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Posts Tagged ‘Cambio climático’

París: la batalla por el clima.

December 2, 2015 Comments off

Partió la última versión de la conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático. Éxito inicial: 150 jefes de gobierno y estado concurrieron a París para el encuentro número 21. Todos quieren estar allí y testimoniar una buena disposición. Discursos cargados de palabras de buena crianza e invocaciones abstractas al bien común. En los hechos las divisiones de las últimas dos décadas siguen presentes. Al presidente Barack Obama le gustaría llegar a un acuerdo pero ha indicado que el Senado de su país no lo ratificaría. Alemania dice que acuerdos de palabras no bastan. La canciller Angela Merkel exige un tratado vinculante. India, por su parte, dice que no dejará de usar carbón porque es indispensable para su desarrollo. Xi Jiping  habla de obligaciones comunes pero diferenciadas. Lo de diferenciado alude a que los países ricos, con historial de emisiones, contribuyan más que los que están en desarrollo.

Este es un debate que se ha repetido año tras año a través de diplomáticos, funcionarios, científicos y, activistas que tienen en común reconocer la gravedad de la emisión de los gases de efecto invernadero (GEI). El principal de ellos es el dióxido de carbono o CO2 generado por actividades humanas. En particular la quema de carbón y petróleo. Nadie discute a estas alturas la necesidad de descarbonizar las economías. El problema es cómo hacerlo y más precisamente quien asumirá que costos de este proceso. Un estudio clave sobre la materia lo preparó el británico Lord Stern quien precisó: actuar ahora para mitigar el daño causado por las emisiones de GEI costará el 5 por ciento del PIB mundial, pero si el cuadro empeora podría alcanzar hasta el 20 por ciento del mismo.

La evidencia del calentamiento global está ante nuestros ojos: este año fue el más caluroso desde que existe un registro mundial. La tendencia al alza de la temperatura no da tregua. Retroceden los glaciares en todas las montañas del planeta. El casquete ártico  está en vías de desaparición y los hielos de la Antártica se encogen.  Hay sequías que causan hambrunas y migraciones. Otras regiones son azotadas por huracanes de una violencia inédita.

 

 

Aunque hay acuerdo sobre la gravedad de la situación climática el lobby del petróleo y el carbón, unido a las automotrices y otras industrias suele gravitar con más fuerza que los reclamos de la sociedad civil. El escándalo de la adulteración de emisiones de autos  Volkswagen y otras marcas es testimonio de la hipocresía de ciertas empresas. La compañía  alemana se ufanaba, en su publicidad, de contar con los vehículos más limpios. Como suele ser el caso habrá que esperar el atropello para que se instale un semáforo. Cuántos desastres naturales serán necesarios antes que las autoridades y las sociedades focalicen sus energías en reducir la huella de carbono.

 

Chile hace menos que lo mínimo.

Cada país presentó un plan voluntario fijando metas de reducción de emisiones. Es un asunto que  tiene costos económicos pero por encima de todo es una expresión de la voluntad política de cada estado. Chile ha prometido un aporte  por bajo de sus posibilidades. El economicismo cortoplacista  es dominante. Hasta hace poco se consideraba que la meta optimista era una reducción de 45 por ciento en tanto que la más conservadora era de 35 por ciento. Al final,  ni una ni otra,  tan solo una merma de 30 por ciento. Ello en un país que tiene enormes posibilidades de mejoría a través de la eficiencia energética y las energías renovables. Cabe esperar que en los debates que tendrán lugar  en las próximas dos semanas, en París, surja un acuerdo que proteja el futuro del planeta.

