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Posts Tagged ‘Libia’

El Estado Islámico y la seguridad aérea.

November 11, 2015 Comments off

La caída del avión ruso en Egipto ha dado pie a explicaciones diversas. Moscú y El Cairo, los más afectados, negaron en un inicio que se tratase de un atentado terrorista. Ello pese a que el ataque fue reivindicado desde el primer momento, el 31 de octubre,  en este comunicado : “Los combatientes del Estado Islámico lograron derribar un avión sobre la provincia del Sinaí con más 220 cruzados rusos a bordo” El EI agregó: “Ustedes den saber, rusos y sus aliados que no tendrán seguridad alguna  en tierras musulmanas  o en su espacio aéreo…la muerte diaria de inocentes en Siria a causa de vuestros bombardeos les acarreará desastres…Así como ustedes matan,  ustedes serán muertos” .

Los yihadistas golpearon a dos enemigos con un tiro. En primer lugar la  matanza de 224 rusos que viajaban a bordo del vuelo de Metrojet era la respuesta a los bombardeos rusos en su contra en Siria. Para Egipto, gobernado por una dictadura militar anti islámica,  era golpear un punto crítico de su economía: el turismo representa 13 por ciento del producto interno bruto lo que equivale a  unos 36 mil millones de dólares. El balneario de Sharm el Sheij, de donde provenían los turistas, es el principal centro turístico playero de Egipto. El país del Nilo está además en una guerra civil larvada con los Hermanos Musulmanes, cuyo gobierno de Mohamed Mursi fue depuesto por un cruento golpe de estado  en 2013.  En esas condiciones el Presidente Abdel al Sissi reclamó que tenía pleno control de su territorio y descartó la acción de terroristas.

Para Moscú, por su parte,  admitir el atentado abría la vía a cuestionamientos por entrar en el conflicto sirio. Aunque  para Rusia el fundamentalismo islámico es una amenaza doméstica pues un gran número de yihadistas del EI son rusos musulmanes o provienen de las ex repúblicas soviéticas con mayorías musulmanas. Hoy, después de la escucha de las cajas negras, hay casi total certeza de que fue una bomba la que destruyó al Airbus 320.  La pregunta ahora es cómo fue colocado el explosivo a bordo de la nave. Hay una variedad de posibilidades: pudo ser un pasajero que aceptó un paquete, tal vez un yihadista ruso o quizás  personal de tierra en el aeropuerto. Cualquiera sea el método utilizado las autoridades aeronáuticas tomarán medidas drásticas de control en todo aquellos países donde opera el EI. Ello podría significar una clasificación de los aeropuertos en función de su seguridad. Aquellos que no cumplan con los estándares exigidos por las autoridades internacionales verán prohibidos los vuelos de los principales transportadores aéreos. Es algo que ya ocurre con algunas aerolíneas que por su baja calidad tienen vedado volar a Estados  Unidos o Europa.  En todo caso comienza una nueva fase en la larga lucha entre la seguridad aérea y los grupos terroristas empeñados en destruir aviones para reivindicar su causa.

Egipto en la encrucijada.

Egipto, el más populoso de los países árabes, enfrenta serios retos a su seguridad.  Libia, su vecino occidental, está desgarrado por un guerra civil y de allí proviene un amplio tráfico de armas de grueso calibre. El EI ha ganado terreno en Trípoli luego de la caída del régimen del coronel Muammar Gaddafi. Los yihadistas han despachado recursos y armamento a sus correligionarios que combaten en la Península de Sinaí y en el resto del país contra el gobierno militar que cuenta con escasa legitimidad. La perspectiva de una expansión del EI hiela la sangre de muchos egipcios y de la comunidad internacional.

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Europa frente a los refugiados

August 21, 2015 Comments off

 

Más de 2.300  migrantes han muerto, en lo que va del año, en el intento  por llegar a Europa cruzando el Mediterráneo. Un aumento de 20 por ciento en relación al 2014 cuando perecieron 3.149 individuos según la  Agencia Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).  La gran mayoría se ahogó en el canal de Sicilia, el sector más peligroso de la ruta que conecta Libia con Italia. Allí circulan las precarias barcazas, que los españoles llaman pateras, con las que las mafias de traficantes de personas transportan hacinados a los migrantes. En las últimas dos décadas han muerto en naufragios  unas veinte mil personas.

