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Adiós a las Farc

June 29, 2017 Comments off

 

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) dejaron de existir este  martes. En un acto entregaron a Naciones Unidas (ONU) las últimas armas individuales que mantenían en su poder. Jean Arnault, el jefe de misión de la ONU, redactó el informe final en que da cuenta que “Las Farc han cumplido”. La ceremonia de recepción de las armas comenzó  con la muy pertinente “canción para el perdón” interpretada por César López que, como acostumbra, utilizó su escopetarra, una guitarra hecha  a base de una escopeta.

Rodrigo Londoño,  alias Timochenko, el comandante supremo de la agrupación guerrillera, puntualizó  que: “Este día no termina la existencia de las Farc, en realidad a lo que ponemos fin es a nuestro alzamiento armado de 53 años pues seguiremos existiendo como un movimiento de carácter  legal y democrático”. El líder de los insurrectos aprovechó la ocasión para expresar su frustración: “Resulta lamentable que una parte de los guerrilleros permanezcan en prisión a seis meses de expedida una ley de indulto y amnistía que les garantizaba su libertad en diez días”. En tono de advertencia Londoño subrayó que los acuerdos “son sagrados y se firmaron para cumplirlos”. Concluyó saludando a más de medio siglo de conflicto con un “Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz”.

En los hechos subsiste un alto grado de incertidumbre sobre el destino que aguarda a los guerrilleros desmovilizados. Pese a que todos los colombianos se dicen partidarios de la paz existe una facción que estima, sin embargo, que los términos del Acuerdo de paz,  labrado entre el gobierno y las Farc a lo largo de cuatro años,  ofrece demasiados beneficios a los guerrilleros. El tema fue sometido a la ciudadanía y solo 38 por ciento del universo electoral asistió a las urnas. Los partidarios del No, contrarios al acuerdo, vencieron por un estrecho margen. En definitiva el  19 por ciento del electorado, que representa a los sectores más conservadores, repudió los términos. El desacuerdo fue superado a través  de una decisión parlamentaria.

Las fuerzas del No, encabezados por el ex Presidente Álvaro Uribe,  se oponen a una reforma agraria. En su narrativa Uribe postuló que el Acuerdo traería “más impuestos,  expropiaciones de tierras, gasto público ineficiente, un  deterioro de la economía y el agravamiento  de la crisis social, lo cual le permitiría  (a las Farc) la toma del poder para implantar definitivamente el fracasado Socialismo Siglo XXI”.

Las Farc no aspiran a tanto pero esperan lograr un protagonismo político similar al de los movimientos guerrilleros desmovilizados en El Salvador y Guatemala.  En todo caso este es uno de los momentos de mayor peligro para el proceso de paz.  Dejada las armas los ex combatientes son un blanco fácil para sus poderosos enemigos. Hay precedentes: en los años 80 las Farc  intentaron crear un movimiento político, la Unión Patriótica, pero miles de sus miembros fueron asesinados. Hoy la seguridad de los ya ex guerrilleros está en manos del Estado. La sociedad colombiana tiene la palabra.

 

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Colombia: la hora crítica para la paz.

October 1, 2015 Comments off

Hay dos formas de concluir una guerra. Una es la victoria de uno de los bandos. La otra es una negociación que puede tomar muchas formas. En el conflicto armado más largo en América Latina se optó por una laboriosa negociación. El gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) avistan el final de una lucha fratricida que se arrastra por más de medio siglo, y que deja un saldo de 220.000 muertes de las cuales 80 por ciento corresponden a civiles.

Las partes han acordado la devolución de tierras a los campesinos desplazados por las décadas de lucha. El país llevará adelante una reforma agraria que ha sido una de las reivindicaciones centrales de los insurgentes. Han acordado enfrentar el narcotráfico y reemplazar los cultivos de drogas. También han esbozado planes para la reincorporación de los guerrilleros a la vida política del país. Finalmente, el punto más delicado, en toda guerra es el de la justicia y la entrega de armas por parte de los irregulares. Este es el momento de mayor peligro y vulnerabilidad para quienes buscan dejar el monte y participar en las instituciones nacionales. La historia de las guerrillas latinoamericanas está jalonada de transiciones frustradas. Desde Emiliano Zapata pasando por Augusto Cesar Sandino a las propias FARC.

El Presidente Belisario Betancur promovió, en 1982, una apertura política que contemplaba una amnistía. La oferta fue bien acogida por las FARC y se esbozaron negociaciones que fueron muy resistidas por las fuerzas armadas. Pese a ello los insurgentes realizaron un esfuerzo de reinserción política a través de la creación de un brazo político, la Unión Patriótica (UP). El experimento fue un absoluto fracaso pues los militantes de la UP, que incluía a guerrilleros desmovilizados, fueron asesinados en forma masiva. Elementos paramilitares y no identificados, un eufemismo para aludir a militares y fuerzas del Estado, asesinaron a más de dos mil militantes de la UP.

Está por verse cómo funcionará esta vez el proceso de reincorporación. Las FARC disponen de un arsenal respetable y una vasta experiencia de combate. Todos los protagonistas saben que de no cumplirse los acuerdos podría emerger un bandidaje que ha estado presente a lo largo de la historia colombiana. En todo caso las negociaciones tienen fecha límite: el 23 de marzo del 2016. La última palabra sobre los acuerdo de paz, como corresponde, la tendrá el pueblo colombiano que deberá ratificarlos en un referéndum

La justicia transicional

Inspirados en varios ejemplos internacionales se ha elaborado una Jurisdicción Especial de Paz. Los crímenes de lesa humanidad y abusos a los derechos humanos no serán abordados por los tribunales de la justicia ordinaria. Todos los imputados serán instados a confesar sus crímenes. Los que lo hagan recibirán penas entre 5 y 8 años. A los que habiéndoseles probado su culpabilidad pero persistan en negarla recibirán un máximo de 20 años. En el caso de las FARC las reclusiones serán cumplidas en granjas de trabajo.