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Perú vira a la derecha.

June 22, 2016 Comments off

La victoria de Pedro Pablo Kuczynski (PPK) en las elecciones presidenciales peruanas era impredecible. El estrechísimo margen con su contendora Keiko Fujimori, en el balotaje del 5 junio, mantuvo al país en vilo hasta el último minuto. Pocos daban una chance de victoria al candidato presidencial de la derecha liberal. En las encuestas corría mezclado en el pelotón de aspirantes. Pero como suele ocurrir en política las cosas tomaron un rumbo inesperado. En competencia con ex mandatarios, aspirantes descalificados por no cumplir con las exigencias electorales, PPK logró pasar a la segunda ronda y confrontar a la hija del encarcelado ex Presidente Alberto Fujimori (1990-2000). De allí en más PPK invocó el fantasma del gobierno de su padre reflotando los viejos temores. Abundaron los rumores sobre funcionarios de la campaña de Keiko involucrados en el lavado de dinero y en  narcotráfico. La agencia antinarcóticos estadounidenses, la DEA, denunció que  investigaba a Joaquín Ramírez , secretario  general de Fuerza Popular el partido del fujimorismo.  La acusación impactó de lleno en la campaña de Keiko y, por lo mismo, fue una inyección a la vena para las aspiraciones de PPK.

Como es habitual en Latinoamérica los que no adhieren a la ortodoxia neo liberal son motejados de populistas. Pero en rigor en el caso del fujimorismo sería más preciso hablar de clientelismo. Que en este caso alude a realizar pactos oscuros con sectores de la economía informal, como la minería clandestina que da sustento en forma directa o indirecta a unas 400 mil personas.

PPK, líder de Peruanos por el Kambio, después de haber quedado en desventaja en un primer debate realizado en Piura pasó a la ofensiva en el último foro en Lima. Al candidato de 77 años se le apoda el gringo. El ex Presidente Alán García le enrostró que no tenía “un gota de sangre peruana. Tiene sangre polaca, judía, francesa, pero peruana cero”. El asunto fue respondido por un eslogan de campaña que buscaba bajar el perfil de su aspecto de banquero de Wall Stret:  “Gringo por fuera, cholo por dentro”. Para probar su nexo con la sierra PPK, un flautista eximio,  deleitaba en los mítines tocando melodías andinas.  Con ello además logró maquillar su pobre oratoria  en un país donde abunda una discursiva descollante. Una hábil campaña publicitaria logró camuflar su escaso carisma.

En las últimas semanas de campaña, dominada por la descalificación mutua, logró imponer sus puntos a través de acusaciones de amenazas a la democracia y  un auge de la corrupción en caso vencer su contrincante. En el campo económico ambas candidaturas tenían más coincidencias que discrepancias. Perú ha gozado de una prolongada bonanza con altas tasas de crecimiento. En toda elección el  bolsillo de los electores siempre es un factor crítico. Pero dado los buenos precios de las materias primas y el aumento de las exportaciones el debate económico quedó relegado. El primer lugar lo ocupó la seguridad ciudadana y la lucha contra el crimen. Las encuestas ubicaron esta problemática en el primer lugar: 61 por ciento de los  encuestados señaló la seguridad como su mayor preocupación.  Aquí se dividieron las aguas. Keiko  postuló la participación de las fuerzas armadas en la lucha contra la delincuencia. PPK rechazó la idea señalando que los militares no están formados para estas tareas. La experiencia latinoamericana en la materia le da la razón. La intervención castrense en tareas de seguridad doméstica en México y Brasil ha sido negativa. Ello tanto para los uniformados como para contener la criminalidad. Keiko propuso un enfoque punitivo: construir cárceles de alta seguridad y situarlas en emplazamientos altiplánicos a más de cuatro mil metros. Una propuesta que dificultaría las visitas familiares de los costeños. La presencia de seres queridos es un elemento importante para hacer tolerable el encierro y mantener el acatamiento a la autoridad. PPK se inclinó por incrementar el contingente policial “en todos los barrios” y, al igual que su adversaria, construir cárceles de alta seguridad aunque no especificó la cota.

El fujimorismo

Los variopintos opositores a la candidatura de Keiko convocaron a multitudinarias marchas en Lima y otras localidades bajo una consigna unitaria y nada propositiva: “No a Keiko”. El gobierno de Ollanta Humala llamó a respaldar a PPK y otro tanto hizo Verónika Mendoza (la K está de moda), la ex candidata del izquierdista del Frente Amplio, que remachó tercera tras PPK  en la primera vuelta.

