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Posts Tagged ‘Corea del Sur’

El conflicto coreano

April 20, 2017 Comments off

Es un ritual bien establecido que Estados Unidos y Corea del Sur realicen grandes ejercicios militares entre marzo y abril. También es ya una costumbre que Corea del Norte señale su malestar con masivos desfiles y despliegues bélicos. Año tras año, en la primavera boreal,  las partes cruzan amenazas y se acusan de graves provocaciones.

Cuál es el nivel de tensión   en la Península de Corea  suele ser un misterio. Mientras la retórica de las partes sube nada cambia en la vida cotidiana  de Seúl o Pyongyang. Un buen indicador de la seriedad de una crisis suele ser la reacción de las bolsas de valores. Mientras el régimen norcoreano advierte que destruirá a sus vecinos meridionales las acciones de las empresas sudcoreanas permanecen inmutables.

Un ejemplo mas reciente de la dificultad de saber lo que realmente ocurre es el presunto ensayo nuclear que Pyongyang  tenía previsto para el fin de semana pasado. Ante la presunta inminencia del hecho el Presidente Donald Trump despachó al portaviones Carl Vinson junto a  otras unidades navales. Más tarde se supo que la partida navegaba en la dirección contraria. El anunciado ensayo atómico pudo ser una mera especulación y el mentado despacho de los buques solo un amago. Es claro que la armada estadounidense no tenía apuro en llegar a las costas de la Península.  Ello no impidió que en Washington algunos clamaran victoria puesto que no hubo detonación alguna. Además se congratulaban del fallo del lanzamiento de un cohete, si es que hubo tal cohete.

Como ocurre con muchas fricciones internacionales abundan las especulaciones sobre quien obtiene mayores beneficios con la tensión. El desarrollo político de Corea del Norte es ni más ni menos que  una caja negra. En el sur tendrán elecciones presidenciales luego de la remoción de la Presidenta Park Guen-hye. Las encuestas señalan que la presidencia ira a manos, luego de las elecciones del 9 de mayo,  de una coalición de centro izquierda que favorece mejores relaciones con el norte y mayor autonomía frente a Estados Unidos. Para Trump, por su parte,  mostrarse fuete ante el dictador Kim Jong-un es un ejercicio de bajo riesgo. Las amenazas norcoreanas de lanzar un ataque termonuclear son directamente proporcionales a su debilidad. Es dudoso que disponga de una bomba operativa y de un cohete capaz de colocarla en un lugar determinado.

Un punto sobre el que todos coinciden es que China tiene la llave del cambio de posturas en Pyongyang. Beijing viene de suspenderle las compras de carbón. El 90 por ciento de las exportaciones norcoreanas están destinadas a China y el carbón representa un 40 por ciento de dichas ventas. Beijing adopta una postura salomónica: insta a Estados Unidos y Corea del Sur a suspender los ejercicios militares. A Corea del Norte, en tanto, le pide que de no haga más ensayos nucleares ni dispare más cohetes. La propuesta China es lógica pero el dilema reside en la falta de confianza entre los protagonistas.

Corea del Norte y sus purgas estalinistas.

December 19, 2013 Comments off

La ejecución de Jang Song-thaek, en Corea del Norte, ahonda el misterio sobre la lucha de poder que se libra en Pyongyang. Abundan las versiones sobre la defenestración del tío del Brillante Camarada Kim Jong-un, el aparente líder indisputado del régimen estalinista. Así como ayer se rendía pleitesía al igualmente despótico Jang, el número dos de la nomenklatura norcoreana hoy se proclama que: “Debemos ser guerreros para salvaguardar el centro del partido con nuestras vidas (…) con la convicción de que no conocemos a otro más que al gran camarada Kim Jong-un”, palabras de Kim Yong-nam, presidente del Presídium, en el discurso de apertura de los actos recordatorios de la muerte hace dos años de Kim Jong-il que gobernó hasta 2011.

Hay varias hipótesis sobre la estrepitosa caída de Jang que fue forzado a participar en una reunión partidaria para ser arrestado allí y, luego de ser humillado ante las cámaras de televisión, fue sometido a un juicio sumario en el que habría confesado que orquestaba un golpe de estado para deponer a su sobrino. Hasta ese momento se pensaba que el clan de los Kim, que gobierna el país desde 1948, estaba a salvo de los embates de sus propios miembros.

