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Posts Tagged ‘japón’

Bye bye TPP

January 26, 2017 Comments off

El Presidente Donald Trump desahució la participación de Estados Unidos en el   Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés).  La medida, aunque  era esperada, marca un viraje radical. La docena de países de la Cuenca del Pacífico, incluido Chile entre los más entusiastas, ven frustrada su ambición de liberalizar el comercio en la región. El gobierno de Barack Obama invirtió mucho capital político durante un lustro  para concretar el TPP. Uno de los rasgos cuestionables del acuerdo era que  excluía a China, la segunda potencia del mundo. Ello porque Estados Unidos, Japón y en menor medida otros países buscaban frenar la expansión económica e influencia política de Beijing. Es claro que el libre comercio nunca es tan libre. En primer lugar los países hegemónicos buscan fijar reglas del juego que les den ventaja frente a sus competidores. Además buscan consolidar su influencia política en determinadas regiones. Eso era lo que buscaba Washington a través del TPP.

Para Trump, desde su perspectiva  nacionalista, los acuerdos de libre comercio solo tienen sentido si son totalmente favorables para Estados Unidos. Por eso señala que revisará todos los que ha firmado su país. En el futuro, advierte, las negociones serán uno a uno. Es otra forma de decir que en muchos casos no hay negociación posible. Qué posibilidades tiene un pequeño país, en el sentido económico, como Chile de sentarse de igual  a igual frente a Estados Unidos: ninguna.  Lo que es bueno para los norteamericanos no es necesariamente conveniente para otros.

Culmina así una fase en que Estados Unidos lideró el proceso globalizador y fue el gran impulsor del comercio internacional. Para este afán utilizó a las instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el FMI para imponer sus criterios.  Si como se espera Washington buscará mayores ventajas aún es dable esperar que una serie de países lo pensaran dos veces. En el propio TPP Estados Unidos exigía más años de vigencia a patentes industriales entre las que figuraban los remedios. Ahora los once países restantes se preguntan cómo seguir adelante. China señala que estaría dispuesta a tomar el lugar abandonado por Trump. A los australianos les atrae la idea pero a los japoneses no tanto. Chile ya tiene tratados de libre comercio con la mayoría de los países del TPP. Pero, claro, siempre hay productos que podrían tener aranceles menores. En consecuencia el país que ha firmado el mayor número de acuerdos y tratados para permitir el ingreso de sus productos buscará ampliar estos espacios comerciales.

Trump añora un mundo que ya no existe y no volverá. Ha desarrollado una relación tensa con silicon valley, el eufemismo utilizado para designar al mundo de las nuevas tecnologías de la información y la computación. En cambio anhela restaurar a su vieja gloria la industria automotriz junto a las petroleras y carboníferas que, a su juicio, dan más empleo. Algo que hace mucho dejó de ser cierto.   Debería tomar en serio la advertencia de Obama: la realidad muerde.

Fiasco nuclear japonés

December 29, 2016 Comments off

El reactor nuclear japonés de Monju dejó de operar en forma definitiva. La planta funcionó apenas 250 días en sus 22 años de existencia. Ello pese a que el  gobierno invirtió casi diez mil millones de dólares en la planta experimental que debía producir más plutonio del que consumía. Además era enfriada por sodio en vez de agua. Era la gran apuesta para la producción de energía eléctrica en un país que carece de combustibles fósiles.

En 1995, un año después de su entrada  en servicio,  fui uno de los escasos periodistas que tuvo acceso a Monju. Allí los ingenieros me señalaron que la seguridad era de tal nivel que un accidente era virtualmente imposible. Los sistemas contaban con una amplia redundancia como los técnicos definen los respaldos de un sistema. En concreto, los mecanismos claves estaban cuadruplicados. Así, si fallaba el sistema A podían pasar al B, luego al C y si aún había problemas podían descansar en el D. Pese a todo, a los pocos meses de mi visita, el mismo año, Monju sufrió un incendio y la perforación de tuberías del sistema de enfriamiento. El sodio ardió al entrar en contacto con el aire. De cara a la investigación posterior los responsables sustrajeron las filmaciones de las cámaras de circuito cerrado, además forzaron al personal a guardar silencio sobre la gravedad de lo ocurrido.

