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Corea del Norte reta a Trump

July 6, 2017 Comments off

Una confrontación original: las partes se retan disparando misiles al mar. Corea del Norte  expresa su malestar lanzando sus cohetes a las aguas de los mares que la rodean. Otro tanto vienen de hacer Corea del Sur y Estados Unidos que dispararon misiles al océano para demostrar “una capacidad de golpes profundos de precisión”.  Es la respuesta al cohete intercontinental lanzado por Pionyang, que aspira a contar con un vector que alcance el territorio de Estados Unidos.

Donald Trump, en su condición de  candidato presidencial, impugnó al Presidente Barack Obama por hacer advertencias, trazar líneas rojas como les gusta decir en Washington, que quedaban sin respuesta para los trasgresores. El caso más notorio fue el presunto empleo de armas químicas por parte del régimen sirio. A Trump le consultaron en enero por el desarrollo de un cohete norcoreano capaz de llegar a Estados Unidos. La respuesta de Trump fue: “Eso no va a ocurrir”. Ahora que al parecer ello es una realidad queda la interrogante sobre qué hará al respecto.

Corea del Norte no es una amenaza militar para Washington y dista mucho de serlo. Hay dudas sobre el desarrollo efectivo de sus ojivas nucleares y los vectores son cohetes y no misiles pues carecen de sistemas de puntería. Lo que está en juego, como tantas veces ocurre,  es la autoridad de la nación que se percibe como el líder y responsable del orden internacional. Si el dictador norcoreano Kim Jong-un sale con la suya Trump quedará debilitado. Lo que es más grave, también serán vulnerados  los muy necesarios esfuerzos contra la proliferación nuclear.

Estados Unidos ya desplegó una fuerza de tareas encabezada por el poderoso portaaviones Carl Vinson. Esto no amedrentó a Pionyang. Trump está desilusionado porque China no aplicó las presiones que esperaba. Sobre el particular tuiteó: “ El comercio entre China y Corea del Norte creció casi 40 por ciento en el primer trimestre. Hasta ahí no más China trabajando con nosotros. Pero teníamos que intentarlo”.

Nikky Haley, la embajadora de Trump ante Naciones Unidas, señaló que “Estados Unidos está  dispuesto a emplear una amplia gama de capacidades… una de nuestras capacidades radica  en nuestra considerable fuerza militar. La usaremos, si tenemos que hacerlo, pero preferimos no marchar en esa dirección”.

Es improbable que Corea del Norte de su brazo a torcer. El joven Kim debe tener en mente lo ocurrido a Muamar Gadafi en Libia que desmanteló un incipiente programa nuclear y abrió su economía a Occidente. Poco tiempo después fue depuesto en una  campaña militar de quienes lo persuadieron a renunciar a su capacidad disuasiva. Piongyang ha hipotecado su desarrollo a cambio de una capacidad militar que lo blinde frente a sus enemigos.

China y Rusia se oponen a toda intervención militar contra Corea del Norte. Es poco probable que nuevas sanciones surtan efecto. Lo más viable sería abrir una negociación con los norcoreanos en que la voz cantante la lleve el nuevo Presidente sudcoreano Moon Jae-in. Un arreglo debe incluir un acuerdo de paz entre ambas Coreas. El Norte debe congelar su programa nuclear y coheteríl. El Sur, en tanto, tendrá que renunciar a masivos ejercicios anuales con Estados Unidos así como el retiro de las tropas de dicho país.

 

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El conflicto coreano

April 20, 2017 Comments off

Es un ritual bien establecido que Estados Unidos y Corea del Sur realicen grandes ejercicios militares entre marzo y abril. También es ya una costumbre que Corea del Norte señale su malestar con masivos desfiles y despliegues bélicos. Año tras año, en la primavera boreal,  las partes cruzan amenazas y se acusan de graves provocaciones.

Cuál es el nivel de tensión   en la Península de Corea  suele ser un misterio. Mientras la retórica de las partes sube nada cambia en la vida cotidiana  de Seúl o Pyongyang. Un buen indicador de la seriedad de una crisis suele ser la reacción de las bolsas de valores. Mientras el régimen norcoreano advierte que destruirá a sus vecinos meridionales las acciones de las empresas sudcoreanas permanecen inmutables.

Un ejemplo mas reciente de la dificultad de saber lo que realmente ocurre es el presunto ensayo nuclear que Pyongyang  tenía previsto para el fin de semana pasado. Ante la presunta inminencia del hecho el Presidente Donald Trump despachó al portaviones Carl Vinson junto a  otras unidades navales. Más tarde se supo que la partida navegaba en la dirección contraria. El anunciado ensayo atómico pudo ser una mera especulación y el mentado despacho de los buques solo un amago. Es claro que la armada estadounidense no tenía apuro en llegar a las costas de la Península.  Ello no impidió que en Washington algunos clamaran victoria puesto que no hubo detonación alguna. Además se congratulaban del fallo del lanzamiento de un cohete, si es que hubo tal cohete.

Como ocurre con muchas fricciones internacionales abundan las especulaciones sobre quien obtiene mayores beneficios con la tensión. El desarrollo político de Corea del Norte es ni más ni menos que  una caja negra. En el sur tendrán elecciones presidenciales luego de la remoción de la Presidenta Park Guen-hye. Las encuestas señalan que la presidencia ira a manos, luego de las elecciones del 9 de mayo,  de una coalición de centro izquierda que favorece mejores relaciones con el norte y mayor autonomía frente a Estados Unidos. Para Trump, por su parte,  mostrarse fuete ante el dictador Kim Jong-un es un ejercicio de bajo riesgo. Las amenazas norcoreanas de lanzar un ataque termonuclear son directamente proporcionales a su debilidad. Es dudoso que disponga de una bomba operativa y de un cohete capaz de colocarla en un lugar determinado.

Un punto sobre el que todos coinciden es que China tiene la llave del cambio de posturas en Pyongyang. Beijing viene de suspenderle las compras de carbón. El 90 por ciento de las exportaciones norcoreanas están destinadas a China y el carbón representa un 40 por ciento de dichas ventas. Beijing adopta una postura salomónica: insta a Estados Unidos y Corea del Sur a suspender los ejercicios militares. A Corea del Norte, en tanto, le pide que de no haga más ensayos nucleares ni dispare más cohetes. La propuesta China es lógica pero el dilema reside en la falta de confianza entre los protagonistas.