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Posts Tagged ‘National Security Agency’

El gusano que causa pavor.

May 18, 2017 Comments off

Cientos de miles de computadores fueron  hackeados el fin de semana pasado.  Todavía no se sabe quiénes ejecutaron  la acción criminal. Pero si se sabe de dónde salió el gusano que ha causado daños a una escala sin precedentes en decenas de países. El sistema que encripta los programas computacionales, negándole el acceso al usuario, salió de la National Security Agency (NSA) de Estados Unidos.  Es una mega agencia de muy bajo perfil que integra el descomunal enjambre del espionaje estadounidense.

La NSA es la encargada del monitoreo e intercepción  de comunicaciones o señales, Sigint, en la jerga profesional. La NSA fue creada en 1952 como una agencia ultra secreta. El chiste en la época era que la sigla NSA significaba No Such Agency (no hay tal agencia). La NSA cuenta con más personal que la CIA y el FBI sumados. Se estima que emplea a 38 mil personas. Aparte, contrata a 25 mil personas que operan los sistemas de intercepción pero que no son parte de su planta. Edward Snowden, que ahora reside en Moscú, fue uno de ellos.

Con el fin de la Guerra Fría buena parte de la atención de los servicios occidentales se reorientó hacia la inteligencia económica. En primer lugar, preservar los secretos industriales y luego saber qué tienen los otros. La NSA niega que brinde ayuda a empresas norteamericanas pero en cambio admite que monitorea a rivales comerciales para establecer si hay competencia desleal. Un caso mencionado es el de un contrato por 1,4 mil millones de dólares en Brasil que, gracias a una presunta coima a funcionarios locales, hubiese quedado en manos de la empresa francesa Thomson-CSF. La denuncia de la operación revirtió la decisión y el contrato lo obtuvo la empresa norteamericana Raytheon. Un informe presentado al Congreso de Estados Unidos en 1995 citaba “más de cien casos de firmas extranjeras que recurrían a coimas para desplazar a compañías norteamericanas en contratos internacionales por 45 mil millones de dólares”. El informe concluía que gracias a las coimas se adjudicaban 80 por ciento de estos contratos.

En el afán por penetrar las redes informativas en todo el globo la NSA detectó la vulnerabilidad de los programas de Microsoft que le permitían instalarse en los computadores espiados. Resulta que el cazador fue cazado pues la NSA sufrió un hackeo. El material robado fue entregado a WikiLeaks, con el gusano que ha causado el daño incluido,  que lo difundió junto a información sobre la campaña de Hillary Clinton. Washington acusa a Moscú y el asunto es objeto de una bullada  investigación del FBI.   Los piratas  que han bloqueado hospitales, entre otros servicios públicos,  así como empresas para exigirles pagos por desencriptar sus ordenadores encontraron el gusano en WikiLeaks. Ahora comienza el debate sobre qué responsabilidad asumen los gobiernos sobre las armas de destrucción informática alojada en sus arsenales destinados al ciberespacio. Al igual que con las armas de destrucción masiva, nucleares, químicas y biológicas lo mejor es no disponer de ellas.

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El disfuncional espionaje de EE.UU.

October 25, 2013 Comments off

Los países, por norma, niegan que espían. Ello por la buena razón que a nadie le gusta ser espiado. Así es que cuando son sorprendidos con las manos en la masa adoptan un aire de pretendida inocencia. Es lo que hizo Jay Carney, el vocero de la Casa Blanca, luego de las denuncias que habían interceptado el teléfono móvil de la canciller alemana Angela Merkel, señalando que “Estados Unidos recoge información de inteligencia y que seguirá haciéndolo como todos los países”. O sea, algo casi rutinario y que no debiera sorprender a nadie.
En cierto sentido Carney tiene razón. El espionaje es tan antiguo como los conflictos. Ya cinco siglos antes de la era común el estratega chino Sun Tzu escribía: “Los espías son el elemento más importante en la guerra, porque de ellos depende la capacidad de un ejército para moverse. Un ejército sin espías es como un hombre sin oídos y sin ojos”.
Desde entonces, sin embargo, el espionaje se ha convertido en una formidable industria llamada inteligencia que, por cierto, no alude al atributo humano de pensar. Consiste en la recolección, evaluación y análisis de información captada sobre un área de interés. La palabra clave en la inteligencia es el análisis. Aunque cueste creerlo, 90 por ciento de la información que nutre a los servicios proviene de fuentes abiertas: documentos de gobierno, balances de empresas, organizaciones políticas, estudios académicos, compendios estadísticos y, por supuesto, la prensa. Cada día se acumulan miles de toneladas, por cuantificar de alguna forma, de antecedentes e informes. ¿Cuáles son los relevantes y cuáles no? Ese es el dilema. Todo depende de lo que se busca y de la evaluación de las fuentes.
Esa misión fue encomendada, entre otros, a la National Security Agency (NSA) que fue creada en 1952 como una repartición ultra secreta. El chiste en la época era que la sigla NSA significaba No Such Agency (no hay tal agencia) o Never Say Anything (nunca diga nada). La NSA cuenta con más personal que la CIA y el FBI sumados. Se estima que emplea unas 38 mil personas. Aparte, contrata a 25 mil personas que operan los sistemas de intercepción y que no son integrantes de su planta. Los receptores de las escuchas de la NSA son el Departamento de Estado, el de Defensa y la CIA, además de un número selecto de políticos y otras autoridades que recibe notas confidenciales cada día en sus computadores a través de circuitos especiales.
El drama del ciudadano común, y por lo visto de los no tan comunes, es que no puede proteger su intimidad de las redes invasoras de agentes anónimos. La información es recopilada sin el conocimiento del público. Así las numerosas agencias occidentales, que cooperan entre sí, amasan cantidades asombrosas de información sobre personas. Seleccionan, sobre la base de programas computacionales, fragmentos de conversaciones o mensajes. En forma automática o por el capricho de un funcionario puede encontrarse cualquier mortal en una lista de personajes considerados peligrosos. Basta la oposición a políticas de un determinado gobierno para caer en el listado de vigilancia. Ocurrió en Estados Unidos en 1967 cuando el ejército solicitó a la NSA que interceptara las comunicaciones de los grupos que participarían en la “Marcha sobre el Pentágono” para protestar por la guerra en Vietnam. Toda la comunidad de inteligencia comenzó a vigilar a personajes como la folklorista Joan Baez, al líder afroamericano Martin Luther King, la actriz Jane Fonda y el famoso pediatra Benjamin Spock. El sistema de vigilancia se institucionalizó en 1969 con el nombre codificado de Minarete. Los abusos de las agencias durante la década del 70 llevaron a un repudio público de sus actividades. Esto terminó coartando su espacio de maniobra. Las enmiendas, en todo caso, duraron poco. Luego de los atentados del 11-S-2001 tras la pantalla de la “guerra” contra el terrorismo la NSA volvió a sus andanzas amparada por el “Patriot Act”.

