en el Mediterráneo exigen a los europeos una respuesta dinámica y humanitaria. Nunca hasta ahora hubo más refugiados y desplazados, ya suman unos 60 millones. Es una crisis humana, de personas de carne y hueso, que llegan a las puertas de la UE. Del trato que reciban dependerá el respeto y la credibilidad de los europeos.

El modelo alemán.

Una vez más Angela Merkel, la canciller alemana, muestra sus condiciones de liderazgo con la voz más clara frente a la crisis. Merkel ha dicho que su país está preparado para considerar unas 800 mil solicitudes de asilo. Precisó que los sirios, que constituyen 20 por ciento de los solicitantes, tendrán la primera opción. Andrea Nahles, la ministra de economía, declaró “Necesitamos trabajadores adicionales en muchas áreas de la economía alemana. Queremos aprovechar esta situación y abrir oportunidades para que los refugiados vengan aquí legítimamente a una nueva y mejor vida en Alemania”. Nahles estimó que el costo de absorción entre albergues, cursos de idioma y aprendizaje de oficios oscilaría entre1,8 mil y 3,3 mil millones euros. Una cifra modesta en la perspectiva “bíblica”.

La mutante narrativa chilena frente a La Haya

January 21, 2014 Comments off

Cuando Perú presentó sus reclamaciones marítimas a La Haya, en enero de 2008, la respuesta chilena fue de incredulidad. Cómo era posible semejante iniciativa sin destino. Era público y notorio que existían tratados que delimitaban la frontera. La prueba de ello era el respeto peruano, a lo largo de más de 60 años, del límite que corre en línea recta en paralelo al  Ecuador. Una demostración clara que ambas partes compartían la delimitación de sus respectivos países. Más aún,  se dijo que si la Corte Internacional Justicia (CIJ) aceptaba el reclamo peruano sentaría un precedente peligroso. Ignorar los tratados existentes y  acatados, en los hechos por ambos países, amenazaba con propiciar múltiples casos en diversos puntos del planeta. Así se ponía en peligro las propias bases del derecho internacional. Un argumento adicional esgrimido por las autoridades chilenas fue la postura ecuatoriana. En Quito se señalaba que existían tratados limítrofes y no meros acuerdos pesqueros como lo postulaba Lima.

Con el correr de los meses y años las certezas iniciales chilenas se debilitaron.  Ecuador que era considerado un sólido aliado y se contaba con su comparecencia ante la CIJ se marginó del caso. Perú le ofreció garantías escritas ante Naciones Unidas que en su caso reconocía la frontera marítima trazada en línea recta cual paralelo, como reclama Chile. La diplomacia peruana  señaló que la diferencia radicaba en la existencia de algunas islas ecuatorianas. Así consiguió apaciguar a sus vecinos del norte. Además ambos países, después de pasar por los críticos enfrentamientos de la Cordillera del Cóndor en 1995,  han logrado una buena integración política, física y  económica. Como es natural Quito consideró ante todo su interés nacional y habiendo logrado una oferta satisfactoria guardó silencio.

Sobre la vigencia de los tratados existentes,, de 1952 y 1954,  entre Chile y Perú Lima insistía que no eran tales. Y, al parecer, sometidos a la lupa exigente de jueces especializados no pasaron plenamente el examen de la blancura. Ello es lo que se deduce, al menos, de la palabras del canciller Alfredo Moreno quien admitió que “hubiese querido que estuviesen mejor redactados”. En cuanto a que el caso chileno-peruano sentase precedentes internacionales la verdad es que las historias y realidades geográficas son tan particulares que cada caso tiene características propias. El eje de la disputa entre  Chile y Perú, es por los derechos a explotar las doscientas millas (370 kilómetros) de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) según la demarcación que fije la CIJ. Quizás poniéndose el parche antes de la herida el canciller Moreno explica que Chile no perderá territorio propiamente tal. Por la ZEE, aunque sea adjudicada en parte a Perú,  puede navegar quienquiera cuando lo desee. Pero la pesca u otras explotaciones quedan reservadas para el país al cual se las asignen. Pero Moreno señala que en la ZEE hay muy pocos peces. La anchoveta, que es el recurso principal del extremo norte, se encuentra en las 20 millas más próximas a la costa, al menos el 84 por ciento de las capturas.