El drama de los refugiados alcanza proporciones gigantescas. En el 2005, según Naciones Unidas, unos 25 mil migrantes se echaron al mar. En 2011 con la guerra civil libia el número pasó a 61 mil. El año pasado fueron 130 mil. De enero a agosto de 2015 ya sumaban 237 mil. Tan solo en el mes de julio arribó a Europa la cifra récor de 70 mil. El gobierno alemán proyectó la llegada de 450 mil refugiados para este año pero ahora estima que podrían ser unos 650 mil o más.

Un número importante de los refugiados son africanos que residían en Libia que hoy es uno de los principales puntos de partida para decenas de miles de migrantes provenientes del Medio Oriente y el continente africano. Ello estimulado por el hecho que el país carece de gobierno. Corrección: tiene dos gobiernos, uno islamista que controla la capital Trípoli y otro secular que reside en Tobruk, próximo a la frontera egipcia. Lo que es justo decir es que reina el desgobierno. La Unión Europea (EU) tiene una responsabilidad directa por este estado de cosas. En 2011 depuso al coronel Muammar Gadafi luego de ocho meses de bombardeos anglo-franceses. Desde entonces el país quedó sumido en el caos con cada clan y sus milicias dictando la ley en su región

En estos momentos los perseguidos que abandonan sus hogares, dentro y fuera de sus respectivos países, es superior a lo experimentado  tras la Segunda Guerra Mundial en la década de los 40 del siglo pasado. Hoy se estima que 0,8 por ciento de la población mundial, unos 60 millones de personas huyen en busca de seguridad y para salir de la miseria.  De ellos 40 millones son desplazados que permanecen en ruinas en las proximidades de  ciudades y aldeas. Los 20 millones restantes son refugiados y de estos últimos los que huyen de la guerra civil siria totalizan cuatro millones de individuos. Los desplazados en el país suman 7,6 millones de personas. El conflicto sirio ha cobrado la vida de casi un  cuarto de millón de personas a lo largo de cinco años. Ello en un país cuya población alcanza a los 23 millones de habitantes

El grueso de los migrantes, 15millones, proviene de África sub sahariana donde destacan Somalia, Darfur, con 2,5 de desplazados, Sudán del Sur entre otros conflictos. Afganistán, por su parte, aporta 3,7 millones. Ucrania 1,1 millones. La abrumadora mayoría reside en países pobres como Pakistán, donde subsisten 1,5 millones de afganos, en África destacan Kenia, Etiopía y Libia. En los campos de refugiados los internos viven en condiciones de extrema vulnerabilidad: están mal alimentados, no tienen ingresos y en especial los niños, que constituyen la mitad de los desplazados, están amenazados por la violencia sexual.

La variante demográfica

Al abordar los flujos migratorios y sus causas los analistas se ponen el parche antes de la herida y advierten que: “el asunto es más complicado que eso”. Con ello aluden a la dificultad para establecer las razones precisas por las cuales tantos millones abandonan sus pagos. ¿Cómo distinguir al refugiado del migrante? El desempleo puede ser causado por la situación económica pero también por la discriminación étnica o la persecución política. El cambio climático es causante de hambre y disputas por tierras y agua entre comunidades. En ciertas regiones señorean bandas armadas que someten a los moradores a su voluntad. El resultado final es que a muchas familias les resulta imposible seguir en sus lugares de origen. La partida, en muchos casos, está lejos de ser una solución. Nunca se sabrá la cantidad de los que perdieron sus vidas en búsqueda de seguridad y bienestar.

