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Posts Tagged ‘COP 21’

EEUU vs China por el calentamiento global

June 8, 2017 Comments off

Donald Trump sacudió al mundo al anunciar, el 1 de junio,  la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París alcanzado en diciembre de 2015. El Acuerdo busca impedir  que la temperatura planetaria aumente en dos grados Celsius. En la actualidad muchos países ya viven el impacto del calentamiento global con sequías que gatillan incendios, con inundaciones que desplazan poblaciones,  con huracanes que arrasan enormes superficies y un sinnúmero de fenómenos naturales provocados por la emisión de gases de efecto invernadero.

En su campaña electoral  Trump dijo que el calentamiento global era un cuento inventado por China para perjudicar la economía estadounidense. En 2012 tuiteó: “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer a la industria manufacturera de Estados Unidos menos competitiva” En 2015 agregó: “Yo creo en aire limpio, aire inmaculado pero no creo en el cambio climático”.  El año pasado insistió: “Yo pienso que el cambio climático es solo  una forma de impuesto muy, muy, caro”.

La paradoja actual es que hace apenas una década los chinos denunciaban que Occidente hablaba de contaminación para frenar el desarrollo económico de su país. En todo caso la liga de los contaminadores que contribuyen al calentamiento global es encabezada por China  con el 20,09 por ciento de los gases, seguida por Estados Unidos con  17,89,  luego la Federación Rusa 7,53,  India 4,1 y Japón 3,79.

Ahora Beijing ya no denuncia a sus competidores sino que ante el abarrotado Congreso Popular chino el Primer Ministro Li Keqiang prometió, en marzo, que:  “El cielo sobre nuestras cabezas será otra vez azul”. Un compromiso de proporciones pues el gris impera en  buena parte del país. Hasta hace poco China era el villano pero ahora pasa a la condición de héroe. El Presidente Xi  Jinping impulsa una profunda transición energética. El objetivo es prescindir del carbón que alimenta miles de plantas termoeléctricas. A diferencia de Trump no es la ideología la que impulsa a los comunistas chinos.  Es la realidad de ciudades asfixiadas, con enfermedades respiratorias de magnitudes epidémicas, la que ha pasado al centro de la agenda política doméstica. El Partido Comunista tiene conciencia del creciente  malestar ciudadano por la contaminación atmosférica. Alarmado por las protestas ciudadanas dio un golpe de timón. Proclamó que China ha tomado distancia  con la obsesión del crecimiento económico  a todo precio y evoluciona hacia un modelo más sustentable en el que prime la calidad sobre la cantidad. Un plan presentado a comienzos de este año postula invertir 360 mil millones de dólares de aquí al 2020 en energías renovables, eólica y solar ante todo, que crearan unos trece millones de empleos. En el proceso China obtendrá enormes ventajas técnicas y abaratará sus productos. Así China en curso a una  transición energética tiene todas las posibilidades de dejar atrás a Estados Unidos en este campo.  Hoy las plantas termoeléctricas generan 70 por ciento de la electricidad  consumida. A través de las energías renovables pretenden  aspiran a abastecer el grueso de la demanda energética.  Ello además le permite, en el plano internacional, proyectarse junto a la Unión Europea como líderes en la lucha contra el cambio climático.

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Cambio climático: parcial nublado

December 18, 2015 Comments off

El acuerdo climático logrado en París presenta la clásica metáfora del vaso medio lleno y el vaso medio vacío. Para el grueso de las autoridades presentes en la reunión de Naciones Unidas sobre el cambio climático, COP 21, fue un gran éxito que marca un antes y un después. Es, para los que ven el vaso medio lleno, el comienzo del fin de la sociedad basada en los combustibles fósiles – carbón y petróleo- y, por lo tanto, un ataque a la raíz de las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero. Para otros, entre los que abundan científicos y activistas, fue un pasito en la dirección correcta. Lo acordado no haría más que disminuir las emisiones pero está lejos de resolver el problema. Los escépticos apuntan a que uno de los debates para aprobar el texto final versó sobre si emplear la palabra “deberá” o “deberían” ante los compromisos asumidos. Triunfo el “deberían” que para muchos observadores equivalía al consabido “hecha la ley, hecha la trampa”. Al momento de firmar ya muchos gobiernos incluían la cláusula de escape.

Los acuerdos de París no son obligatorios. Cada país se fijó las metas de reducción de emisiones de gases que estimó convenientes. Si las cumple bien y si no bien también. Salvo que será sometido al escarnio internacional. Como si los países fueran personas. A los gobiernos no los elige la opinión púbica mundial sino que los electores nacionales. Esa es la opinión que pesa. Por lo tanto es la ciudadanía la que debe aplicar la presión para lograr resultados.