El Vaticano defiende el medio ambiente

June 18, 2015 Comments off

Francisco I, en su encíclica “Laudato sii” (Alabado seas), alinea a la iglesia católica con quienes señalan que las actividades humanas, y en especial  la carbonización de la atmosfera, constituyen una de las mayores amenazas para la vida en la tierra. Así,  el Vaticano hace suyas las investigaciones  científicas que postulan, desde hace décadas, que las emisiones de CO2, provocadas por la quema de carbón y petróleo, son las causantes del calentamiento global. Un fenómeno que derrite los hielos de los cascos polares y los glaciares. Algunas zonas sufren  lluvias e inundaciones así como  destructivos huracanes debido a la subida de temperaturas de las aguas oceánicas. Otras regiones viven largas sequías con efectos desastrosos para la agricultura. Algo que afecta a todos, pero en especial a los más pobres. La encíclica postula que la explotación de la tierra “ha sobrepasado los límites naturales”, es decir la capacidad de reconstituirse.

Incluso antes de su publicación, merced a las filtraciones, Francisco ya sacaba ronchas en los sectores que niegan el cambio climático. Las empresas petroleras y carboníferas han montado una poderosa campaña que pone en duda que las emisiones de sus productos han alterado el clima. Hasta ahora la reacción más hostil proviene del partido republicano en Estados Unidos que disputa los resultados de cientos de investigaciones sobre el tema. James Inhofe,  que encabeza el comité de Medio Ambiente del Senado, descalificó a Francisco: “Que el Papa haga su trabajo y nosotros haremos el nuestro”.  En la misma vena el católico y republicano Rick Santorum le señaló al Papa que no se metiera en asuntos que no le competen: “La Iglesia se ha equivocado varias veces con la ciencia, así que lo mejor es que dejemos hacer su trabajo a los científicos y centrarse en la teología y en la moralidad”. Los obispos estadounidenses tampoco parecen muy convencidos. El cardenal Theodore McCarrick, el arzobispo retirado de Washington, señaló que los obispos de su país son ajenos al tema del cambio climático: “No lo entienden. Ellos no entienden sus complejidades”. La iglesia católica tiene buenas relaciones con los sectores conservadores con los que coinciden en la agenda valórica sobre temas reproductivos. La idea de cooperar con sectores progresistas y ecofeministas  que abogan por la paridad de género, reconocimiento de la diversidad sexual y el derecho de la mujer al aborto les resulta difícil.

Francisco ha irritado a los poderes establecidos con sus declaraciones: “Un sistema económico centrado en el dios del dinero necesita explotar la naturaleza para sostener el ritmo frenético de consumo que le es inherente – y culminó con una pregunta- ¿No está la humanidad cometiendo un suicidio con este uso indiscriminado y  tiránico de la naturaleza? Cuidemos la creación porque, si la destruimos, nos destruirá a nosotros”.

De la biblia a Francisco

 

La idea que la naturaleza existe solo para satisfacer  a los seres humanos ya figura en la biblia. En el Génesis se lee que el sexto día: “Los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la Tierra” (Génesis 1:27). Más tarde, Pablo VI, en la encíclica Populorum progressio, de 1967, vuelve sobre la idea de someter a la naturaleza desde una perspectiva antropocén­trica: “La creación entera es para el hombre, al que se le exige que aplique todo su esfuerzo inteligente para valorizarla y, mediante su trabajo, perfeccionarla —en cierto modo—, poniéndola a su ser­vicio”. Desde esta óptica la nueva encíclica marca un viraje histórico en 180 grados  en la postura vaticana.

Cambio climático y vórtice polar

January 8, 2014 Comments off

A fuerza de hablar del calentamiento global más de alguien se preguntará cómo se explica la gélida racha que afecta a Estados Unidos. El conjunto del Hemisferio Norte vive fríos y tormentas espectaculares. La gradual desaparición de los hielos árticos, producto del calentamiento global, provoca cambios profundos en todo el planeta. La gruesa capa de hielo flotante, llamada Polo Norte, ha perdido, desde 1980, 8,5 por ciento de su superficie en cada década, y ya es posible navegar durante el verano y de continuar la tendencia actual el paso por el norte quedará habilitado todo el año.