 

La migración masiva tiene múltiples causas: demográficas, guerras, pobreza extrema y persecución religiosa entre otras. Es un cuadro complejo que necesita una mirada que combine las diferentes aristas, como está en boga decir. En todo caso es evidente que un gran número de personas emigra de África y regiones de Asia porque aspira a una vida mejor. De la misma forma que lo han hecho los europeos a lo largo de su historia. Desde hace décadas se habla de lo que se ha llamado una “bomba demográfica”. El contraste entre la evolución poblacional europea y la africana es marcado: en África se cuentan nueve niños menores de diez años por cada persona de la tercera edad. En Europa, la población de menos de diez años es idéntica a la de mayores de sesenta. La tasa de natalidad es de seis hijos por mujer en África, contra 1,5 en Europa. En cuanto a las migraciones, la población clave es la que se encuentra entre los 15 y 24 años. En 1960 había 52 millones de africanos en esta franja, en 1980 eran 91 millones, y el 2000 eran 170 millones, se estima que para el 2025 serán 275 millones. Los mercados laborales de la mayoría de las naciones no crecieron en magnitudes ni siquiera cercanas a la expansión demográfica. Es sabido que las migraciones desde los polos de pobreza hacia los de riqueza es un fenómeno histórico tan natural como el fluir del agua desde las alturas.

Muchos de los viajes terminan en islas europeas cuyos nombres ya son conocidos: Lesbos y Cos en Grecia o Lampedusa en Italia. En las últimas semanas gano notoriedad el intento protagonizado, noche tras noche, por cientos de jóvenes buscan ingresar desde Calais, en Francia, a Gran Bretaña a través del Eurotúnel. David Cameron, el Primer Ministro británico, aludió a ellos, quizás unos tres mil aspirantes al asilo, como un “enjambre” que amenazaba el país. La derecha populista inglesa, en un acto de desmesura, exigió el despacho del ejército para proteger las fronteras.

Xenofobia

Crece en forma constante la gravitación política de las organizaciones de extrema derecha que ponen el rechazo a los inmigrantes a la cabeza de sus reivindicaciones. El fascistoide Frente Nacional francés figura alto en las encuestas de opinión sobre las intenciones de voto. En algunos países como Hungría y regiones de Grecia se construyen muros y tienden alambradas para impedir el ingreso. En Alemania, que es el país que recibe más refugiados, el año pasado se registraron más 200 ataques contra albergues para los que buscan asilo. Es llamativo el alto nivel de xenofobia en el estado Sajonia, que formó parte de la República Democrática Alemana, cuya capital es Dresde. Es una de las regiones con una muy baja cantidad de inmigrantes. Apenas 2,5 por ciento de la población es extranjera comparado con el 13,5 por ciento en Berlín. El prejuicio es así, a menudo aflora con más fuerza en los lugares donde hay menor presencia del objeto del odio. Mientras menos se los conoce más simple es la demonización de grupos a los que se convierte en chivos expiatorios. El alemán August Bebel sentenció que “el antisemitismo es el socialismo de los idiotas”. Los calificó así porque en nada la persecución de los judíos alteraba al sistema económico imperante. Lo mismo ocurre con los inmigrantes acusados de una serie de males que poco tienen que ver con ellos y son resultado de una crisis sistémica.

A lo largo de todo el viejo continente se aprecia el avance de la intolerancia. El argumento para rechazar a los inmigrantes es que estos son buscadores de empleos que vienen a usufructuar de los sobrecargados sistemas de seguridad social. Un sector de la prensa no pierde oportunidad para explotar cuanta irregularidad es denunciada. Londres estudia una ley que penará con cinco años de cárcel a quien arriende una vivienda a personas que están sin sus documentos de inmigración en regla. Una encuesta mostró que 80 por ciento de los británicos es partidario de endurecer las leyes migratorias y las que permiten la entrega de beneficios sociales.

El eje de la política de la UE hacia los que buscan asilo o un futuro mejor, en alguno de sus 28 países miembros, consiste en evitar su arribo. Para ello montaron una operación de patrullaje marítimo destinada a rechazar las embarcaciones, cargadas hasta los mástiles, con refugiados. Es más, retiraron navíos y aviones destinados al rescate. Aplicaron una lógica inhumana: dejemos que se hundan algunas lanchas y rápidamente correrá la voz que el riesgo es demasiado alto. Ello detendrá el flujo. En cambio, si se les rescata seguirán viniendo en mayores cantidades y, de todas formas, perecerán más personas porque no todos serán socorridos a tiempo. Un enfoque errado pues pese a los naufragios aumentó el número de quienes arriesgaban sus vidas por abandonar la guerra y la miseria. Los flujos migratorios no serán detenidos en el mar sino que en tierra, anticipando los embarques.

