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Posts Tagged ‘Corea del Sur’

Round para Corea del Norte.

June 14, 2018 Comments off

No bien volvió desde Singapur a Estados Unidos el Presidente Donald Trump tuiteó para tranquilizar  a sus compatriotas: “Todos pueden sentirse más seguros que el día que asumí la presidencia”… “Ya no hay una amenaza  nuclear de Corea del Norte”. ¿Alguna vez la hubo? Lo concreto es que los norcoreanos realizaron una serie de detonaciones atómicas y lanzaron una serie de cohetes de largo alcance. Pero de allí a  que contasen con armas nucleares operativas, capaces de alcanzar Estados Unidos continental, había  un largo trecho. Ello no impidió a Pyongyang amenazar, en más de una oportunidad, con despachar una ojiva  en caso de ser atacados.

Los que deberían suspirar aliviados son los surcoreanos.  Seúl, la capital de Corea del Sur,   está a escasas decenas de kilómetros de la frontera y  al alcance de la artillería convencional norcoreana.  Durante una visita a Seúl, hace un par de años en que subió la tensión entre ambas coreas,  pude apreciar cómo la gente seguía con sus vidas con absoluta normalidad. “Estamos acostumbrados a los berrinches e nuestros vecinos” era, con pocas variaciones, la respuesta de los consultados. De hecho la iniciativa de paz en curso, que debería llevar a la  desnuclearización de la península, fue iniciada por el Presidente Moon Jae-in. Los lanzamientos de cohetes  fueron correctamente leídos por Moon como el deseo de los norcoreanos por abrir negociaciones.

El Presidente norcoreano Kim Jong-un debe sentirse muy satisfecho luego de su encuentro en Singapur con su par estadounidense. Por lo que ha trascendido Trump ofertó dos días para las conversaciones pero Kim replicó que solo disponía de un día. En las escasas horas que pasaron juntos el dictador norcoreano logró dos concesiones mayores de Washington. Una fue la suspensión de los ejercicios militares realizados dos veces al año por decenas de miles de tropas estadounidenses y surcoreanas. Trump admitió que los juegos de guerras eran provocativos. Además señaló que las maniobras militares eran caras y que su paralización permitiría ahorrar dinero. Argumentación novedosa proveniente de un gobierno que viene de incrementar el gasto bélico. La segunda señal favorable para Kim fue el anunció de la voluntad de retirar los cerca de treinta mil efectivos estadounidenses estacionados en forma permanente en Corea del Sur. Ello, si, en un plazo por determinar y dependiendo de como marche el proceso de desarme. La oferta va en la dirección contraria a la tendencia actual de reforzar la presencia militar del Pentágono en Asia de cara a China.

Era previsible que Kim y Trump volverían proclamándose los vencedores del insólito encuentro. Los norcoreanos se congratulan pues estiman que gracias a su poderío militar lograron sentar, en igualdad de condiciones, a un  pequeño y frágil país con el Presidente de la primera superpotencia. Trump, por su parte, debe aspirar a no sr menos que el Presidente Barack Obama y conseguir un Premio Nobel de la Paz. Es muy improbable que lo logre. Si alguien lo merece es Moon, el tesonero y hábil mandatario surcoreano que ha dedicado su vida política a mejorar las relaciones entre ambas coreas.

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Corea y el factor Bolton.

May 17, 2018 Comments off

 

El Presidente Donald Trump ya sacaba cuentas alegres sobre el éxito de su manejo frente a Corea del Norte. A fin cuentas había logrado la suspensión de ensayos nucleares y lanzamientos de cohetes intercontinentales.  También logró la libertad de tres estadounidenses encarcelados por Pyongyang. Tal era el optimismo de Trump que  ya clamaba por el Premio Nobel de la Paz. En sus palabras: “Todo el mundo cree que lo merezco,  pero yo nunca diría eso”.

Pero, de pronto, el promisorio proceso que apunta a la desnuclearización de la península coreana está en suspenso. En primer lugar Pyongyang postergó una reunión de alto nivel con Seúl.  Los norcoreanos denunciaron el carácter agresivo de los ejercicios  militares Max Thunder, llevados a cabo entre Estados Unidos y Corea del Sur. Entre el centenar de aviones participantes en las maniobras figuran bombarderos B-52  con capacidad para lanzar armas nucleares. Además de aviones “stealth”, F-22, de difícil detección radárica, ideales para un ataque de “decapitación” del gobierno de Kim Jong-un. Mas tarde fue puesto en duda el encuentro entre los dos presidentes,  previsto para el 12 de junio en Singapur.