Una de las consecuencias del derretimiento de los hielos es el llamado vórtice polar que es el causante del congelamiento de una buena porción de Estados Unidos. Lo que ocurre es que la oscuridad ártica, que en estos meses es de casi 24 horas diarias, hace caer las temperaturas a su mínimo. La mayoría de los años estos aires quedan confinados a la altas latitudes. Pero a veces, como ahora, las corrientes frías rompen el cerco y avanzan hacia el sur. Este fenómeno, según varios institutos estudiosos del clima, se tornará más frecuente. Ello a tal punto que lo han llamado el efecto “ártico cálido y continente helado”. El causante de esta situación es el vórtice polar, una masa de aire muy fría que circula en la estratosfera del ártico en dirección contraria a las agujas del reloj. En la Antártica los mismos vientos circulan en la dirección contraria.

Otro impacto del derretimiento de los hielos árticos es el efecto de circulación termohalina que altera la densidad del agua del mar, que está determinada por la temperatura y la salinidad. Estos factores provocan movimientos de agua, con las menos densas en la superficie y las más densas en las profundidades. La Corriente del Golfo se genera en el trópico, en las aguas superficiales del océano Atlántico. Enormes masas oceánicas se desplazan hacia el Polo Norte, donde reciben el impacto de vientos gélidos, provenientes de los hielos árticos, que las enfrían (efecto termo). Ello torna más pesadas a las aguas superficiales. Además, la evaporación causada por los vientos aumenta su concentración de sal (efecto halino). Por lo tanto, estas aguas se hunden. Es una condición importante del estado climático oceánico, pues permite el intercambio de calor y gases de efecto invernadero en el interior del océano. Con los deshielos árticos y de Groenlandia, las aguas enfrían menos y los flujos de agua dulce reducen el efecto halino.

Con todo lo anterior, en la actualidad se aprecia una reducción del orden de 30 por ciento en la Corriente del Golfo, y ello ya repercute en otras corrientes y regímenes de vientos. Ello, a su vez, altera las lluvias, lo que tiene consecuencias en el conjunto de los ecosistemas. Si las aguas se calientan aún más en las regiones tropicales, continuará el aumento de la intensidad de los huracanes que han incrementado su frecuencia y potencia. El planeta es uno y las emisiones de gases de efecto invernadero, causadas por actividades humanas no importa donde tengan lugar, afectan al conjunto. El vórtice polar y la desaparición gradual del ártico lo demuestran.

Avanza el calentamineto global, aumenta el “maquillaje verde”

October 4, 2013 Comments off

“El cambio climático es el mayor reto de nuestros tiempos” declaró Thomas F. Stocker co-presidente del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (PICC), el organismo de Naciones Unidas dedicado a estudiar el calentamiento global. Agregó que el fenómeno es “una amenaza para nuestro planeta, nuestro único hogar”. Las palabras fueron expresadas en la entrega de un nuevo informe, el quinto, del PICC que agrupa a los más destacados climatólogos y científicos focalizados en determinar que ocurre con el clima. El resumen del informe reitera y refuerza algo que ya se repite desde hace años: “La influencia humana ha sido observada en el calentamiento global de la atmósfera, de los océanos, en cambios en el ciclo global del agua, en la reducción de la nieve y el hielo y en cambios en algunos extremos climáticos”. Entre los impactos más visibles destaca el hecho que en el Ártico no habrá hielo durante los veranos para el 2050 o mucho antes. El derretimiento de glaciares y hielos polares causa la subida del nivel de los mares.
¿Cuál es la reacción de la mayor empresa petrolera del mundo y responsable de un alto nivel de las emisiones de CO2 causantes del efecto invernadero? Rex Tillerson, el presidente ejecutivo de Exxon Mobil , minimiza el asunto: “Qué quiere hacer si pensamos que el nivel de los mares aumentará en 4 o 6 pulgadas. ¿Cuáles son las áreas afectadas, qué quiere hacer para adaptarse a eso? Como seres humanos, como especie, es la razón por la que todavía todos estamos aquí. Hemos pasado toda nuestra existencia adaptándonos OK? De manera que nos adaptaremos a esto. Cambios climáticos que obligan a mover plantíos de una región a otra, nos adaptaremos a eso. Es un problema de ingeniería y habrá una solución de ingeniería”. El mundo deberá adaptarse pero bajo ninguna circunstancia las petroleras alterarán su manera de hacer negocios. El “habrá una solución” no implica para nada que los principales causantes la aportarán. Para ese menester será invocado el Estado o lo que para el caso, por la vía impositiva, son los recursos de todos. Frente a las desgracias sus responsables tan firmes en la defensa de sus beneficios recurren a un lenguaje genérico en el que se refugian para invocar “nuestros intereses como humanidad”. El “nos adaptaremos” para un ejecutivo estadounidense significa una cosa y para un campesino centroamericano o egipcio otra muy distinta. En todo caso el poderoso frente del negacionismo, ante el calentamiento global, reaccionó incluso antes que se conociese el informe de del PICC. Los cientos de millones de dólares invertidos por las empresas petroleras, carboneras y automotrices mueven sus voceros, científicos a sueldo y relacionadores públicos para sembrar dudas sobre el peligro que corre el planeta. Es un ejercicio masivo de lo que se ha llamado el “maquillaje verde”. Al monumental esfuerzo de propaganda por ocultar la realidad destino un capítulo de mi recién aparecido libro “Así no podemos seguir” (Política, Energía y medioambiente). No puedo más que recomendarlo a quienes quieran profundizar en el tema.