Europa enfrenta un dilema, dadas las magnitudes de la expansión demográfica, que ya comparte Estados Unidos y otros países desarrollados: ¿puede avanzar la globalización económica sin incluir a las personas? En otras palabras las mercancías y los capitales pueden circular con libertad pero las personas no. La inequidad al interior de los países y a nivel internacional gatillan conflictos y aspiraciones que estimulan los flujos migratorios. Los gobiernos que han adoptado la filosofía económica neoliberal deberían aplicar, con el mismo fervor con promueven la libertad de los mercados, la libertad de las personas para vivir donde quieran y combatir el proteccionismo migratorio.

El espectáculo denigrante del campamento de refugiados en Calais, apodado  “la selva”, con improvisadas carpas y sin servicios sanitarios podría prefigurar una Europa que se degrada a sí misma. Culpar a los inmigrantes por la falta de empleos es ignorar que la robotización y las relocalizaciones han eliminado muchísimos más puestos de trabajo.  La pérdida de prestaciones sociales responde a la contracción de los recursos del estado. El pánico moral de ciertos sectores sociales ante una  amenaza a la  identidad cultural es, simplemente, negar que el cambio ocurre en todas las esferas. La llegada de los europeos a África y América transformó de manera radical a  ambos continentes.  Ahora, en un mundo globalizado, las naciones más ricas deben asistir a los refugiados como es su obligación. También tendrán que  convivir con crecientes corrientes migratorias. Es un hecho que las migraciones ya  alteran las sociedades a las cuales arriban. Pero impedir su llegada podría ocasionar trastornos más complejos aún. Ello ocurre en la actualidad  con el avance de las corrientes xenofóbicas que enarbolan las banderas de la intolerancia y el racismo. Hace solo 70 años Europa culminó una guerra que la sumió en el más profundo abismo en la historia humana. Entonces el supremacismo racial exterminó a millones de personas. Como dicen los propios sobrevivientes del holocausto: “Quien salva una vida salva a toda la humanidad”.  Por su propio interés las sociedades de la abundancia deben dar un trato humanitario a quienes,  obligados, llaman a sus puertas.

El Meditearráneo y las barcazas de la muerte.

April 23, 2015 Comments off

Con su habitual sarcasmo George Orwell dijo que todos los hombres son iguales pero algunos son más iguales que otros. Desde esta óptica ¿Es diferente el hundimiento de una lancha donde perecen cientos de migrantes del siniestrado  avión de Gemanwings,  estrellado contra  los Alpes, cobrando 150 vidas? En lo que va corrido del año se han ahogado en el Mediterráneo muchas personas más que las que sucumbieron en el Titanic, 1.517, hundimiento recordado como uno de los mega desastres en alta mar. No fue, sin embargo, hasta que las muertes superaron el millar que las autoridades europeas prestaron atención al drama de los inmigrantes. Está a la vista que la vida de los migrantes es más igual que la de los europeos en lo que respecta a su salvataje.

La política de la Unión Europea (UE) hacia los que buscan asilo o un futuro mejor en el viejo continente consiste en evitar su arribo. Para ello montaron una operación de patrullaje marítimo destinada a rechazar las embarcaciones, cargadas hasta los mástiles, con refugiados. Es más, retiraron navíos y aviones destinados al rescate. Aplicaron una lógica absurda: dejemos que se hundan algunas lanchas y rápidamente correrá la voz que el riesgo es demasiado alto. Ello detendrá el flujo. En cambio si se les rescata seguirán viniendo en mayores cantidades y, de todas formas,  perecerán más personas porque  no todos serán socorridos a tiempo. Un enfoque errado pues pese a los naufragios aumentó el número de quienes arriesgaban sus vidas por abandonar el infierno de la guerra y la miseria. Los flujos migratorios no serán detenidos en el mar sino que en tierra anticipando los embarques.

Libia es hoy el principal punto de partida para decenas de miles de migrantes provenientes del Medio Oriente y el continente africano. Ello porque el país carece de gobierno. Corrección: tiene dos gobiernos, uno islamista que controla la capital Trípoli  y otro secular que reside en Tobruk, junto a la frontera egipcia. Lo que es justo decir es que reina el desgobierno. La UE tiene una responsabilidad directa en este estado de cosas. En 2011 depuso al coronel Muammar Gadafi luego de ocho meses de bombardeos anglo-franceses. Desde entonces el país quedó sumido en el caos con cada clan y las respectivas milicias dictando la ley en su región.