Algunas versiones señalan que Jang , que mantenía buenas relaciones con China, buscaba una apertura económica. Tras esta meta habría intentado limitar la influencia de las fuerzas armadas sobre el aparato productivo del país. Esto habría generado la ira de algunos generales que terminaron exigiendo su cabeza. Otros observadores sudcoreanos van más lejos y apuntan a que Jang era partidario de abandonar la política nuclear del país. Ello permitiría levantar las sanciones internacionales y mejorar las relaciones tanto con Corea del Sur como China y con Occidente. Ello es aún prerrequisito para desmantelar el cerco diplomático y abrir las compuertas a inversiones extranjeras. Esta postura, si efectivamente era tal, implicaba un viraje radical en la trayectoria de un régimen autárquico. Es probable que semejantes políticas condujeran a un conflicto frontal con Kim Jong-un y sus seguidores. En definitiva el sobrino reinante optó por acabar con la vida de su tío y sus más estrechos colaboradores.
Pasará tiempo hasta que se establezca con certeza qué ocurrió. Pero es claro que Corea del Norte es un régimen de temer. Si desea un anticipo sobre el modus operandi de un gobierno preste atención a cómo resuelve sus problemas domésticos. Fíjese en los métodos empleados para superar las diferencias al interior de su sociedad e instituciones. El grado de violencia o de respeto entre sí es un claro indicador de cómo actuarán frente al enemigo. En la historia reciente hay ejemplos como la, tan mentada en estos días, “noche de los cuchillos largos”. Ella alude a la matanza a sangre fría, a mediados de 1934, de unos 400 de los más estrechos aliados y también algunos enemigos del dictador Adolfo Hitler. El nazismo superó todas las cotas conocidas en cuanto a barbarie y crueldad. ¿Era posible prever semejante ruptura de toda inhibición ética y el desborde desenfrenado de instintos destructivos? Desde muy temprano, el régimen nazi envió señales de lo que era capaz. Para resolver pugnas e intrigas internas, Hitler recurrió al simple expediente de asesinar a quienes consideró una amenaza. Pyongyang, por su parte, ha dado una señal escalofriante.

Pulseo entre China y Estados Unidos

November 29, 2013 Comments off

Beijing estableció una nueva zona de identificación de defensa, ADIZ según la sigla inglesa. La medida exige que todo avión, para sobrevolar dicho espacio, someta un plan de vuelo. La demanda ha provocado una rápida escalada de tensiones. Los países más afectados por la medida, encabezados por Estados Unidos y seguido por Japón y Corea del Sur, reaccionaron con un inmediato rechazo.
Es llamativo como, a menudo, los conflictos internacionales son definidos en el lenguaje diplomático por las negativas antes que por las intenciones reales. Así voceros oficiosos chinos señalan que “el establecimiento de la ADIZ en el Mar Oriental Chino no guarda relación con la situación de las islas Diaoyu”. Para todo el mundo, sin embargo, es evidente que ese es el objetivo central en la disputa por el control de ocho islotes deshabitados. El archipiélago, hasta ahora bajo control japonés y llamado Senkaku por los nipones es, además, reclamado por Corea del Sur. Estados Unidos entra en el cuadro por sus tratados de defensa con Tokio, firmados en 1951, que cubrirían las diminutas islas en disputa.
Washington respondió a la pretensión china en el estilo que lo caracteriza: sin pedir explicaciones despachó dos bombarderos estratégicos B-52. Solo después que los aparatos volaron sobre la zona, ignorando las exigencias chinas, el Pentágono aclaró que no iban armados. Pese a que el sobrevuelo era una respuesta directa a Beijing los voceros estadounidenses declararon que era una operación enmarcada en ejercicios planificados con antelación.
Abierta la ruta por Estados Unidos aviones militares japoneses y coreanos del sur han ignorado la ADIZ. China viene de despachar aviones de combate para seguir de cerca a los aparatos que incursionan la zona. Pero, al parecer, han dispensado a las aerolíneas de cumplir con los requerimientos. En todo caso es una situación de creciente complejidad diplomática. Todos los actores implicados mueven sus fichas con gran cautela. La madeja de intereses económicos que unen a cada uno de ellos entre sí es descomunal. Pero a su vez son poderosas las fuerzas nacionalistas tanto en China como en Japón. Las relaciones entre ambos países son tensas, no solo por las disputadas islas, sino porque Beijing considera que Tokio no reconoce los crímenes cometidos en China durante la Segunda Guerra Mundial. Peor aún cada cierto tiempo autoridades niponas rinden homenaje a figuras involucradas en las atrocidades.
El conflicto en cuestión no reviste una gravedad mayor a menos que algún protagonista cometa un error, como el derribo de un avión. Pero las razones de fondo de las fricciones crecerán y buscarán vías de expresión ya sea por los islotes u otros motivos. El telón de fondo es un cambio en las correlaciones de fuerzas en la región con un creciente protagonismo chino.