Solo una década más tarde, en 2005, los tribunales autorizaron la reactivación de la central que en 2006 sufrió un nuevo incendio. Volvió a funcionar solo en 2008 por poco tiempo para volver a cerrar. Finalmente, el gobierno estimó que era más económico cerrar que seguir invirtiendo en el fallido reactor que en su momento fue considerado el orgullo de la industria nuclear nipona. En todo el caso el cierre y desmantelamiento costará otros tres mil millones de dólares y tomará 30 años. Monju habrá desaparecido por completo recién en 2047.

Yoshihide Suga, secretario jefe del Gabinete, al anunciar el fin de Monju, el miércoles 21 de diciembre, fue parco al señalar que el reactor “no dio los resultados esperados inicialmente”. En realidad es un revés de enormes proporciones pues la planta era la primera de una nueva generación destinada a garantizar la autonomía energética de Japón. Ello porque permitía utilizar residuos de uranio y plutonio de otras plantas contribuyendo a resolver el problema del reprocesamiento. En la actualidad los residuos son despachados en buques a Gran Bretaña o Francia para ser  reprocesados. Tokio construye una planta para ese propósito en Aomori que debió terminarse en 1997 pero  aún no tiene fecha de conclusión.

La industria núcleo-eléctrica japonesa  ha estado plagada de accidentes y problemas. En el país existe un fuerte rechazo a la energía atómica y en la actualidad tras el desastre de Fukushima, causado por el terremoto y tsunami de 2011, funcionan solo dos reactores nucleares de los 53 que dispone el país. El futuro de la energía nuclear es incierto tanto por sus peligros como por los formidables avances de las fuentes renovables que resultan más económicas.

Energía atómica en el país mas sísmico: no gracias.

August 13, 2015 Comments off

Japón ha reabierto la primera central nuclear luego del desastre de Fukushima en 2011. Lo hizo la misma semana en que se conmemoraron los 70 años del estallido de las bombas de Hiroshima y Nagasaki que causaron cientos de miles de muertes. La medida del Primer Ministro Shinzo Abe es rechazada, según lo señalan las encuestas, por una amplia mayoría de los japoneses. Las autoridades intentan apaciguar las protestas señalando que han tomado todas las precauciones. Esta vez la población no tiene nada que temer, afirman en Tokio. Pero es un discurso desgastado pues es repetido luego de cada descalabro de la industria núcleo eléctrica. A fuerza de realizar promesas incumplidas las empresas que gestionan los reactores, al igual que el gobierno, carecen de credibilidad.

Japón, como ningún otro país, ha vivido el horror nuclear. En su libro “Hiroshima” el periodista estadounidense John Hersey, que estuvo en la martirizada ciudad tras las descargas, describe en torturante detalle el drama de los supervivientes. Luego de vivir en carne propia los efectos devastadores de la radiación atómica era esperable que los nipones recelaran un elemento incontrolable. La radiación es incolora, insípida, inodora y es completamente invisible a los sentidos humanos. Una vez que la radiación escapa de sus contenedores no hay manera de recapturarla.