Lo cierto es que cualquiera sea el veredicto de la Corte ninguno de los países verá afectado sus  intereses vitales. Pero, claro, a nadie le gusta perder.

 

Perú: los enigmas de Ollanta Humala

April 16, 2011 Comments off

Ollanta Humala, el vencedor de la primera rueda electoral en las elecciones presidenciales  peruanas, se apresta a caminar por la cuerda floja. De una parte debe mantener las promesas de cambio que le dieron casi un tercio de los votos. Pero de otra debe calmar los temores de los votantes que espera ganar para obtener la mayoría. Está a la vista que dos campañas presidenciales han enseñado a Humala el arte de la ambigüedad. Consultado sobre donde se situaba en el espectro ideológico respondió: “No soy de izquierda ni de derecha. En todo caso, soy de abajo”.

En política se suele decir que una semana es una eternidad.  Y desde la primera vuelta al 5 de junio, cuando los peruanos definirán quien los presidirá por el próximo quinquenio, mucha agua correrá bajo los puentes de los ríos del país. No cabe mencionar al Rimac pues su flujo es mezquino. Humala tiene la ventaja de tener el discurso más nítido al que aspiran todos los políticos: proclamarse los campeones del cambio. Su narrativa es la de la justicia social, la inclusión y la defensa de los intereses nacionales. Incluso un candidato experimentado y lucido como Pedro Pablo Kuczynski, que aunque fue de menos a más en la campaña,  no logró el 20 por ciento de las preferencias. Un candidato de la elite económica, educado en las mejores universidades anglosajonas y con una considerable fortuna, tenía pocas chances en un país donde la gran mayoría de la población es la más pura expresión de la América morena. Recuerda al Presidente  Gonzalo Sánchez de Lozada, en Bolivia (2002-2003), que pese a su hábil gestión económica terminó ahuyentado del país por masivas protestas sociales.

Perú ha tenido un envidiable crecimiento económico: más de 7 por ciento en anual en el curso del último quinquenio. Pero la acumulación de riquezas no interesa a las grandes mayorías, lo que les concierne es como habrá de  beneficiarle. El país pese a sus éxitos mantiene una formidable brecha social, geográfica con una región austral empobrecida y una marcada discriminación étnica. Los aplausos que ha cosechado el Presidente Alán García en los círculos empresariales no son replicados por las encuestas nacionales que le otorgan apenas 27 por ciento de aprobación y, en cambio, obtiene  un 67 por ciento de rechazo

 En lo que toca a Keiko Fujimori tiene a su haber la posibilidad de liderar una amplia alianza contra Humala. Pero ello debilitaría sus chances de enarbolar las banderas de los descontentos que son la mayoría. Pesa además sobre ella la sospecha que será controlada por su padre. Y que una vez que llegue al sillón presidencial lo amnistiará junto a otros de sus colaboradores. Así Keiko, con escasa experiencia política, debe manejar un complejo cuadro de expectativas contradictorias. La tarea de Ollanta no es más fácil. El debe despintarse la reciente imagen de que es un lobo con piel de oveja o, si se prefiere,  que cambio la polera roja por un terno. Como siempre en los procesos electorales la victoria irá a manos de quien cometa menos errores, inducidos o no, y que pueda encarnar las aspiraciones de sus compatriotas.