La ola migratoria tiene múltiples causas: demográficas, pobreza extrema, conflictos bélicos y persecución religiosa entre otras.  Es un cuadro complejo que necesita una mirada que abarque las diferentes aristas, como está en boga decir. En la era de la globalización es un tema que atañe a todos.

Estadísticas fatídicas.

Una veinte mil personas han muerto en naufragios, en las últimas dos décadas, tratando de llegar a Europa. En el 2005, según Naciones Unidas, unos 25 mil migrantes se echaron al mar. En 2009 la cifra bajó a 9.573. En 2011  con la  guerra civil libia el número pasó 61 mil. En 2013 fueron 60 mil y el año pasado fueron 130 mil. Un número importante de refugiados corresponde a africanos que residían en Libia donde las condiciones de vida se hacen cada vez más difíciles.

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Guerra en Africa.

January 17, 2013 Comments off

Francia se ha lanzado al ataque en Mali. La operación, bautizada “Serval” por un felino salvaje africano, comenzó el 11 de enero. La razón para recordar la fecha de inicio del ataque es que ella será uno de las pocas certezas sobre la marcha del conflicto. Nadie puede vaticinar cuándo ni cómo concluirá.
El Presidente galo François Hollande advirtió que el despachó de aviones Mirage, helicópteros artillados y tropas de combate será “por el tiempo que sea necesario” y agregó que “los terroristas deben saber que Francia siempre estará allí”. París considera que la ocupación del norte de Mali por fuerzas islámicas yihadistas representa un peligro para sus intereses en Africa y que puede incluso dañar a Francia. Estados Unidos y Gran Bretaña comparten esta visión y ya brindan apoyo logístico y de comunicaciones. Se han abstenido, sin embargo, de comprometer tropas pese a que señalan a Mali como un potencial segundo Afganistán.
Mali, con 15 millones de habitantes, es uno de los países más pobres del mundo y está dividido en dos regiones. El sur fértil bañado por el río Niger y el norte desértico habitado por las tribus tuareg que suman unos 1,2 millones de individuos de la etnia bereber, agrupados en cientos de tribus nómades que circulan por el sur de Argelia, Libia, Malí, Níger y Burkina Faso, con sus ganados de cabras y camellos. Los tuareg nunca aceptaron las arbitrarias fronteras trazadas por las potencias coloniales. Tampoco mostraron mayor respeto por los estados que emergieron tras la independencia. Ahora, sin embargo, la ancestral lucha de los tuareg es liderada por el grupo islámico salafista Ansar Dine que considera a las diversas ramas del Islam como impías. Sandá Ould Bou Amama, el líder del Ansar Dine, es explicito sobre la materia: “Vamos a arrasar con todo. Y habremos terminado pronto. No hacemos más que aplicar la sharia”. El salafismo, que en árabe significa compañeros (en este caso, del profeta Mahoma), desde mediados del siglo XIX predica el regreso a las tradiciones ancestrales. Ello en un rechazo al colonialismo europeo que le impuso al mundo árabe su cultura e ideología.

En los inmensos espacios desiertos del norte del país los tuareg salafistas han unido fuerzas para proclamar la independencia de lo que denominan el Estado Azawad, que por el momento incluye la emblemática ciudad de Tombuctú y Gao, declarada la capital. Numerosos tuareg sirvieron en las fuerzas armadas de Muamar Gadafi en Libia. Luego de su derrota a manos de la OTAN, en octubre de 2011, muchos volvieron armados a sus tierras y han logrado consolidar una fuerza entrenada de unos seis mil efectivos.
Hollande, pese a proclamar que terminaría con las clásicas intervenciones militares africanas de su país, inicia una aventura bélica de destino incierto. La gran superioridad bélica de los invasores les brinda una ventaja inicial. Ya está en camino una fuerza de unos tres mil efectivos de diversos países africanos que deben combatir junto a las fuerzas armadas de Mali. Cabe dar por descontado que los tuareg con un conocimiento inigualado del terreno hostil se replegarán y lanzaran contraataques. Puede ser el comienzo de una larga y sangrienta guerra que algunos ya motejan como un segundo Afganistán, en el sentido de una guerra de más de una década donde los insurgentes nunca son derrotados.