Fricciones coreanas

June 13, 2013 Comments off

Hace algunos meses muchos creyeron que una guerra entre Corea del Sur y la del Norte era inminente. Ello se desprendía de las incendiarias declaraciones del régimen de Pyongyang. Kim Jong-un, el líder norcoreano, advertía sin mayores tribulaciones que en cualquier momento podría ordenar un ataque nuclear contra Seúl e incluso Estados Unidos. Entonces, desde Chile, señalé en forma reiterada que las posibilidades de una guerra, incluso desencadenada en forma accidental, eran inexistentes. Ahora, luego de visitar Corea del Sur y la frontera con el Norte, en la Zona Desmilitarizada que es una franja de cuatro kilómetros que corre a lo largo de ambos países, me resulta aún más claro por qué un conflicto generalizado es imposible. Ello no quita, claro, que puedan ocurrir choques armados localizados.
La principal razón por la que Norcorea no iniciará un conflicto mayor es porque no tiene la capacidad económica ni militar para hacerlo. Además es muy probable que en tiempos recientes tampoco haya tenido la voluntad de hacerlo. Entonces a qué respondió el alboroto belicista que copó los titulares de medios occidentales. Es necesario subrayar que mientras en Occidente se creaba un ambiente de tensión los sudcoreanos seguían con sus vidas sin mayores sobresaltos. De hecho el Kospi, la bolsa de valores en Seúl, se mantuvo estable a lo largo de las semanas de “crisis”. Al parecer los norcoreanos tampoco alteraron sus rutinas.
Las fricciones entre ambas Coreas respondieron a una coyuntura específica. Washington y Seúl realizaron ejercicios militares a gran escala. Ello fue considerado por los militares norcoreanos como una amenaza que requería una respuesta. Además en ambos países hay gobernantes que tienen mucho que ganar enarbolando el nacionalismo intransigente. En Corea del Norte, el tercer miembro de la dinastía Kim, asumió el 2011 y tenía mucho que ganar mostrándose decidido frente a sus enemigos históricos. También la postura dura favorecía a la recién asumida, Presidenta Park Geun-hye, hija del dictador militar Park Chung-hee que gobernó Corea del Sur con mano de hierro entre 1967 y 1979. Ya Maquiavelo aconsejaba al Príncipe iniciar una campaña militar cada vez que la situación doméstica se tornase amenazante.

Ahora ambos países buscan volver a la situación previa. Pero nada es simple entre dos regímenes que tienen una profunda desconfianza e incluso desprecio mutuo. La señal que las aguas vuelven a su curso será la reapertura del complejo industrial de Kaesong. Este parque, en el que están instaladas 123 compañías surcoreanas, está una decena de kilómetros al interior de Corea del Norte. Allí laboraban, hasta las recientes fricciones, unos 53 mil trabajadores norcoeranos encuadrados por un millar de ejecutivos surcoreanos que cruzaban la frontera cada día. El arreglo beneficia a los dos países. Pyongyang asegura empleos y devenga divisas, 70 por ciento de la paga va directamente a sus arcas y el restante al bolsillo de los obreros. Para los surcoreanos también es muy conveniente pues pagan salarios que solo alcanzan a diez por ciento de lo que pagan al sur de la frontera. Obtienen además una fuerza trabajo altamente disciplinada que habla coreano, en un país donde el conocimiento de lenguas extranjeras, incluido el inglés, es limitado.
Desde una perspectiva internacional no hay presiones para alterar el status quo. Norcorea depende de China para su supervivencia. En los tiempos del Campo Socialista Pyongyang navegaba entre Moscú y Beijing, pero ahora sin el petróleo chino el país quedaría paralizado. Para los chinos, por su parte, es útil contar con un estado tapón frente a Corea del Sur donde están estacionados en forma permanente 28.5000 soldados estadounidenses. Para Washington y Tokio la existencia de una solida Corea del Sur constituye una garantía frente a China. En lo que toca a la parte meridional, de la dividida península coreana, su éxito es desbordante con empresas como Samsung, LG, Hyundai y grandes astilleros que son líderes a nivel mundial. En muchos sentidos Seúl ve, en estos momentos, las posibilidades de reunificación como una meta distante y prefiere acentuar su protagonismo económico e industrial.

Corea del Norte: no habrá una guerra por accidente.