Después de grandes desastres suele convocarse a conferencias para socorrer a los damnificados. Las cifras ofertadas a la vista del sufrimiento son abultadas. Pero las  auditorias posteriores muestran que hay un abismo entre lo prometido y lo entregado. Esto a propósito del fondo  de cien mil millones de dólares que estaría a disposición de los países menos desarrollados para  mitigar  el impacto el calentamiento global. Además facilitará las transferencias tecnológicas para una mayor eficiencia energética y desarrollar las energías limpias. Se cumplan o no las promesas París ha dado una señal de mercado que alejará las inversiones del carbón para orientarlas a las energías no contaminantes. Así lo entendió  Brian Ricketts, uno de los principales lobistas del carbón europeo, que amargado declaró tras la COP 21 que la industria carbonera: “Será odiada y despreciada de la misma manera que los traficantes de esclavos lo fueron en su tiempo”.  Un claro caso de auto victimización pero un indicador que las energías contaminantes enfrentan creciente rechazo. Un gran número de empresas transnacionales  al igual que fondos soberanos, de pensiones e inversionistas proclaman que sus fondos emigran de las energías causantes del calentamiento global a las fuentes limpias

 

Filántropos por las energías limpias.

Las energías limpias, que dependen del viento y el sol, son inconstantes por lo que requieren de respaldos para satisfacer la demanda en determinados momentos. De allí la búsqueda de métodos de almacenaje de la electricidad. Bill Gates y 28 grandes inversores de diez países entre los que destacan, Mark Zuckerberg de Facebook, Jack Ma del portal de ventas online chino Alibaba, el inversionista George Soros y el industrial indio Ratan Tata prometieron invertir en tecnologías que aseguren una transición energética para que predominen las energías renovables.

París: la batalla por el clima.

December 2, 2015 Comments off

Partió la última versión de la conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático. Éxito inicial: 150 jefes de gobierno y estado concurrieron a París para el encuentro número 21. Todos quieren estar allí y testimoniar una buena disposición. Discursos cargados de palabras de buena crianza e invocaciones abstractas al bien común. En los hechos las divisiones de las últimas dos décadas siguen presentes. Al presidente Barack Obama le gustaría llegar a un acuerdo pero ha indicado que el Senado de su país no lo ratificaría. Alemania dice que acuerdos de palabras no bastan. La canciller Angela Merkel exige un tratado vinculante. India, por su parte, dice que no dejará de usar carbón porque es indispensable para su desarrollo. Xi Jiping  habla de obligaciones comunes pero diferenciadas. Lo de diferenciado alude a que los países ricos, con historial de emisiones, contribuyan más que los que están en desarrollo.

Este es un debate que se ha repetido año tras año a través de diplomáticos, funcionarios, científicos y, activistas que tienen en común reconocer la gravedad de la emisión de los gases de efecto invernadero (GEI). El principal de ellos es el dióxido de carbono o CO2 generado por actividades humanas. En particular la quema de carbón y petróleo. Nadie discute a estas alturas la necesidad de descarbonizar las economías. El problema es cómo hacerlo y más precisamente quien asumirá que costos de este proceso. Un estudio clave sobre la materia lo preparó el británico Lord Stern quien precisó: actuar ahora para mitigar el daño causado por las emisiones de GEI costará el 5 por ciento del PIB mundial, pero si el cuadro empeora podría alcanzar hasta el 20 por ciento del mismo.

La evidencia del calentamiento global está ante nuestros ojos: este año fue el más caluroso desde que existe un registro mundial. La tendencia al alza de la temperatura no da tregua. Retroceden los glaciares en todas las montañas del planeta. El casquete ártico  está en vías de desaparición y los hielos de la Antártica se encogen.  Hay sequías que causan hambrunas y migraciones. Otras regiones son azotadas por huracanes de una violencia inédita.

 

 

Aunque hay acuerdo sobre la gravedad de la situación climática el lobby del petróleo y el carbón, unido a las automotrices y otras industrias suele gravitar con más fuerza que los reclamos de la sociedad civil. El escándalo de la adulteración de emisiones de autos  Volkswagen y otras marcas es testimonio de la hipocresía de ciertas empresas. La compañía  alemana se ufanaba, en su publicidad, de contar con los vehículos más limpios. Como suele ser el caso habrá que esperar el atropello para que se instale un semáforo. Cuántos desastres naturales serán necesarios antes que las autoridades y las sociedades focalicen sus energías en reducir la huella de carbono.