Al parecer los norcoreanos estiman que han hecho gestos de buena voluntad que pudieron ser reciprocados, por ejemplo,  con un menor despliegue de poderío aéreo. Trump, por su parte, cree que  sus adversarios fueron obligados a buscar el diálogo gracias, precisamente, a su firmeza. La aplicación de duras sanciones y un vasto despliegue militar  llevaron al aparente ablandamiento de Pyongyang. Es lo que Washington denomina la política la “máxima presión” y que seguirá vigente hasta garantizar el desmantelamiento total y verificable del arsenal nuclear y coheteríl norcoreano. Solo entonces serán levantas las medidas punitivas.

Aquí entra el protagonismo del recién nombrado John Bolton como Asesor de Seguridad Nacional de Trump. Hace 15 años Bolton, funcionario del gobierno de George W. Bush,  propició la invasión de Irak. Hay un amplio consenso en Washington que la operación constituyó un severo yerro estratégico Algo que Bolton no comparte. A su juicio el empleo de la fuerza militar para lograr  un “cambio de régimen” es eficaz frente a gobiernos considerados como una amenaza para Estados Unidos. Según Bolton entre los países en que debía emplearse la fuerza, como en Irak, figuraban: Siria, Irán y Corea del Norte. En una entrevista concedida por Bolton,  el 3 de septiembre del año pasado, señaló que era necesario: “Acabar con el régimen norcoreano”  y golpear primero. Abundó: “Hemos perdido el tiempo con Corea del Norte durante 25 años, y seguir perdiéndolo  aún más solo empeorará las cosas”. Para agravar  el cuadro Bolton viene de señalar que el mejor modelo a seguir es el aplicado en Libia. Allí Muamar Gadafi renunció a un incipiente programa nuclear en el año 2003. En 2011 fue depuesto merced a los bombardeos de la OTAN  que respaldó una rebelión en su contra. El líder libio fue rastreado por servicios de inteligencia occidentales y baleado por rebeldes en una zanja.   La mera mención al ejemplo libio motivó un comunicado norcoreano de rechazo y que motejó a Bolton de “repugnante”.

El conflicto con Corea del Norte entra en una fase de peligrosa incertidumbre. Si fallan las negociaciones en curso es probable que Bolton, a quien Trump le presta oídos,  tenga la última palabra.

Corea: juegos olímpicos y de tronos.

February 15, 2018 Comments off

 

 

En el mejor estilo dinástico Corea del Norte envió a Kim Yo-jong , la hermana del gobernante Kim Jong-un, a la apertura de los juegos olímpicos de invierno que tienen lugar en Corea del Sur. Cual en los tronos medievales la confianza se  establecía  no mediante mensajeros sino que con el envío de miembros de la familia real. Pyongyang dio en el clavo. Los surcoreanos quedaron absortos con la presencia del primer miembro de la dinastía Kim que pisaba Seúl. Ello desde ello la conclusión de la guerra (1950-53) que dividió la península coreana. Desde entonces el Norte ha sido gobernado por Kim Il-sung, su hijo Kim Jong-il y su nieto que detenta el poder.

Por cuenta de Estados Unidos Mike Pence, el vicepresidente, arribó a Seúl con un mensaje de confrontación con el régimen norcoreano. Llamó a endurecer las ya drásticas sanciones económicas. Ello como parte de la estrategia que ha denominado de “máxima presión”. También se reunió con desertores que se jugaron la vida al escapar del norte. Sin embargo, su narrativa tuvo poco impacto.

Para agasajar a los invitados a los JJOO  el gobierno surcoreano  organizó un gran banquete. Y he aquí un hecho insólito: Washington el aliado estrecho de Corea del Sur, donde mantiene estacionados unos veinte mil soldados, se ausentó de la cena a causa de la presencia de la delegación norcoreana. Nada puede haber dado mayor satisfacción a Pyongyang. Luego Kim Yo-jong, 28 años, invitó a Moon Jae-in, el presidente surcoreano, a un encuentro cumbre en Pyongyang. Esto de parte de los norcoreanos que meses antes ni siquiera se dignaban contestar los mensajes de sus vecinos meridionales.

En el campo protocolar las cosas han dado un vuelco inimaginable. En los hechos el abismo que separa a las dos Coreas es profundo. La piedra de toque radica en el programa de armas nucleares y misiles intercontinentales de Pyongyang. Kim Jong-un afirma que su país ya dispone de la capacidad para alcanzar cualquier punto de los Estados Unidos. No sería  el primer dictador que presume de tener armas de destrucción masiva. Las tenga o no el gobierno del Presidente Donald Trump ha trazado una línea roja: no tolerará una Norcorea con semejante poder  bélico.  También Tokio  manifiesta su absoluta oposición.