El proceso electoral reveló la fragilidad del sistema partidario peruano. En los hechos fue una confrontación entre fujimorismo y el antifujimorismo. Es notable que la hija de un hombre fuerte, que muchos tildan de dictador, haya logrado casi el 50 por ciento de las preferencias. En términos del imaginario popular el fujimorismo encarna  unas mezcla de paternalismo, a través del clientelismo, y una actitud autoritaria, a menudo trasgresora, que es interpretada como efectividad. Esta última percepción proviene de la exitosa lucha contra Sendero Luminoso que dejó un saldo de 60 mil muertos, 40 por ciento de ellos causados por los senderistas. Los peruanos aluden a la década de los 90 como una década perdida.

El éxito del fujimorismo, en un país muy diverso en lo étnico y geográfico, ha sido articular alianzas con vastos sectores informales. Pactos con los mineros que explotan en forma clandestina oro y cobre le atraen una legión de votantes. Hace un par de años la minería ilegal estaba presente en 21de los 24 departamentos del país. Según datos oficiales generaban un ingreso de 3 mil millones de dólares. Se estimó que esta cifra superaba en 15 por ciento los retornos del narcotráfico. La minería informal emplea 2,5 veces más personas que la minería establecida. Otro rubro informal es la tala clandestina de las zonas selváticas. Los activistas de Fuerza Popular han tenido buena acogida en sectores rurales emergentes con dificultades en sus relaciones con el Estado. La promesa de la formalización con los beneficios que ello representa en término de créditos, cooperación técnica y desarrollo de infraestructura es un gran magneto.

El Perú no es la excepción a la hora del rechazo a la política convencional. El país muestra buenas cifras económicas, los indicadores de pobreza marcan un claro descenso pero la desigualdad y la marginación afectan a grandes sectores. Como en otros países de la región conforme crecen las expectativas aumenta la insatisfacción. Apenas 16 por ciento de los peruanos cree que sus gobiernos obran “para el bien de todo el pueblo”. Solo el 17 por ciento cree que la distribución de la riqueza en el Perú es justa.

 

En lo que toca a la derecha y la elite económica política peruana en su gran mayoría coincide con Mario Vargas Llosa, que siempre apoyó a PPK, y que apenas supo de su triunfo declaró: “Ha salvado al Perú de una catástrofe: el retorno al poder de la mafia fujimorista que (…) robó, torturó y asesinó con una ferocidad sin precedentes”. Su última novela Cinco Esquinas es elocuente del total desprecio del autor por el gobierno de Alberto Fujimori y su encarcelado brazo derecho Vladimiro Montesinos.

Por su parte el balotaje dejó a la izquierda ante dos propuestas conservadoras. Por lo que para los izquierdistas la opción, como tantas veces ocurre, era votar por el mal menor. Verónica Mendoza, a nombre del Frente Amplio, llamó a volcar el 19 por ciento de los votos logrados en la primera vuelta:  “Para cerrarle el paso al fujimorismo sólo queda marcar por Kuczynski” (…) “No quiero que mis hijos vivan en un país de corrupción, drogas y violencia (…), por eso Keiko no va”. Recordó que mientras Keiko oficiaba de primera dama su padre no tuvo problemas para robar dineros públicos, extorsionar a ciudadanos, matar a los que pensaban distinto y esterilizar por la fuerza a unas 300 mil mujeres.

La voz de Mendoza fue escuchada y los resultados en varias regiones del sur del país vieron multiplicada la votación de PPK permitiéndole superar a Keiko con amplitud. A su vez el respaldo del oficialismo contribuyó a cargar la balanza a favor del ex ministro de Economía y Finanzas del Presidente Alejandro Toledo.

El impacto regional

PPK pondrá los intereses económicos del Perú al tope de su agenda internacional. Su vocación pragmática le llevará a desechar las disputas  fronterizas. Las fricciones con Chile generadas bajo el gobierno del Presidente Alán García y  que culminó con el fallo en La Haya con Ollanta Humala quedarán en el pasado. Ello pese a que PPK señaló durante la campaña que reclamará como peruanas las 3,7 hectáreas del llamado triángulo terrestre. Aunque difícilmente podía decir otra cosa. Más indicativo es que tiene óptimas relaciones con empresarios chilenos y buscará acrecentar los lazos comerciales.