En Fukushima tras el terremoto y maremoto  se desencadenaron una serie de explosiones y fallas en el  complejo nuclear. El gobierno  ocultó la gravedad de lo que ocurría. Tardó más de un mes en admitir que el desastre alcanzaba el nivel el más alto en la escala internacional que clasifica los accidentes nucleares. El país ya tenía a su haber otros reveses mayores. El complejo  nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, el más grande del mundo, con siete reactores, fue impugnado desde un comienzo por organizaciones ciudadanas que alertaron  que se encontraba próximo a una falla tectónica. Los tribunales basados en informes oficiales concluyeron: “No hay falla y no  hay nada que pueda causar un terremoto”. La naturaleza tuvo la última palabra: el 16 de julio de 2007 ocurrió el advertido  terremoto. Los remezones, que alcanzaron una magnitud de 6,8 grados en la escala Richter, cerraron  en forma automática el complejo  paralizando todos sus reactores. El presidente de Tepco, la empresa que operaba la planta al igual que la de Fukushima, admitió: “La magnitud del temblor estaba más allá de nuestras expectativas”. Ello en circunstancias que las centrales deberían soportar movimientos  telúricos de hasta 8,5 grados.

Los grandes accidentes nucleares son escasos pero, cuando ocurren, son devastadores. El escape de radiación en Fukushima forzó la salida de 160 mil personas de sus hogares para convertirlos en refugiados nucleares. La mayoría no ha vuelto a sus pagos y es posible que muchos nunca lo hagan.

Reacciones en Chile.

 

Japón solía ser un ejemplo invocado por los partidarios de la energía nuclear.

El Colegio de Ingenieros de Chile, en su documento «Programa de Desarrollo de Centrales Nucleares, 2009-2030», señalaba: “La larga experiencia internacional de zonas de alta sismicidad, como Japón, Corea del Sur, California, indica que los reactores nucleares instalados en su territorio no han sufrido daños mayores y tampoco han provocado daños a las comunidades vecinas”. Los hechos hablan por sí solos.

Las encuestas muestran que la abrumadora mayoría de los chilenos es contraria a la energía nuclear. El ex presidente Ricardo Lagos señaló en tono autocrítico: “Yo decía “miren a Japón, es tan sísmico como Chile y tieneenergía nuclear”. Ese argumento se acabó”. La lección del desastre de Fukushima es que sería una impudencia pensar en un reactor nuclear de potencia en el país más sísmico del planeta..

Pulseo entre China y Estados Unidos

November 29, 2013 Comments off

Beijing estableció una nueva zona de identificación de defensa, ADIZ según la sigla inglesa. La medida exige que todo avión, para sobrevolar dicho espacio, someta un plan de vuelo. La demanda ha provocado una rápida escalada de tensiones. Los países más afectados por la medida, encabezados por Estados Unidos y seguido por Japón y Corea del Sur, reaccionaron con un inmediato rechazo.
Es llamativo como, a menudo, los conflictos internacionales son definidos en el lenguaje diplomático por las negativas antes que por las intenciones reales. Así voceros oficiosos chinos señalan que “el establecimiento de la ADIZ en el Mar Oriental Chino no guarda relación con la situación de las islas Diaoyu”. Para todo el mundo, sin embargo, es evidente que ese es el objetivo central en la disputa por el control de ocho islotes deshabitados. El archipiélago, hasta ahora bajo control japonés y llamado Senkaku por los nipones es, además, reclamado por Corea del Sur. Estados Unidos entra en el cuadro por sus tratados de defensa con Tokio, firmados en 1951, que cubrirían las diminutas islas en disputa.
Washington respondió a la pretensión china en el estilo que lo caracteriza: sin pedir explicaciones despachó dos bombarderos estratégicos B-52. Solo después que los aparatos volaron sobre la zona, ignorando las exigencias chinas, el Pentágono aclaró que no iban armados. Pese a que el sobrevuelo era una respuesta directa a Beijing los voceros estadounidenses declararon que era una operación enmarcada en ejercicios planificados con antelación.
Abierta la ruta por Estados Unidos aviones militares japoneses y coreanos del sur han ignorado la ADIZ. China viene de despachar aviones de combate para seguir de cerca a los aparatos que incursionan la zona. Pero, al parecer, han dispensado a las aerolíneas de cumplir con los requerimientos. En todo caso es una situación de creciente complejidad diplomática. Todos los actores implicados mueven sus fichas con gran cautela. La madeja de intereses económicos que unen a cada uno de ellos entre sí es descomunal. Pero a su vez son poderosas las fuerzas nacionalistas tanto en China como en Japón. Las relaciones entre ambos países son tensas, no solo por las disputadas islas, sino porque Beijing considera que Tokio no reconoce los crímenes cometidos en China durante la Segunda Guerra Mundial. Peor aún cada cierto tiempo autoridades niponas rinden homenaje a figuras involucradas en las atrocidades.
El conflicto en cuestión no reviste una gravedad mayor a menos que algún protagonista cometa un error, como el derribo de un avión. Pero las razones de fondo de las fricciones crecerán y buscarán vías de expresión ya sea por los islotes u otros motivos. El telón de fondo es un cambio en las correlaciones de fuerzas en la región con un creciente protagonismo chino.