Salvo Estados Unidos todos los países, incluido Japón, están en contra de siquiera considerar un ataque militar contra Corea del Norte. El principal opositor a la opción bélica es Corea del Sur que pagaría un costo descomunal en vidas, que podrían ascender a cientos de miles, en caso de un conflicto. Pyongyang, pese a sus continuas bravatas, ha hecho trascender que no tiene apetito alguno en confrontar militarmente a Washington.

Con la distensión entre ambas Coreas se abre un camino para una  desescalación gradual de tensiones. Ello podría pasar por un acuerdo que permita el control de las instalaciones nucleares norcoreanas por parte de Naciones Unidas. Algo que ocurre con los países firmantes de los acuerdos de no proliferación nuclear. Es temprano aún para vislumbrar una salida. Pero de ocurrir los JJOO serán recordados por su aporte político antes que por sus medallas.

Trump y la amenaza nuclear

November 16, 2017 Comments off

Un enorme despliegue de poder de fuego se cierne sobre Corea del Norte.  Tres portaviones, con sus respectivos buques escoltas, están posicionados para un ataque. Bombarderos B-52 y B-1,  que cargan misiles crucero con ojivas nucleares, vuelan las 24 horas del día, como en los tiempos de la Guerra Fría,  a partir de Corea del Sur y la base aérea de Guam. El incremento de la presión militar estadounidense sobre Pyongyang ha despertado inquietudes sobre las intenciones del Presidente Donald Trump. Resuenan sus palabras, en agosto,  amenazando  a los norcoreanos  con un ataque de “fuego y furia como el mundo nunca ha visto”. Los propósitos fueron redondeados con enigmáticas palabras que advertían que se vivía “la calma antes de la tormenta”. Aunque nadie pudo precisar a qué se refería exactamente.

La mera posibilidad que la Casa Blanca considere el empleo del arsenal atómico encendió luces rojas en el Congreso norteamericano.  El Comité de Relaciones Exteriores del Senado realizó audiencias para explorar el tema sobre quien tiene la “Autoridad para Ordenar el Uso de Armas Nucleares”.  El asunto no se debatía desde 1976, cuando la guerra de Vietnam estaba en su apogeo. Entonces, pese a que Washington caminaba a una derrota en el sudeste asiático, quedó descartado el uso de esta  arma de destrucción masiva. En realidad desde entonces quedó archivada la opción del empleo de armas atómicas con intenciones ofensivas.

Algunos senadores expresaron su nerviosismo ante el acceso de Trump al botón nuclear. Chris Murphy,  un demócrata, señaló: “Nos preocupa que el Presidente de Estados Unidos es tan inestable, tan volátil, su proceso de toma de decisiones es tan quijotesco que podría ordenar un ataque con armamento nuclear que esté espectacularmente en contradicción con los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”.  Bob Corker, republicano y presidente del comité,  ya había advertido sobre sus temores que Trump está encaminando a Estados Unidos por  la “senda de la Tercera Guerra Mundial”.

El general retirado C. Robert Kehler, que encabezó  el  Mando Estratégico de Estados Unidos, a cargo del arsenal nuclear, respondió ante las consultas de los senadores que solo acataría las órdenes del Presidente si estas se encuadran dentro de la legalidad. ¿Y si tuviese dudas sobre la  legalidad? Entonces lo habría consultado con sus asesores, especialmente si se trataba de un ataque preventivo. Nada de obediencia ciega.

Trump es partidario de modernizar y aumentar el arsenal nuclear estadounidense. El solo hecho que se discuta la posibilidad de la descarga de ojivas atómicas es un enorme retroceso. Pero lo peor puede estar en camino pues  Washington trabaja en una nueva doctrina del empleo de estas armas. Se anticipa  una regresión en relación a las posturas del gobierno de  Barack Obama. Ello debilitaría décadas de esfuerzos por fortalecer la no proliferación de armas nucleares y la eventual extinción de estos ingenios, los más destructivos en la historia humana.

Corea del Norte reta a Trump

July 6, 2017 Comments off

Una confrontación original: las partes se retan disparando misiles al mar. Corea del Norte  expresa su malestar lanzando sus cohetes a las aguas de los mares que la rodean. Otro tanto vienen de hacer Corea del Sur y Estados Unidos que dispararon misiles al océano para demostrar “una capacidad de golpes profundos de precisión”.  Es la respuesta al cohete intercontinental lanzado por Pionyang, que aspira a contar con un vector que alcance el territorio de Estados Unidos.