Desde la perspectiva chilena Kuczynski puede abrir una ventana de oportunidades para avanzar en procesos integradores. La victoria de Mauricio Macri marcó un cambio en la perspectiva de Buenos Aires que ahora busca una integración a la Alianza del Pacífico, de la cual forman parte México, Perú, Chile y Colombia y es Bogotá la que impulsa el acercamiento argentino. Este cambio es en parte posible por el viraje de la política exterior brasileña desde que fue suspendida la Presidenta Dilma Rousseff. Brasilia tenía reparos frente a la Alianza y sospechaba que era alentada por Estados Unidos en un esfuerzo por restar fuerzas a las inciativas brasileñas y en particular al Mercosur. El entusiasmo creciente por explotar los vínculos con Asia podría revigorizar los proyectos de corredores bioceánicos.

La mayor inquietud por el cambio en Lima debe sentirlo el gobierno boliviano que ve debilitado su alcance diplomático de cara a Buenos Aires y Brasilia. Perú ha asumido una postura de neutralidad declarada en la disputa chileno boliviana señalando que es un tema corresponde resolver a ambos países. En los hechos no ha sido así y Lima, en más de una oportunidad, ha interferido para dificultar un arreglo. Es prematuro para pronosticar como evolucionaran las relaciones entre los diversos actores regionales. Pero es una coyuntura interesante.

PPK no la tendrá fácil.

Kuczynski cuenta con apenas un quinto del electorado que puede considerar suyo. El resto se alineó tras él en un gran frente no declarado contra el fujimorismo. Muchos de ellos provienen de sectores opuestos a sus propuestas neoliberales. PPK encabeza un conglomerado que dista de a ser un partido. . Su fuerte es una apreciable legión de tecnócratas. Pero un país tan fragmentado políticamente como Perú es indispensable contar con buenos operadores políticos que brillan por su ausencia entre sus filas. A esto se suma su precaria presencia en el parlamento unicameral de 130 miembros, donde cuenta apenas con 18 representantes. Allí deberá hacer frente a los 73 miembros de Fuerza Popular. Consciente de la magnitud del desafío su primer llamado fue a una concertación política. A su favor tiene que no hay grandes expectativas. El grueso del electorado se daría por satisfecho con un buen manejo económico y la continuidad democrática. Ha sido el sino de los presidente peruanos abandonar el palacio presidencial con bajísimos niveles de aprobación. Dada la polarización vivida en el proceso electoral es dable esperar un muy breve período de gracia. PPK deberá correr contra el tiempo biológico y político.

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China: tren al norte.

May 29, 2015 Comments off

 

 

Un día será posible viajar por tierra desde Santiago a Londres. Ello si los chinos concretan sus planes de construcción de líneas férreas. Beijing ya habla de  un túnel submarino bajo el estrecho Bering que unirá Alaska con Siberia. Habrá que viajar hasta allí y seguir con el tren transiberiano hasta cruzar el túnel bajo el Canal de la Mancha. En un plano más inmediato el Primer Ministro chino Li Kequiang, de visitó Brasil, Colombia, Perú y Chile avanzó en el proyecto de una mega línea férrea que unirá los Océanos Pacífico y Atlántico. El trazado preciso no está definido aún por lo que es una incógnita cuántos puentes y   túneles serán necesarios. Pero así como están las cosas el tren partiría del ultramoderno puerto de Açu, al norte de Rio de Janeiro,  para recorrer cinco mil kilómetros donde recogerá, entre otras materias primas la soja del Mato Grosso. Luego cruzará  la Cordillera de Los Andes  e ingresará al Perú donde se construirán tres mil kilómetros de línea férrea para desembocar en el puerto de Bayóvar en Piura. Sorpresa ingrata para Bolivia que, de momento, está marginado del proyecto del primer tren bioceánico en América del Sur.