 

Chile hace menos que lo mínimo.

Cada país presentó un plan voluntario fijando metas de reducción de emisiones. Es un asunto que  tiene costos económicos pero por encima de todo es una expresión de la voluntad política de cada estado. Chile ha prometido un aporte  por bajo de sus posibilidades. El economicismo cortoplacista  es dominante. Hasta hace poco se consideraba que la meta optimista era una reducción de 45 por ciento en tanto que la más conservadora era de 35 por ciento. Al final,  ni una ni otra,  tan solo una merma de 30 por ciento. Ello en un país que tiene enormes posibilidades de mejoría a través de la eficiencia energética y las energías renovables. Cabe esperar que en los debates que tendrán lugar  en las próximas dos semanas, en París, surja un acuerdo que proteja el futuro del planeta.

Débil aporte chileno a la disminución del CO2

October 8, 2015 Comments off

Los gobiernos del mundo concuerdan en que el calentamiento global es la mayor amenaza en el horizonte humano. Desde el Papa Francisco, a través de la encíclica Alabado sea, a   Barack Obama y Xi Jinping coinciden en que urge frenar la subida del termómetro; en lo posible que no pase más allá de dos grados y, por ningún motivo, a los desastrosos cuatro grados a los que no encaminamos.

Cada año, desde hace dos décadas, se realizan conferencias rituales en busca de un acuerdo para limitar las emisiones de los gases de efecto invernadero y en especial del CO2, el más importante de ellos. En cada ronda todos proclaman su buena voluntad pero cada cual defiende sus intereses nacionales. Resultado: poco o nulo progreso para mal de todos.

El ideal hubiese sido fijar una meta común para los países sobre los niveles de emisiones tolerables. Pero no hubo caso. Ahora, con miras a la gran reunión de Naciones Unidas (ONU) en París, a comienzos de diciembre, hay otro enfoque; cada país debe fijar una cuota voluntaria de reducción con la cual se compromete con miras al año 2030. Chile ha mantenido una retórica, como otros países, a favor de la reducción de las emisiones. En reuniones previas al anuncio se habló que en el mejor de los casos el país podría disminuir las emisiones en 45 por ciento. En el peor escenario se comprometería con 35 por ciento en relación al producto interno bruto, tomando 2007 como año base. Pero la Presidenta Michelle Bachelet sorprendió con el anunció, en su discurso ante la ONU, que no cumpliría ni siquiera con las mínimas expectativas. La cota chilena será de apenas 30 por ciento en relación al PIB. Como era esperable el anuncio causó gran desilusión entre los ambientalistas que se preguntan de qué sirven las consultas convocadas por el gobierno si, al final, son totalmente ignorados. También impactó a autoridades políticas extranjeras que siguen el tema. Un importante protagonista, que pidió anonimato, comentó: “Francamente, esperábamos más de Chile”. Para poner las cosas en perspectiva el per cápita de emisiones chileno es de 4,6 toneladas anuales y si no se toman medidas alcanzará a las 6 toneladas. El 30 por ciento de reducción prometido es en relación al PIB, de manera que si este crece el volumen absoluto de las emisiones podría aumentar. Según el Banco Mundial el ranking de los mayores emisores en Sudamérica en toneladas per cápita, es liderado por la petrolera Venezuela con 6,8tn; le siguen Chile y Argentina con 4,6 tn; Brasil con 2,2tn; Perú con 1,8 y Colombia con1,6tn. A nivel mundial los dos mayores contaminadores en volumen de emisiones de CO2 son Estados Unidos y China; en términos de toneladas per cápita el primero, con 320 millones de habitantes, acumula 17,5 toneladas y el segundo, con 1.400 millones, suma 6,2 toneladas. Para salvar el planeta de desastres climáticos mayores es necesario que el promedio per cápita mundial no exceda de las dos toneladas.

El papel clave de los océanos.

Estos días sesionó en Chile la conferencia Nuestro Océano. El diagnóstico de lo que ocurre en los mares es preocupante. No solo se acumulan montañas de basura y se vierten elementos tóxicos. Los océanos absorben una buena parte del calor generado en el planeta. Por cada 0,6 grados de aumento de la temperatura la capacidad de la atmósfera de retener agua aumenta. Ello se traduce en eventos climáticos, como huracanes y diluvios, más frecuentes y agresivos. En apenas cuatro décadas el casquete ártico ha perdido 40 por ciento de su superficie.