April 9, 2013 Comments off

Las guerras no comienzan por accidente. Para que estalle una guerra no bastan algunos intercambios de fuego, ordenandos por comandantes subalternos, en teatros de acción específicos. Para que se desaten las hostilidades a gran escala es necesaria la voluntad política de los gobernantes de los países involucrados. Los grandes conflictos no son escaladas involuntarias causadas por algunos oficiales irreflexivos.
Hay gente que expresa preocupación por la tensión bélica en la península de Corea. El lenguaje agresivo e inusual de Corea del Norte puede significar dos cosas: una, que prepara un ataque o, dos, que los norcoreanos están inquietos porque temen ser atacados. Sin lugar a dudas se trata de la segunda posibilidad, y el temor fue desencadenado por los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur.
Ante la posibilidad de guerra es útil dar una mirada a lo que se denomina la ecuación básica. Cuáles son los medios políticos, económicos y militares a disposición de los bandos. En este caso ni siquiera vale la pena dar el listado de los arsenales ni el poderío económico de los bandos pues los norcoreanos están en una inferioridad absoluta. Desde una perspectiva internacional Corea del Norte está completamente aislada. China, su aliado más cercano, sin duda desea preservar un régimen amigo, como el de Kim Jong-un, en sus fronteras. Pero ya no se repetirá lo vivido durante la guerra de Corea (1950-53) en que China envió sus tropas a combatir junto a los norcoreanos con enormes costos humanos. Hoy Beijing busca consolidar la situación en la península e, idealmente, lograr un tratado de paz permanente entre ambas Coreas y mantenerlas a ambas desnuclearizadas. En este último objetivo coincide con Washington.
El mayor problema para bajar las tensiones es el nuclear. Corea del Norte estima que un disuasivo atómico es la mejor garantía contra una agresión. Creen que Muamar Gadafi, en Libia, cometió un error al abandonar su incipiente programa atómico. El hecho de mostrar una creciente apertura y su desarme, en la visión norcoreana, fue una muestra de debilidad que aumentó el apetito occidental por desbancarlo. En consecuencia no quieren repetir lo que consideran fue su paso en falso.
Estados Unidos postula que bajo ninguna circunstancia permitirá a Corea del Norte disponer de ojivas nucleares y misiles intercontinentales. Si los norcoreanos consolidaran su programa de armas atómicas sería solo cuestión de tiempo antes que Corea del Sur, que está en condiciones técnicas de producirlas, constituya su propio arsenal. Ante esto Japón hará lo propio. Semejante desarrollo marcaría el fin de los esfuerzos por impedir la proliferación de armas nucleares. En la actualidad en el mundo ya hay al menos 40 países con la capacidad para fabricar sus bombas atómicas. No importa de qué lado se le mire: la proliferación de la más letal de las armas de destrucción masiva es una amenaza para la humanidad entera.

La retórica bélica norcoerana

March 28, 2013 Comments off

Corea del Norte está embarcada en una avalancha de amenazas. Cada día sube su volumen y hace pensar que un conflicto es inminente. De hecho Pionyang ha cortado el teléfono rojo, utilizado para situaciones de alto riesgo, que la comunica con Corea del Sur. El régimen norcoreano ha dicho que “la guerra puede estallar en cualquier momento” y, como corresponde para semejante situación crítica, sus fuerzas militares están en estado de alerta.

Corea del Sur junto a Estados Unidos, por su parte, realiza ejercicios militares y exhibiciones de poderío militar. El Presidente Barack Obama viene de despachar un par de sus más poderosos bombarderos, los B-2, que sobrevolaron la parte austral de la península asegurándose que fuesen profusamente fotografiados.

¿Hay peligro de una guerra en la región asiática? Uno de los termómetros más sensibles para medir las tensiones bélicas son las bolsas de valores. Los inversionistas, cuyo negocio es estar bien informados sobre los riesgos que acechan a sus capitales, son los primeros en dar la señal de alarma. Si estiman que sobrevendrá un desastre, como lo es una guerra o una conmoción mayor, suelen retirar sus fondos. La incertidumbre suele gatillar alzas de ciertas materias primas como el petróleo. Nada de eso ha ocurrido. La bolsa de Seúl está tranquila como una taza de leche. El Kospi, como llaman al índice que expresa los valores de las acciones sudcoreanas, no ha experimentado sobresaltos. Incluso algunos rubros como el automotriz y las tecnologías electrónicas están al alza.