Escándalos nucleares en Corea del Sur

July 3, 2013 Comments off

Corea del Sur tiene algo en común con Chile: ambos carecen de combustibles fósiles. Chile importa alrededor de 70 por ciento de sus insumos energéticos. El caso coreano es aún más dramático pues importa 96 por ciento del combustible sea en petróleo, gas, carbón o uranio. La factura energética para un país con una boyante industria pesada es enorme: en 2011 pagó 172,5 mil millones de dólares. Una cifra que alcanzó al 32,0 por ciento de todas las importaciones.
Para satisfacer su creciente demanda Seúl apostó fuerte por la energía nuclear. Hoy es el quinto país del mundo con el mayor número de reactores nucleares, con un total de 23, le anteceden Estados Unidos con 104, Francia 58, Japón 50 y Rusia con 23. Para el futuro Corea del Sur tiene grandes planes con la construcción de 16 nuevas plantas núcleo eléctricas para el año 2030. La propaganda del gobierno, como en otras latitudes, señala que la industria nuclear es segura, que se toman todas las medidas de seguridad y por lo tanto el público no tiene nada que temer.
La realidad es muy distinta. Recientemente, en abril de este año, estalló un escándalo de proporciones mayores que ha forzado al cierre de dos reactores en Shin Kori, así como a mantener cerrados a otros dos en Shin Wolseong que estaban paralizados por inspecciones periódicas. En total, por razones diversas, hay 10 reactores apagados. Dado que la energía nuclear aporta 30 por ciento de la generación eléctrica se teme que en el curso del verano, entre julio y agosto, se aplicará un racionamiento que afectará a todo el país.
Un denunciante anónimo avisó a las autoridades que algunos cables de los reactores, que son claves para la seguridad, no cumplen con las especificaciones técnicas exigidas. Más grave aún, la documentación presentada a las autoridades sobre la calidad de los cables fue falsificada por funcionarios de las empresas para asegurar la aceptación del material.
El caso más serio es el del llamado cable de control cuya tarea es enviar señales electrónicas en caso de un accidente en que haya una fuga de radioactiva. Este cable de una extensión de 5 kilómetros es instalado en cada reactor. En caso de no funcionar puede desencadenar una tragedia a una escala como la ocasionada por los reactores japoneses de Fukushima.
Al momento de presentar los certificados de idoneidad del cable de control se presentó un certificado emitido por un instituto canadiense que había realizado algunas pruebas. En realidad los científicos canadienses dijeron que el cable no satisfacía los requerimientos pero los funcionarios coreanos lo adulteraron para que dijese lo contrario. Finalmente el instituto canadiense confirmó la falsificación.
Este no es el primer caso pues la Comisión de Seguridad Nuclear señaló que 13.794 piezas, en 561 categorías, han sido presentadas con certificados falsificados en el curso del último decenio. Ante semejante admisión ¿qué confianza puede tener el público que los reactores son seguros? Ya el año pasado el gobierno debió cerrar un par de reactores luego que se descubrieran interruptores que no cumplían con las especificaciones y también acompañados de documentación falsa. En dicha ocasión fueron encauzados 22 ejecutivos.
Para tranquilizar a la opinión pública el gobierno ha prometido revisar los certificados y las 125 mil piezas recepcionadas en los últimos cinco años. Un proceso que tomara unos tres meses. La Presidenta Park Geun-hye declaró que falsificar certificados de calidad para componentes destinado a plantas nucleares es “un hecho imperdonable”. Advirtió también que las empresas responsables de entregar partes de calidad inferior y luego adulterar la documentación serán severamente sancionadas.
Dada la altísima peligrosidad de los elementos radioactivos cabría esperar que se tomaran todas las precauciones imaginables para impedir un accidente. Es por ello que resulta devastador que personal de las empresas responsables de abastecer los reactores vendiesen material de calidad insuficiente. Luego con alevosía falsificaron la documentación sin importarles que potencialmente pusieran en riesgo millares de vidas y la economía nacional.
Los ingenieros suelen apoyar la energía nuclear sobre la base de argumentos técnicos. Si todo funcionase de acuerdo a las especificaciones es posible que los riesgos de accidentes, aunque siempre presentes, fuesen relativamente bajos. Pero no suele ser así como lo muestra Corea del Sur donde se habla de la “mafia atómica”. Se alude al cerrado grupo de empresarios, ejecutivos y técnicos que controlan la industria nuclear. Lo de mafia apunta a las trenzas, gestadas ya en la universidad, en que unos cuidan las espaldas de otros mientras realizan lucrativos negocios a expensas de la seguridad pública. Es una industria, en todo el mundo, que repite cual mantra la necesidad de la mayor transparencia. En mi experiencia, a lo largo de los años, el mundo nuclear rehúye los controles y veda el acceso. Y en muchos casos, tras los velos del secretismo, proliferan actitudes reñidas con el bien común. En materias tan críticas como la nuclear debe imperar el principio precautorio. Este consiste que ninguna iniciativa puede recibir luz verde a menos demuestre, más allá de toda duda razonable, que no representa un peligro para la población y el medio ambiente.