Una cosa es recoger inteligencia sobre potenciales terroristas y otra es espiar a la Presidenta brasileña Dilma Rousseff o a la canciller Merkel o diplomáticos franceses, por nombrar a los más conspicuos. Los abusos de los servicios de inteligencia estadounidenses revelan un serio desgobierno. Los recolectores de información recaban a diestra y siniestra con una notoria falta de criterio político. Una vez más, como en los 70, han causado más daño que bien a su país. Al indignar y alejar a estados amigos como Brasil, México y a la Unión Europea han perjudicado lo esencial: la lucha contra las organizaciones que aplican el método terrorista. Washington cae otra vez en el mismo hoyo donde el remedio resulta peor que la enfermedad.

Snowden: lealtad al Estado o a su conciencia

June 27, 2013 Comments off

Como reza el cliché periodístico: es una noticia en desarrollo. El destino de Edward Snowden, un analista de inteligencia estadounidense contratado por la ultra secreta National Security Agency (NSA), es incierto. Snowden denunció que las agencias de inteligencia de su país, junto a las británicas, espiaban a otros países y sus autoridades sino que también a sus propios ciudadanos. El asunto ha causado gran consternación no solo entre gobernantes. Alemania protestó ante los británicos al enterarse que su agencia de intercepción de comunicaciones, el Government Communication Headquarters (GCHQ) lleva adelante un programa de vigilancia, llamado Tempora, que cubre la Unión Europea. Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, la ministra de Justicia alemana, se comunicó con su par británico exigiendo que les informase hasta que punto ciudadanos alemanes han sido blanco de dicho espionaje. La misma ministra calificó las denuncias de Snowden como “una pesadilla de Hollywood” y les recordó a colegas ingleses que en las sociedades libres y democráticas no tienen cabida acciones de espionaje al margen de controles públicos. Tanto Londres como Washington alegan que existen semejantes controles. Aunque conocedores de dichos sistemas señalan que en la práctica son burlados en forma sistemática.
El asunto, claro, es mucho más grave en los países regidos por gobiernos autoritarios o dictaduras. Desde hace años Estados Unidos ha tomado el liderazgo en las defensa de la libertad en el espacio virtual que representa la Internet. El Departamento de Estado ha establecido un paralelo entre la web y la libertad de prensa. Ambos representan espacios de libertad esenciales de toda sociedad democrática. Al respecto Sir Tim Berners-Lee, el ingeniero británico a quien se le atribuye el mayor mérito en la invención de la World Wide Web, conocida por todos como la www que antecede a toda búsqueda, repudió a los gobiernos “por espiar en la Internet”. El pionero de la web señaló “En el Medio Oriente, la gente ha tenido acceso a la Internet pero han sido espiado y después han sido encarcelados… puede ser fácil para gente en el Occidente decir Oh, esos gobiernos malvados no debieran, no debieran tener acceso para realizar espionaje… Pero es claro que naciones desarrolladas están seriamente comprometidas con el espionaje en la Internet”.
Entretanto se libra una dura batalla diplomática por parte de Estados Unidos para capturar a Snowden. Cabe suponer para impedir que divulgue más información. Pero también para establecer con absoluta claridad que no tolerará deserciones. Es un mensaje para futuros denunciantes. A los Estados, es evidente, no le interesan las motivaciones personales sino que los resultados objetivos de las acciones. Es la larga lucha entre las maquinarias políticas, los gobiernos, y ciertas conciencias individuales que cuando perciben algo que no calza con sus convicciones más profundas están dispuestas a perderlo todo menos su integridad.