Jefe de la CIA cocinado en su propia salsa

November 13, 2012 Comments off

David Petraeus, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA según su sigla en inglés), el jefe del espionaje estadounidense renunció admitiendo una relación extra marital. Adulterio lo llaman en el código de justicia militar norteamericano y constituye un delito si se demuestra que daña “el orden y la disciplina en las fuerzas armadas”. Más allá de la censura moral, que ello puede suscitar en algunos, la dimisión fue precipitada por la vulnerabilidad a la que queda expuesta una autoridad en un cargo de semejante poder. Aunque al parecer ninguna potencia extranjera se enteró y aprovechó el flanco para extorsionarlo. Fue el servicio de contra espionaje, el FBI, el que según explicaron sus responsables descubrió por casualidad la relación del decorado militar con una periodista que escribió su biografía.
En el mundo del espionaje anglosajón utilizan la sigla MICE ( que significa lauchas) para encapsular las cuatro vertientes más comunes de la vulnerabilidad: Money, dinero; Ideology, ideología o convicciones; Compromise situaciones comprometedoras en general de tipo sexual o delictual y, finalmente, el Ego o el afán de fama y reconocimiento. Petraeus que tenía recursos económicos, era admirado como el general que condujo a las tropas norteamericanas en Irak y Afganistán, y que tenía un claro compromiso con Estados Unidos cayó por la letra C de situación comprometedora.
Lo más llamativo de su caso es que dejó rastros de su relación a través del correo electrónico. Nadie mejor que él sabe de los enormes recursos y sofisticados métodos para rastrear el mundo virtual y, por supuesto, el material. El renunciado general se comunicaba con su amante a través del traslucido Gmail que emplean millones y no a través de correos protegidos de la propia CIA. Quien asume la jefatura de un servicio de espionaje sabe que en ese momento renuncia a su vida privada y toda posibilidad de una intimidad secreta. Es algo que va con el cargo. Por ello, en forma inevitable, surgen especulaciones que hubo partes interesadas en la caída del “rey David” como lo apodaban algunos medios estadounidenses. Hay quienes señalan que la relación ya era conocida hace algún tiempo y se esperó que pasaran las elecciones presidenciales. Otros apuntan que es una pasada de factura por la inoperancia de la CIA ante el asesinato del embajador estadounidense junto a tres colegas en Libia.
Petraeus en lo que es su obituario declaró: “Tal comportamiento es inaceptable, tanto como marido como para el líder de una organización como la nuestra”. Esto alude a su arrebato romántico y el indebido riesgo causado a la institución que dirigió. Subsistirá, sin embargo, la sospecha que mas allá “de su pobre juicio” hubo interesados en hacerlo caer.

Estallido de fanatismo religioso.

September 14, 2012 Comments off

Abundan las teorías conspirativas sobre el ataque en Libia contra el consulado de Estados Unidos en Bengasi. El asalto con cohetes y armas automáticas ocurrió el 11 de septiembre, 11 años después del 11-S-01. Un día  antes de las manifestaciones contra un film anti-islámico, que habrían servido para encubrir a los atacantes,  Ayman al-Zawahiri, el máximo líder de Al Qaeda exhortó a sus seguidores, a través de un video,  a marcar el 11-S y vengar la muerte de Abu Yahya al-Libi, su lugarteniente,  alcanzado por un avión no tripulado (drone) en Pakistán. Demasiadas coincidencias para  creer que el incidente fue causado por algunos exaltados que protestaban contra una película blasfema. Pero lo que no cuadra con las especulaciones es que el asesinado embajador Christopher Stevens no tenía previsto estar en el consulado en el momento del asalto. Según el senador demócrata John Kerry  estaba allí por casualidad.