Corea del Norte: no habrá una guerra por accidente.

April 9, 2013 Comments off

Las guerras no comienzan por accidente. Para que estalle una guerra no bastan algunos intercambios de fuego, ordenandos por comandantes subalternos, en teatros de acción específicos. Para que se desaten las hostilidades a gran escala es necesaria la voluntad política de los gobernantes de los países involucrados. Los grandes conflictos no son escaladas involuntarias causadas por algunos oficiales irreflexivos.
Hay gente que expresa preocupación por la tensión bélica en la península de Corea. El lenguaje agresivo e inusual de Corea del Norte puede significar dos cosas: una, que prepara un ataque o, dos, que los norcoreanos están inquietos porque temen ser atacados. Sin lugar a dudas se trata de la segunda posibilidad, y el temor fue desencadenado por los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur.
Ante la posibilidad de guerra es útil dar una mirada a lo que se denomina la ecuación básica. Cuáles son los medios políticos, económicos y militares a disposición de los bandos. En este caso ni siquiera vale la pena dar el listado de los arsenales ni el poderío económico de los bandos pues los norcoreanos están en una inferioridad absoluta. Desde una perspectiva internacional Corea del Norte está completamente aislada. China, su aliado más cercano, sin duda desea preservar un régimen amigo, como el de Kim Jong-un, en sus fronteras. Pero ya no se repetirá lo vivido durante la guerra de Corea (1950-53) en que China envió sus tropas a combatir junto a los norcoreanos con enormes costos humanos. Hoy Beijing busca consolidar la situación en la península e, idealmente, lograr un tratado de paz permanente entre ambas Coreas y mantenerlas a ambas desnuclearizadas. En este último objetivo coincide con Washington.
El mayor problema para bajar las tensiones es el nuclear. Corea del Norte estima que un disuasivo atómico es la mejor garantía contra una agresión. Creen que Muamar Gadafi, en Libia, cometió un error al abandonar su incipiente programa atómico. El hecho de mostrar una creciente apertura y su desarme, en la visión norcoreana, fue una muestra de debilidad que aumentó el apetito occidental por desbancarlo. En consecuencia no quieren repetir lo que consideran fue su paso en falso.
Estados Unidos postula que bajo ninguna circunstancia permitirá a Corea del Norte disponer de ojivas nucleares y misiles intercontinentales. Si los norcoreanos consolidaran su programa de armas atómicas sería solo cuestión de tiempo antes que Corea del Sur, que está en condiciones técnicas de producirlas, constituya su propio arsenal. Ante esto Japón hará lo propio. Semejante desarrollo marcaría el fin de los esfuerzos por impedir la proliferación de armas nucleares. En la actualidad en el mundo ya hay al menos 40 países con la capacidad para fabricar sus bombas atómicas. No importa de qué lado se le mire: la proliferación de la más letal de las armas de destrucción masiva es una amenaza para la humanidad entera.