Parálisis ante el calentamiento global

December 10, 2012 Comments off

La conferencia sobre cambio climático culminó sin logros. Cada año Naciones Unidas organiza la Conferencia de las Partes (COP, esta fue la 18 ava) en que se debate como frenar el calentamiento global. Así como están las cosas la temperatura atmosférica aumentará en dos grados. Ese incremento fue fijado como el límite aceptable por el conjunto de la comunidad internacional. Pero desde que se firmó el Protocolo de Kioto, en 1997, que limita las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI), el mercurio de los termómetros sube y hay quienes advierten que rebasarán los seis grados sobre las temperaturas actuales Las consecuencias de semejante aumento son devastadoras.
Un ejemplo es el huracán Sandy que golpeó el Caribe y Estados Unidos. El presidente Barack Obama viene de solicitar 60 mil millones de dólares para la reconstrucción de las zonas afectadas. Los huracanes en el Atlántico han aumentado su velocidad en 50 por ciento, en las últimas décadas, debido al calentamiento de las aguas. Ya hay expertos que postulan que en Nueva York hay que considerar sacrificar el barrio de Brooklyn para salvar el corazón de la “gran manzana”, que es la isla de Manhattan. Londres, por su parte, hace ya décadas que construyó una enorme y sofisticada barrera para detener una inundación causada por las mareas en el rio Támesis. La pregunta debatida en Doha, la capital del emirato de Catar, donde sesionó la COP 18, es que harán pequeñas islas como Nauru, en el Pacífico Sur, o Bangladesh donde unos 140 millones de habitantes viven en las tierras bajas expuestas a las mareas en el delta del rio Ganges.
El mayor paso de la COP 18 fue reconocer la necesidad de compensar a los países más pobres por “pérdidas y daños” ocasionados por el cambio climático. Ya en la fallida reunión de Copenhague, COP 15, en 2009, se prometieron 100 mil millones de dólares para socorrer a los países menos desarrollados. Pero entonces, como más tarde en Cancún, México, luego en Durban, Sudáfrica, y ahora en Doha, no se fijaron mecanismos concretos para la transferencia de los recursos. Y como diría un ministro de Hacienda aquello que no figura en el presupuesto no existe para todos los efectos prácticos.
En cuanto a las emisiones de GEI y, en especial de CO2, todo sigue como de costumbre. Fue extendido el Protocolo de Kioto y se espera que para el 2015 en la conferencia que tendrá lugar en París se firme un nuevo acuerdo global que comenzará a regir en 2020. Así se chutea la pelota mientras todos declaran que hay que reducir las emisiones. Cada gobierno esgrime las razones por las que son otros los que tienen mayores responsabilidades. En definitiva la batalla por salvar el planeta pasa por el control que los ciudadanos ejerzan sobre sus respectivos estados. De todos depende reemplazar los combustibles fósiles para adoptar energías renovables y limpias, frenar la deforestación, y, por sobre todo, no dejar atrás a los más vulnerables que sufrirán las mayores consecuencias de los cambios que ya nos afectan.