Tampoco hay claridad sobre quiénes son los responsables del film “La inocencia de los musulmanes”. En rigor no es una película, es un ataque grosero, racista,  hiriente y plagado de falsedades contra el Islam.  Ninguna denominación religiosa  sería indiferente a  semejante vejación. El argumento, la actuación y el contenido son tan burdos que no merecen mayor análisis. Por lo mismo, para frustrar a los realizadores lo más efectivo hubiese sido ignorarlos. Pero eso sería demasiado pedir en una región donde las pasiones religiosas están a flor de piel. Las primeras versiones señalaban que el autor de la propaganda islamofóbica  sería un israelí-americano. Más tarde ha ganado fuerza la versión que el responsable sería Nakoula Basseley un copto,  como se denominan los católicos  egipcios, asociado con elementos de la extrema derecha cristiana estadounidense. Entre ellos destaca el tristemente célebre pastor Terry  Jones  que amenazó hace un par de años con quemar copias del Corán.

La película ha desencadenado protestas masivas en más de una decena de países. Ha quedado a la vista, una vez más, cuan complejas son las relaciones  de Estados Unidos con sectores políticos religiosos, en especial los salafistas que representan el fundamentalismo. En varios países árabes confluyen sentimientos diversos que van desde el anti colonialismo, el anti imperialismo,  la crítica por el apoyo a dictaduras como la de Hosni Mubarak a sectores de la otra punta del espectro como los  ultra conservadores salafistas  y otras corrientes  religiosas. El Presidente Barack Obama ha buscado navegar por estas agitadas aguas desligándose de los dictadores caídos y llegar a una convivencia con las fuerzas islámicas, como la Hermandad Musulmana, que emerge como la principal fuerza de la “Primavera árabe”.  Los últimos acontecimientos muestran que su margen de maniobra es estrecho.

 

 

 

El fin del viejo Medio Oriente.

July 20, 2012 Comments off

La vieja arquitectura del Medio Oriente se desmorona. Los dos pilares árabes tradicionales  de la región viven profundos sacudones políticos. Egipto fue por muchos años el país decano de la región. Por su gravitación política y militar, además de demográfica, se solía decir que solo El Cairo podía enfrentar a Israel. Le seguía Siria, que si bien no tenía la capacidad de tomar la iniciativa,  contaba con una suerte de derecho a veto sobre los desarrollos en la región. Ambos países fueron gobernados por largas décadas por rígidas dictaduras incapaces de satisfacer las demandas sociales de sus pueblos.

Siria vive momentos cruciales. El régimen de Bachar el Asad no será derrotado militarmente. Los insurrectos del Ejército Sirio Libre pueden asestar golpes formidables como el atentado terrorista que mató a cuatro personajes claves del círculo de hierro de Asad, incluido Daud Rajha, el ministro de Defensa, que dicho sea de pasada era cristiano y ocupaba el cargo de gobierno más importante de dicha comunidad.  Los rebeldes han mostrado que son capaces de copar algunos barrios de la capital y ocupar localidades fronterizas así como manifestarse en varias ciudades. Pero de allí a derrotar a las fuerzas armadas regulares hay un largo camino. La única  esperanza de un cambio de régimen rápido, proveniente desde el propio país, sería un golpe de estado.

Occidente junto a países árabes conservadores como  Arabia Saudita y Catar han jugado un papel protagónico en la desestabilización del régimen de Asad. Por los antecedentes históricos cabría presumir que los grandes beneficiarios de la caída de su gobierno serán los islamistas de la Hermandad Musulmana. En Egipto los islamistas de la Hermandad y los salafistas, una versión aún más extrema de religiosidad, acapararon más de dos tercios de los votos populares en las últimas elecciones. Está a la vista que en toda la región incluido Túnez y Libia, aunque en este último país los sectores seculares están a la cabeza de los comicios,  los islamistas emergen como una fuerza dominante o decisiva. Es hasta cierto punto una reiteración de lo ocurrido en Irán donde tras la dictadura del sha las fuerzas teocráticas se hicieron del poder. En dicho país ha quedado de manifiesto que los partidarios del Islam político, sean chiítas o sunitas, son tan poco afines a la democracia occidental como los militares o los monarcas que han impuesto su voluntad por generaciones. La diferencia más evidente entre el viejo Medio Oriente y el que emerge es que el antiguo orden era previsible. Hoy la tónica son la inestabilidad y la incertidumbre. En estas circunstancias es difícil vaticinar a quien convienen y a quien perjudican los cambios en curso. Lo seguro es que el caos es una pesadilla para la gran mayoría de los sufridos pueblos árabes.