El impacto económico y social del emprendimiento es gigantesco. El grueso del financiamiento provendrá de China y hoy, con increíble optimismo, se calcula que costará diez mil millones de dólares. A juzgar por otros proyectos menos complejos esa cifra es apenas una estimación para empezar a conversar. De realizarse será una inyección a la vena para Brasil y Perú. A los brasileños les permitirá desarrollar vastas zonas del interior del país que hoy tienen escasas posibilidades de sacar sus productos. Lo mismo vale para el Perú que además tiene grandes reservas minerales. China, por su parte, lograría un considerable abaratamiento en el transporte de sus importaciones  desde la región. Pero no todo es color de rosa. Un tren que recorre ocho mil kilómetros causará un daño ambiental descomunal. No tanto por el tendido de rieles sino que por lo que significa abrir al comercio y a los inmigrantes nacionales vastas zonas. Son tierras donde habitan comunidades indígenas y una rica fauna que será amenazada. El presupuesto deberá considerar un amplio ítem de compensaciones.  Después está la cordillera que se eleva  a miles de metros. Es sabido que los trenes, especialmente los de carga pesada, no simpatizan con las alturas. Trepar las inmensas moles cargadas al tope en condiciones climáticas inciertas es un reto mayor. En todo caso los chinos sorprendieron al mundo con el tendido de un tren a Tíbet que supera los cinco  mil metros, y que requiere oxigeno para los pasajeros.  No es la primera vez que se discuten los corredores bioceánicos.  Chile es uno de los países interesados en ubicarse como una puerta en el Pacífico. Pero  hasta el momento ninguna de las ideas se ha materializado. Los chinos tienen una óptica de largo plazo, de 30 años y más para allá  para la definición de sus proyectos. Sería útil saber que tiene en mente Beijing para las próximas décadas para promover no solo un ferrocarril sino que construir un nuevo Gran Canal  transoceánico en Nicaragua. Es claro que si estos proyectos ven la luz cambiará el rostro del continente.

El atraso de Chile.

Li Kequiang fue prodigo en planes en Brasil donde habló de inversiones y créditos por más de 100 mil millones de dólares. También, aunque en montos menores,  se interesó en Colombia y Perú donde  China ya tiene una sólida presencia. Con anterioridad había comprometido importantes sumas en Argentina, Ecuador y Venezuela. En Chile, en cambio, las relaciones en lo que toca  a inversiones chinas son mezquinas. La diplomacia chilena ha cometido gruesos errores. Por ejemplo,  el gobierno pasado tardó  meses en despachar un embajador a Beijing.  Así Santiago queda muy rezagado ante sus vecinos en una  relación que tiene el mérito de ampliar las opciones financieras.

Chile y Bolivia en La Haya

May 4, 2015 Comments off

Bolivia ha perdido muchas guerras. Perdió Acre frente a Brasil, perdió buena parte del Chaco ante Paraguay junto a una fracción de dicho territorio a manos de Argentina. Todas las derrotas fueron dolorosas pero ninguna tanto como la que le provocó Chile privándolos del litoral. A lo largo de décadas, con dedicación variable, La Paz ha insistido en la recuperación de su “cualidad marítima”. Este concepto es ambiguo y es bueno que así sea. Deja algún  espacio de maniobra para eventuales negociaciones en el futuro.

El Presidente Evo Morales inició su gobierno en 2006 bajando el perfil de la reivindicación de una salida al mar. Morales es el primer mandatario, en mucho tiempo, que exhibe un sólido nivel de legitimidad y estabilidad. Algo que anula un argumento chileno recurrente: quisiéramos conversar pero no hay un interlocutor válido. Pese a ello las negociaciones de la llamada agenda de 13 puntos, convenida por ambos países, no avanzó en el tema que más interesaba a Bolivia: la salida al Pacífico.

Ante esta frustración La Paz optó por llevar el tema a la Corte Internacional de de Justicia (CIJ) en La Haya. Con ello ya obtuvo un logro:  llamar la atención a nivel mundial  que existe un diferendo entre ambos países.  Ahora la Corte debe resolver si acoge el pedido boliviano o lo desecha por improcedente como lo señala Chile. Es probable que a los dos países, desde sus respectivos intereses, les convenga que la CIJ rechace la petición boliviana. En Santiago se dirá: lo habíamos dicho es un tema que está sellado en Tratado de 1904. Morales podrá decir: bien, la CIJ no se hizo cargo pero eso en nada nos inhibe de mantener nuestra campaña. Así el tema quedaría como un round más. En cambio si la CIJ lo asume y tras el análisis del caso da un fallo que favorece a un país o a otro las cosas cambian. El perdedor verá dañada su legitimidad internacional en relación al tema.

Nadie ha olvidado la postura triunfalista de sucesivos gobiernos chilenos frente al diferendo con Perú. Ni tampoco como las dudas comenzaron a destruir las certezas a medida que avanzaba el juicio. Hacia el final primaba la impresión que la CIJ era una instancia jurídica pero también política que busca establecer relaciones armónicas entre los litigantes. Lo que algunos llaman los fallos salomónicos.