Donald Trump, en su condición de  candidato presidencial, impugnó al Presidente Barack Obama por hacer advertencias, trazar líneas rojas como les gusta decir en Washington, que quedaban sin respuesta para los trasgresores. El caso más notorio fue el presunto empleo de armas químicas por parte del régimen sirio. A Trump le consultaron en enero por el desarrollo de un cohete norcoreano capaz de llegar a Estados Unidos. La respuesta de Trump fue: “Eso no va a ocurrir”. Ahora que al parecer ello es una realidad queda la interrogante sobre qué hará al respecto.

Corea del Norte no es una amenaza militar para Washington y dista mucho de serlo. Hay dudas sobre el desarrollo efectivo de sus ojivas nucleares y los vectores son cohetes y no misiles pues carecen de sistemas de puntería. Lo que está en juego, como tantas veces ocurre,  es la autoridad de la nación que se percibe como el líder y responsable del orden internacional. Si el dictador norcoreano Kim Jong-un sale con la suya Trump quedará debilitado. Lo que es más grave, también serán vulnerados  los muy necesarios esfuerzos contra la proliferación nuclear.

Estados Unidos ya desplegó una fuerza de tareas encabezada por el poderoso portaaviones Carl Vinson. Esto no amedrentó a Pionyang. Trump está desilusionado porque China no aplicó las presiones que esperaba. Sobre el particular tuiteó: “ El comercio entre China y Corea del Norte creció casi 40 por ciento en el primer trimestre. Hasta ahí no más China trabajando con nosotros. Pero teníamos que intentarlo”.

Nikky Haley, la embajadora de Trump ante Naciones Unidas, señaló que “Estados Unidos está  dispuesto a emplear una amplia gama de capacidades… una de nuestras capacidades radica  en nuestra considerable fuerza militar. La usaremos, si tenemos que hacerlo, pero preferimos no marchar en esa dirección”.

Es improbable que Corea del Norte de su brazo a torcer. El joven Kim debe tener en mente lo ocurrido a Muamar Gadafi en Libia que desmanteló un incipiente programa nuclear y abrió su economía a Occidente. Poco tiempo después fue depuesto en una  campaña militar de quienes lo persuadieron a renunciar a su capacidad disuasiva. Piongyang ha hipotecado su desarrollo a cambio de una capacidad militar que lo blinde frente a sus enemigos.

China y Rusia se oponen a toda intervención militar contra Corea del Norte. Es poco probable que nuevas sanciones surtan efecto. Lo más viable sería abrir una negociación con los norcoreanos en que la voz cantante la lleve el nuevo Presidente sudcoreano Moon Jae-in. Un arreglo debe incluir un acuerdo de paz entre ambas Coreas. El Norte debe congelar su programa nuclear y coheteríl. El Sur, en tanto, tendrá que renunciar a masivos ejercicios anuales con Estados Unidos así como el retiro de las tropas de dicho país.

 

El conflicto coreano

April 20, 2017 Comments off

Es un ritual bien establecido que Estados Unidos y Corea del Sur realicen grandes ejercicios militares entre marzo y abril. También es ya una costumbre que Corea del Norte señale su malestar con masivos desfiles y despliegues bélicos. Año tras año, en la primavera boreal,  las partes cruzan amenazas y se acusan de graves provocaciones.

Cuál es el nivel de tensión   en la Península de Corea  suele ser un misterio. Mientras la retórica de las partes sube nada cambia en la vida cotidiana  de Seúl o Pyongyang. Un buen indicador de la seriedad de una crisis suele ser la reacción de las bolsas de valores. Mientras el régimen norcoreano advierte que destruirá a sus vecinos meridionales las acciones de las empresas sudcoreanas permanecen inmutables.

Un ejemplo mas reciente de la dificultad de saber lo que realmente ocurre es el presunto ensayo nuclear que Pyongyang  tenía previsto para el fin de semana pasado. Ante la presunta inminencia del hecho el Presidente Donald Trump despachó al portaviones Carl Vinson junto a  otras unidades navales. Más tarde se supo que la partida navegaba en la dirección contraria. El anunciado ensayo atómico pudo ser una mera especulación y el mentado despacho de los buques solo un amago. Es claro que la armada estadounidense no tenía apuro en llegar a las costas de la Península.  Ello no impidió que en Washington algunos clamaran victoria puesto que no hubo detonación alguna. Además se congratulaban del fallo del lanzamiento de un cohete, si es que hubo tal cohete.

