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Posts Tagged ‘Macron’

Las noticas que dominaron el año.

December 29, 2017 Comments off

El Presidente Donald Trump polariza a la opinión pública. Podrán quererlo o rechazarlo, pero es difícil ignorarlo. The Economist, el reputado semanario británico, declara que no pudo escapar a la tendencia y que, a lo largo del 2017, llevo en portada en nueve ocasiones al mandatario estadounidense. Pese a ello Trump no logró figurar como el personaje del o de la revista estadounidense Time. Esa distinción correspondió al movimiento “me too” (yo también) que encarna a las víctimas del acoso sexual. A propósito del tema 4,4 millones horas de lectoría fueron acaparadas por  la ceremonia de toma del mando de Trump. Pero días más tarde una marcha de mujeres, que protestaban contra el sexismo consiguió seis millones de horas de lectoría.

Como todo político que acapara las noticias Trump recibe coberturas favorables y otras que no lo son. Frente a las noticias negativas Trump  invoca una táctica muy recurrida por los nazis alemanes en los años 30. Los seguidores de Hitler descalificaban a los medios opositores motejándolos como “prensa mentirosa”. Trump ha puesto en boga el concepto de “fake news”, noticia falsa, para catalogar aquello que considera nocivo para su imagen. Ello pese a que en múltiples ocasiones se demostró que los contenidos eran ciertos.

Con todo, el público tiene buen apetito para los desastres y los escándalos. Ello se desprende del estudio realizado por la empresa Chartbeat que monitorea ocho mil publicaciones en cincuenta países. La mitad proviene de estados angloparlantes, y un cuarto de Europa. Las denuncias y caída en desgracia del productor de cine Harvey Weinstein, por repetidos abusos sexuales, tuvo  15 millones de horas de lectoría. El anuncio del matrimonio del príncipe Harry con Mehan Markle logro tres millones de horas entre los lectores. Claro que la masacre en Las Vegas, en murieron baleadas 58 personas en octubre, atrajo 8,5 millones de horas de lectoría.

En lo que toca al resto del mundo el interés se concentró  en la guerra civil siria que obtuvo 36 millones de horas. Algo menos que el ahora menguado Estado Islámico que totalizó 33 millones de horas. Los movimientos separatistas como el Brexit, para abandonar la Unión Europea y el  independentismo catalán lograron, sumados, 24 millones de horas. En contraste las elecciones francesas que llevaron a Emmanuel Macron a la presidencia y la votación alemana que dio una mayoría a la canciller Angela Merkel no lograron atención mundial. Tampoco consiguió gran cobertura la persecución de de los rohingya musulmanes en Myanmar. En cuanto a personajes a Trump le sigue el Presidente chino Xi Jinping. Cabe recordar que el seguimiento es ante todo en la prensa anglosajona. Ello explica porque los huracanes Harvey e Irma que afectaron a Estados Unidos tuvieron una cobertura mucho mayor que María que devasto Puerto Rico y parte del Caribe.

Hace algunas décadas se debatía sobre el orden informativo mundial. Entonces se postulaba que las coberturas estaban dictadas por las potencias hegemónicas. Poco ha cambiado desde entonces.

 

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Alemania irritada con Trump

May 31, 2017 Comments off

Era previsible que Donald Trump  alteraría las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo. Lo que no se esperaba es que fuese tan rápido. Menos aún se anticipó  que la fricción fuese con Alemania, la mayor economía europea. Las expectativas apuntaban a un choque con China pues Trump la tenía en la mira a lo largo de la campaña electoral, denunciándola por competencia desleal. Pero en lo que va corrido de su presidencia ha mantenido buenas relaciones con Beijing.

Algo debe haber marchado muy mal en la reunión del G7 en Sicilia, 26-27 de mayo, donde concurrió el septeto  de las mayores potencias económicas occidentales. Apenas días más tarde la cauta y ponderada Angela Merkel, la canciller alemana, declaró que los tiempos habían cambiado y no podían dejar su suerte en manos de viejos aliados. Aludía a Washington y Londres.

La manzana de la discordia era el principio de la seguridad colectiva que rige desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Hasta ahora los miembros de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) se rigen por el lema de los Tres Mosqueteros: “Todos para uno y uno para todos”. Esto significa que si alguno de sus 28 países miembros es atacado el resto concurre en su defensa. Así Moscú se enfrentaba a un poderoso muro que desincentivaba toda idea de agresión. La Unión Soviética, por su parte, hizo otro tanto con el Pacto de Varsovia que  englobaba al grueso del campo socialista europeo.

De tal forma que cuando desapareció el estado soviético, y varios de sus antiguos países satélites ingresaron a la esfera occidental, cabía esperar la disolución de la OTAN. Lejos de eso la estructura, pese a no tener un adversario claro,  mantuvo su vigencia. La mayoría de los países europeos, por su parte, tenía claro que la amenaza había disminuido y redujeron sus presupuestos bélicos. La OTAN no tiene tropas ni armas propias y depende de los aportes de los distintos países. En la actualidad son pocos los miembros que cumplen con el compromiso de destinar al menos el dos por ciento de su PIB a la defensa. Estados Unidos aporta cerca de las tres cuartas partes del presupuesto de la OTAN. Trump ha advertido que no está dispuesto a mantener la seguridad colectiva a expensas del esfuerzo norteamericano.

Por su parte Emmanuel Macron, el nuevo presidente francés, dio señales que desea recuperar protagonismo internacional francés. Algo que logró invitando a París al Presidente ruso Vladimir Putin. El encuentro, sostenido el 29 de mayo, servía a ambos países. Francia sale fortalecida como el mayor poder militar y nuclear europeo occidental luego de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Algo que permite a Francia contrapesar el claro liderazgo económico alemán. Aunque no cabe esperar cambios drásticos en las relaciones entre Estados Unidos y el viejo continente es claro que las placas tectónicas se han desplazado. Trump no ha hecho más que gatillar, de manera poco elegante, un proceso en curso que cambia la arquitectura de las relaciones internacionales.