Lo que Sandy se llevó

October 31, 2012 Comments off

Mitt Romney, el retador a la Casa Blanca, se burló de los desvelos ambientales del Presidente Barack Obama. Al aceptar su nominación  de la candidatura republicana,  en la convención realizada en Florida, dijo: “El Presidente Obama prometió que disminuiría la subida del nivel de los océanos”, luego dejó una calculada pausa que fue respondida por risotadas de la audiencia. Acto seguido, como quien dice volvamos los pies a la tierra y dejemos las excentricidades,  remachó: “Mis promesas son ayudarlos a ustedes y a vuestras familias”.  Al parecer Romney no  consideró el cambio climático como un problema que afecta a las personas y sus familias.

Hoy decenas de millones  de estadounidenses sufren las consecuencias de la peor tormenta que ha golpeado una amplia zona de la costa atlántica. Además de la cuarentena de muertos una primera estimación cifra las pérdidas en más de  veinte mil millones de dólares. ¿Fue el huracán Sandy el resultado  del calentamiento global?  De un punto de vista científico es complejo atribuir, con precisión,  la causa de cada evento climático. Fue una tormenta en que coincidieron tres factores: un gran huracán con una enorme descarga pluvial, fuertes vientos que empujaron la marea y una luna llena que las ayudó a subir aún más. Sandy, sin embargo, no salió de la nada y se inscribe en una clara tendencia y calza con los pronósticos  de los climatólogos.

La velocidad promedio de los huracanes ha aumentado en 50 por ciento en el último medio siglo. Dos de los peores experimentados en el hemisferio Occidental son el Mitch, en Centroamérica, que en 1998 que dejó doce mil muertos, y Katrina, que en 2005 se abatió sobre Estados Unidos devastando Nueva Orleáns y alcanzó vientos de hasta 225 kilómetros por hora. Fue el tercero más intenso desde  que en 1851 se lleva un registro. Se vaticina que en Estados Unidos un aumento del 5 al 10 por ciento en la velocidad del viento de los huracanes —velocidad que guarda relación con el incremento en la temperatura del mar— doblará el coste de los siniestros sufridos por el país. Los países de Centroamérica y el Caribe han pagado costos humanos y materiales exorbitantes sobre todo cuando los vientos superan los ciento veinte kilómetros por hora.

 

La causa de esta tendencia al calentamiento global es causada por los gases de efecto invernadero, en especial del dióxido de carbono (CO2),  que en su mayor parte proviene de las quema de petróleo y carbón.  Rara vez se menciona que el deterioro es un derivado de  un modelo económico basado en una expansión de un consumismo que no es sustentable. Por ello en nuestros días  es erróneo  presentar  a los  huracanes, inundaciones y sequías como meras desgracias naturales. En cierto sentido lo son, pero la evidencia indica que se agravan producto de los cambios ocasionados por el calentamiento global. Junto con constituir fenómenos naturales es la resultante de políticas, que como en Estados Unidos, están influidas por las grandes empresas petroleras, petroquímicas, automotrices junto a sus pares de otros países. Los grupos de interés causantes de las mayores emisiones intentan preservar sus lucrativos negocios. Para ello despliegan grandes campañas para impedir políticas de protección ambiental. Ello, sin embargo, choca de plano contra los intereses de la abrumadora mayoría de la población que sufre las consecuencias de los cambios.

 

Sandy debería llevarse, de una vez por toda,  la sonrisa irónica de Romney y otros que subestiman el impacto del calentamiento global. Quienes quieran conocer una hoja de ruta certera hacia dónde camina el planeta harían bien en leer, si aún no lo han hecho, el Informe Stern sobre el costo económico del cambio climático. El británico Lord Stern señala que: “El cambio climático representa un reto único para la economía, pudiendo afirmarse que es el mayor y más generalizado fracaso del mercado jamás visto en el mundo”.  Con ello quiere decir que los estados son los primeros responsables de corregir el rumbo y cuidar la tierra y su atmósfera.