Como ocurre con muchas fricciones internacionales abundan las especulaciones sobre quien obtiene mayores beneficios con la tensión. El desarrollo político de Corea del Norte es ni más ni menos que  una caja negra. En el sur tendrán elecciones presidenciales luego de la remoción de la Presidenta Park Guen-hye. Las encuestas señalan que la presidencia ira a manos, luego de las elecciones del 9 de mayo,  de una coalición de centro izquierda que favorece mejores relaciones con el norte y mayor autonomía frente a Estados Unidos. Para Trump, por su parte,  mostrarse fuete ante el dictador Kim Jong-un es un ejercicio de bajo riesgo. Las amenazas norcoreanas de lanzar un ataque termonuclear son directamente proporcionales a su debilidad. Es dudoso que disponga de una bomba operativa y de un cohete capaz de colocarla en un lugar determinado.

Un punto sobre el que todos coinciden es que China tiene la llave del cambio de posturas en Pyongyang. Beijing viene de suspenderle las compras de carbón. El 90 por ciento de las exportaciones norcoreanas están destinadas a China y el carbón representa un 40 por ciento de dichas ventas. Beijing adopta una postura salomónica: insta a Estados Unidos y Corea del Sur a suspender los ejercicios militares. A Corea del Norte, en tanto, le pide que de no haga más ensayos nucleares ni dispare más cohetes. La propuesta China es lógica pero el dilema reside en la falta de confianza entre los protagonistas.

Corea del Norte y sus purgas estalinistas.

December 19, 2013 Comments off

La ejecución de Jang Song-thaek, en Corea del Norte, ahonda el misterio sobre la lucha de poder que se libra en Pyongyang. Abundan las versiones sobre la defenestración del tío del Brillante Camarada Kim Jong-un, el aparente líder indisputado del régimen estalinista. Así como ayer se rendía pleitesía al igualmente despótico Jang, el número dos de la nomenklatura norcoreana hoy se proclama que: “Debemos ser guerreros para salvaguardar el centro del partido con nuestras vidas (…) con la convicción de que no conocemos a otro más que al gran camarada Kim Jong-un”, palabras de Kim Yong-nam, presidente del Presídium, en el discurso de apertura de los actos recordatorios de la muerte hace dos años de Kim Jong-il que gobernó hasta 2011.

Hay varias hipótesis sobre la estrepitosa caída de Jang que fue forzado a participar en una reunión partidaria para ser arrestado allí y, luego de ser humillado ante las cámaras de televisión, fue sometido a un juicio sumario en el que habría confesado que orquestaba un golpe de estado para deponer a su sobrino. Hasta ese momento se pensaba que el clan de los Kim, que gobierna el país desde 1948, estaba a salvo de los embates de sus propios miembros.

Algunas versiones señalan que Jang , que mantenía buenas relaciones con China, buscaba una apertura económica. Tras esta meta habría intentado limitar la influencia de las fuerzas armadas sobre el aparato productivo del país. Esto habría generado la ira de algunos generales que terminaron exigiendo su cabeza. Otros observadores sudcoreanos van más lejos y apuntan a que Jang era partidario de abandonar la política nuclear del país. Ello permitiría levantar las sanciones internacionales y mejorar las relaciones tanto con Corea del Sur como China y con Occidente. Ello es aún prerrequisito para desmantelar el cerco diplomático y abrir las compuertas a inversiones extranjeras. Esta postura, si efectivamente era tal, implicaba un viraje radical en la trayectoria de un régimen autárquico. Es probable que semejantes políticas condujeran a un conflicto frontal con Kim Jong-un y sus seguidores. En definitiva el sobrino reinante optó por acabar con la vida de su tío y sus más estrechos colaboradores.
Pasará tiempo hasta que se establezca con certeza qué ocurrió. Pero es claro que Corea del Norte es un régimen de temer. Si desea un anticipo sobre el modus operandi de un gobierno preste atención a cómo resuelve sus problemas domésticos. Fíjese en los métodos empleados para superar las diferencias al interior de su sociedad e instituciones. El grado de violencia o de respeto entre sí es un claro indicador de cómo actuarán frente al enemigo. En la historia reciente hay ejemplos como la, tan mentada en estos días, “noche de los cuchillos largos”. Ella alude a la matanza a sangre fría, a mediados de 1934, de unos 400 de los más estrechos aliados y también algunos enemigos del dictador Adolfo Hitler. El nazismo superó todas las cotas conocidas en cuanto a barbarie y crueldad. ¿Era posible prever semejante ruptura de toda inhibición ética y el desborde desenfrenado de instintos destructivos? Desde muy temprano, el régimen nazi envió señales de lo que era capaz. Para resolver pugnas e intrigas internas, Hitler recurrió al simple expediente de asesinar a quienes consideró una amenaza. Pyongyang, por su parte, ha dado una señal escalofriante.