Fricciones entre China y Japón

September 28, 2012 Comments off

Cinco islotes deshabitados han desatado una aspaventosa pugna entre Japón y China.  Como corresponde cada país los llama  por diferentes nombres; para los chinos son las islas Diaoyu, para los japoneses son las Senkaku y para los taiwaneses, que también las reivindican, son las Diaoyutai. Hasta hace poco las reclamaciones sobre las  diminutas islas estaban dormidas.  Pero en abril  Shintaro Ishihara, el gobernador de Tokio y un prominente nacionalista que algunos han acusado de racista, propuso comprar tres de las islas que eran de propiedad de un ciudadano nipón. El gobierno japonés,  para no verse superado,  tomó la iniciativa  y adquirió los islotes.

La respuesta china no tardó. En agosto un grupo de activistas navegó desde Hong Kong para clavar sus banderas en los disputados territorios.  Los guardacostas nipones removieron a los manifestantes y los enviaron de vuelta a casa. Pero para entonces ya se habían inflamado los ánimos. En numerosas ciudades chinas se desarrollaron manifestaciones anti japonesas con quema de autos de marcas niponas y llamados a no comprar sus productos.

En China no es necesario que el gobierno agite los sentimientos para que aflore el rechazo hacia Japón. Las cicatrices de las atrocidades cometidas durante la  ocupación del ejército imperial durante la Segunda Guerra mundial no  han cerrado aún.  En la  memoria histórica de los chinos está grabado lo que llaman “la violación de Nanking” ocurrida en diciembre de 1937. Allí las  tropas del emperador Hirohito asesinaron en pocas semanas a unas 300 mil personas. La masacre fue ejecutada con la mayor crueldad,  los oficiales realizaban competencias para mostrar la mayor habilidad en el manejo de sus sables para  decapitar ciudadanos chinos.

Luego de las movilizaciones recientes Beijing decidió cancelar las ceremonias, que debían realizarse a finales de septiembre, que conmemoraban los 40 años de la normalización de las relaciones entre ambos países. Japón, a diferencia de Alemania, no ha reconocido en forma plena los crímenes cometidos bajo el régimen de militarismo fascista que impero en la década de los 30 y culminó con la invasión a China. Todavía ciertas autoridades rinden honores a militares que son considerados criminales de guerra. Alemania prefirió ceder territorios en disputa con Polonia antes que reabrir la  odiosa memoria de las atrocidades cometidas durante la ocupación de dicho país.

A veces, con cierto cinismo, se suele  decir que los países no tienen relaciones internacionales sino que solo intereses domésticos. En este caso tanto Beijing como Tokio enfrentan cambios políticos y elecciones a corto plazo. Al gobierno chino no le viene mal cierta distracción externa en medio de un proceso de cambio de autoridades que ocurre una vez cada diez años. También en Japón hay fuerzas políticas nacionalista interesadas en echar leña al fuego del chauvinismo. De momento es un juego que ambos gobiernos mantienen bajo control y es de esperar que siga así.