Adios al Ártico.

September 16, 2012 Comments off

Es un ritual de cada  verano,  del hemisferio norte,  anunciar la contracción del casquete ártico. Este año se mantuvo la tendencia y los hielos llegaron, en septiembre, a su punto más bajo desde que se hacen mediciones.  Observaciones realizadas desde submarinos muestran que los hielos han perdido 40 por ciento de su espesor desde 1980 y, además, la superficie marítima cubierta por el casquete ha disminuido en 30 por ciento en relación al mismo año.

El Ártico es la región del globo que experimenta el mayor calentamiento. Desde 1951 se observa un aumento de temperatura que duplica al promedio del resto del planeta.  El primer efecto es la alteración del albedo,  que es la  potencia reflectora de una superficie  alcanzada por la radiación solar. El albedo varía según el tipo de material: los hielos reflejan más del 80 por ciento de la radiación, la arena seca el 40 por ciento, en tanto que las aguas oceánicas y la vegetación del orden del 20 por ciento. El Ártico es una región  de ablación que es el concepto que designa una zona  que pierde hielo y nieve por vaporización o deshielo en proporciones mayores a su acumulación. Las proyecciones señalan que la capa de hielo ártico disminuye a razón de 8 por ciento por década. De mantenerse esta tasa, todo el hielo habrá desaparecido para 2060.

 

La disminución de las superficies blancas contribuye a elevar la temperatura de las aguas. Ello repercute sobre el nivel de los mares, y  su composición química, las corrientes, y la vida submarina en todas sus formas. Uno de los cambios drásticos que ya se aprecian es la alteración de la Corriente del Golfo. Esta masa de aguas marinas ya no es tan fría a causa de la desaparición de los hielos del Ártico y Groenlandia. La llamada circulación termohalina alude a la densidad del agua de mar que está determinada por la temperatura y la salinidad. Estos factores provocan movimientos de agua, con las menos densas en la superficie y las más densas en las profundidades. La Corriente del Golfo se genera en el trópico, en las aguas superficiales del océano Atlántico. Enormes masas oceánicas se deslazan hacia el Polo Norte, donde chocan con los vientos gélidos, provenientes de los hielos árticos, que las enfrían (efecto termo). Ello vuelve más pesadas a las aguas superficiales. Además, la evaporación causada por los vientos aumenta su concentración de sal (efecto halino). Por lo tanto, estas aguas se hunden. Es una condición importante del estado climático oceánico, pues permite el intercambio de calor y gases de efecto invernadero a través del interior del océano. Con los deshielos las aguas se enfrían menos y los flujos de agua dulce reducen el efecto halino. En la actualidad se aprecia una reducción del orden del 30 por ciento en la Corriente del Golfo, y ello ya repercute en otras corrientes y regímenes de vientos. Algo que, a su vez, altera las lluvias lo que tiene consecuencias en el conjunto de los ecosistemas. Si las aguas se calientan aun más en las regiones tropicales, cabe esperar un aumento de la intensidad de los huracanes, que han incrementado su potencia en 50 por ciento. Como ocurre con otras corrientes, como la de la Niña y el Niño, toda alteración repercute en lluvias torrenciales en algunas regiones y sequías en otras. En  México, una proyección estima que en  2020 habrá trescientas mil hectáreas que ya no servirán para cultivar maíz. Ello para un país, que es el corazón  de la cultura del maíz, es sinónimo de problemas para la masa de la población y que ya ha acarreado protestas políticas. La cadena de consecuencias es tan amplia que, para efectos prácticos,  resulta imprevisible. Al menos se conoce la raíz del problema: las emisiones de CO2  provenientes, en gran medida,  por la quema de comestibles fósiles. La solución a este reto, en todo caso, aparece distante.