Kim Jong-un, el nuevo líder norcoreano, ha figurado en forma prominente en los aprestos bélicos. En imágenes que recuerdan conflictos del siglo pasado aparece mirando la frontera a través binocular. Luego es mostrado visitando las tropas que en un acto de devoción se lanzan a las gélidas aguas para verlo de más cerca. En otras filmaciones estudia mapas con sus generales. Como se suele decir perro que ladra no muerde. Entre otras razones porque Piongyang está en absoluta desventaja militar frente Seúl y Washington que podrían asestar un golpe demoledor contra un país pobre que cuenta con un arsenal obsoleto.

La crisis actual recuerda a las vividas en 2006, 2009 y el año pasado. Todas relacionadas ya sean por el lanzamiento de cohetes de largo alcance o detonaciones nucleares. En estos momentos no hay evidencia que Corea del Norte disponga de armas nucleares operativas. Una cosa es la detonación de un artefacto atómico y otra muy distinta es disponer de una ojiva nuclear. También es distinto lanzar un cohete al espacio que contar con un misil balístico capaz de colocar una ojiva sobre el blanco deseado. El esfuerzo bélico norcoreano pretende obligar a sus adversarios a sentarse en una mesa de negociación para disipar tensiones y a cambio obtener ayuda económica. Por lo tanto si bien no se pueden descartar fricciones bélicas es altamente improbable un estallido masivo de hostilidades.

A Kim muerto, Kim puesto.

December 20, 2011 Comments off

Kim Jong-un, apodado el “brillante camarada”,  será el nuevo hombre fuerte de Norcorea.  Por el momento se cumple la voluntad del recién fallecido Kim Jong Il  para elevarlo a la cúspide del poder. Los dos estamentos claves de Pyongyang, el partido y  las fuerzas armadas, parecen coincidir que, al menos por el momento, es más simple dejar las cosas como están. 
La dinastía de los Kim, iniciada con la fundación de Corea del Norte,  en 1946  tiene visos de continuar. Primero gobernó Kim Il-Sung, apodado el “gran líder”, hasta 1994. Le siguió su hijo Kim Jong-il, el “querido líder”, que falleció este fin de semana. Este último, antes de asumir,  tuvo diez años en estrecha colaboración con su padre que le enseñó el manejo del estado y lo hizo aceptar por parte la nomenklatura, como los soviéticos llamaban a la elite que ejerce el poder.  A Kim Jong-un,  el menor de sus hijos, solo le permitió algo más de un año a su lado para traspasarle las riendas del mando. En su paranoia Kim Jong Il no quería que siquiera alguno de sus hijos ganara demasiada influencia. En todo caso  el  ascenso del “brillante camarada” fue meteórico: en septiembre de 2010, con apenas 26 años y sin experiencia militar,  una asamblea especial del Partido de los Trabajadores (comunista) lo nombró general.
Como ocurre en las dictaduras, y más aún en la hermética Corea del Norte, a falta de información confiable abundan los rumores. Como nadie puede imaginar la política sin conflictos corren versiones endémicas sobre solapadas luchas de poder. En el país la ciudadanía no tiene voz pues se  ha reprimido el desarrollo de la  sociedad civil. El poder se reparte entre los uniformados y la alta dirigencia comunista. En Norcorea, como en todos los países de lo que se conoció como el socialismo real, es decir donde los comunistas  ejercían el poder de estado,  la jerarquía del partido ha impuesto sus puntos de vista.  No en vano Kim Jong Il fue nombrado general por el partido y no como resultado de una prolongada carrera como uniformado.
Hoy la mayor influencia  sobre la autárquica república la ejerce China.  Norcorea no existiría si millones de chinos no hubiesen combatido contra las tropas estadounidenses que culminó con la actual división de la península en que la mitad austral corresponde a Corea del Sur. Beijing ha aconsejado a  sus vecinos comunistas seguir su modelo y permitir un rol creciente al mercado.
En lo que toca a Corea del Sur existe, como era de esperar, gran ansiedad puesto que si bien ambos países cooperan en el plano económico cada tanto hay choques militares. Las dos Coreas están técnicamente en guerra pues,  el Norte y el Sur, solo  firmaron un armisticio en 1953, al culminar  tres años de guerra pero que jamás rubricaron un tratado de paz. Las fricciones son recurrentes entre Seúl y Pyongyang. Ello quedó a la vista en marzo de 2010 cuando la corbeta surcoreana Cheonan sufrió un impacto y se hundió causando la muerte de 46 de sus tripulantes. El sospechoso número uno de la acción era Corea del Norte. Pero Pyongyang negó en forma vehemente toda responsabilidad en el hecho.
Qué impacto tendrá la muerte de Kim Jong Il sobre las vidas de  26 millones de norcoreanos  es algo que para los propios habitantes del país es un enigma.