Perú: la victoria de las enfermedades terminales

April 14, 2011 Comments off

Según Mario Vargas Llosa, el premio Nobel de literatura reinante, la primera ronda electoral en el Perú las ganó el cáncer y el sida. En las palabras del eximio escritor: “No creo que mis compatriotas vayan a ser tan insensatos de ponernos en la disyuntiva de elegir entre el sida y el cáncer terminal, que es lo que serían Humala y Keiko Fujimori”.  Las descalificaciones para la hija de Alberto Fujimori van desde que es una marioneta de su padre, cuyo primer objetivo es sacarlo de la cárcel donde cumple condena por abusos a los derechos humanos y corrupción,  a que es  una mujer sin experiencia en la conducción de los asuntos de estado. Pero la artillería pesada está reservada para el etno-cacerista Ollanta Humala. A él se le imputa ser un populista, con tintes marxistas, que busca  un rol creciente  para el estado, aspira a cobrar mayores impuestos a la gran minería y a administrar una mayor redistribución de la riqueza.

¿Cómo explicarse que el grueso de los peruanos hoy  dé la espalda a un modelo económico que ha garantizado un crecimiento de niveles casi  asiáticos? El producto interno bruto del país ha progresado a razón de más siete por ciento durante el último quinquenio. La mitad de la población vivía en la pobreza y ahora, según las estadísticas oficiales,  es solo un tercio el que se debate en esta condición.  Bueno, como se ha dicho tantas veces en Chile: a la economía  le va bien pero al pueblo le va mal.  De qué otra forma se puede interpretar que 17,9 por ciento de los niños peruanos menores de cinco años sufran problemas de desnutrición, esto es 529 mil criaturas que no reciben el alimento indispensable para su crecimiento. La mitad de los menores de tres años padecen de anemia. Esta condición, de falta de hierro en la sangre (glóbulos rojos) en edades tempranas deja secuelas irreversibles para el crecimiento y la capacidad de aprendizaje.

El emblema del modelo económico del último quinquenio es el actual Presidente Alán García que concluyó su mandato con un magrísimo  27 por ciento de aprobación en las encuestas. El rechazo a su gestión alcanzó al 67 por ciento. Los comicios refrendaron la impopularidad de García pues su partido, el APRA, obtuvo  apenas cuatro parlamentarios  en un Congreso de 130 miembros.  El APRA intuyó el ánimo político adverso al no presentar un candidato presidencial propio. La distancia entre la retórica de justicia social y la política neoliberal del gobierno fue de tal magnitud que el grueso de la ciudadanía optó por repudiarlo. Pero en este proceso no sólo resultó dañado el APRA sino que el conjunto de los partidos políticos peruanos. La credibilidad de la clase política se encuentra así en cotas ínfimas.  A medida que ello ocurre progresan los líderes que avanzan un discurso contra el sistema imperante.  Y este es el sayo que tan bien sirvió a Humala en la primera vuelta.

Pero ahora, en la segunda rueda que tendrá lugar el 5 de junio,  Humala requiere sumar fuerzas y ha iniciado su giro al centro. No solo ya ha cambiado su vestimenta de la polera roja de las elecciones pasadas al terno y corbata. Ha dicho que reformará la Constitución pero que se compromete a gobernar solo por cinco años de mandato  y “ni un día más”. Ha prometido la nacionalización de actividades económicas estratégicas pero no ha dicho cuáles son. Ha señalado que no permitirá que los medios de comunicación marquen la pauta del pueblo peruano. Algo muy comprensible si se considera la ideología de la propiedad de la mayoría de dichos medios. Pero ha reiterado que respetará la libertad de prensa.  También ya busca apaciguar las inquietudes de Washington al señalar que busca “afianzar y fortalecer” las relaciones con Estados Unidos.  Su mensaje para el empresariado es un modelo de mesura: “No planteamos una salida del modelo económico…Vamos a mejorar las condiciones de inversión y resolver la inestabilidad social a través del diálogo”. Está por verse si sus palabras cumplirán con el cometido de darle el 50 por ciento más uno de los votos. Pero, por lo pronto, sus posibilidades cruzarse la banda presidencial son buenas. Perú, en los hechos, sigue el camino electoral de la mayoría de Sudamérica. Brasil, Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela tienen gobiernos con diversos tintes izquierdistas.