Las ventajas de llegar a un acuerdo con Bolivia son evidentes parta ambas partes. Ya se han explorado varias fórmulas para encontrar una salida mutuamente ventajosa. Lo más probable es que si se encuentra una solución ella será el producto del trabajo conjunto antes que de algún fallo de la CIJ. El problema ahora es que Chile será más reacio aun negociación por temor que ello sea utilizado en Bolivia como un antecedente a favor de sus demandas.

El costo de La Haya.

Un juicio en La Haya es muy caro. Es necesario pagar los costes del tribunal y muy onerosos bufetes de abogados altamente especializados. No hay cifras verificables de cuánto costó el pleito entre Perú y Chile. Pero un participante chileno  estimó que tomando en cuenta el conjunto de gastos era posible hablar de e una cifra de dos dígitos de millones de dólares. Cabe suponer que los peruanos habrán pagado una cifra similar.

El fin de un ciclo de la diplomacia chilena

January 28, 2014 Comments off

Sería arriesgado vaticinar si el fallo de la CIJ marca el fin definitivo de las disputas fronterizas con el Perú. Eso es algo que solo el tiempo dirá. Lo que sí es posible lograr es que Chile marque el fin de de un largo período, cuatro décadas, de ausencia de una política exterior en forma. El día que la Fuerza Aérea bombardeó La Moneda, con el Presidente democráticamente electo en su interior, selló el destino las relaciones del país con el resto del mundo. Los golpistas desataron una condena muy superior a la que alcanzaba a las dictaduras vecinas que igualmente violaban los derechos humanos. Pero más longeva que la condena internacional fue el cambio de la óptica chilena en su relación con el resto del mundo. En la condición de estado paria los vínculos políticos eran difíciles pero, en cambio, nada impedía avanzar en el campo comercial. Así, en armonía con el modelo de una economía abierta y volcada a la exportación los esfuerzos diplomáticos del país se orientaron al comercio. Ello al punto que a los chilenos se les llamó “los fenicios de América Latina”. Esta política continuó con el retorno a la democracia y la prueba es que hoy Chile es el país que ha firmado el mayor número de tratados y acuerdos de libre comercio. Algo que ha ayudado al crecimiento económico pero que ha dejado un déficit en su gravitación política internacional.
La continuidad de la opción mercantil de la diplomacia nacional es un resorte útil para la expansión de las grandes empresas chilenas. También ha favorecido el flujo de las inversiones extranjeras. Dos hechos positivos. Pero si se compara la campaña peruana con la chilena de cara a La Haya quedan claras las debilidades de la última. Lima logró restar a Ecuador, un aliado tradicional y de muy larga data de Chile, de la causa limítrofe pese a que Quito comparte la tesis chilena. Perú mantiene una relación más intensa y fructífera con Brasil, el peso pesado de Sudamérica. La diplomacia peruana se posicionó con habilidad frente a los países de la corriente bolivariana que constituyen la mayoría de la región. A la vez participa en la Alianza del Pacífico junto, por así decirlo, a los aliados más próximos a Estados Unidos y el libre comercio que son Colombia, México y Chile.
En el gobierno del Presidente Sebastián Piñera se acentuaron los rasgos de la orientación mercantilista. Pero fue eso, una acentuación del enfoque existente y no viraje marcado o novedoso. El fallo de La Haya es un punto de inflexión. Es el momento preciso en que asume un nuevo gobierno que tiene la posibilidad de dar un golpe de timón que restituya la dimensión política, sin postergar las comerciales, a las relaciones regionales. La adecuada inserción, a cuerpo completo, del país contribuirá a los procesos de integración. Está muy bien avanzar en materia tributaria, aranceles y flujos de capitales. Pero para Chile es vital lograr también una conexión energética. Varios de los países vecinos tienen excedentes en recursos energéticos que en el marco de un proceso integrador podrían alimentar la matriz criolla. Perú exporta gas de su yacimiento de Camisea a México, pero nunca ha considerado hacerlo a Chile. Bolivia tiene una postura similar. La energía podría ser, si se superan los diferendos, el equivalente al acero y el carbón que constituyó la base de la unión de los europeos.

El balance militar entre Chile y Perú

January 23, 2014 Comments off

Hay quienes creen que el diferendo chileno-peruano podría derivar  en fricciones bélicas. Ello no ocurrirá. Los choques militares, de alguna magnitud, no pasan por accidente. Si hay transgresiones es porque una de las partes, o todas, tienen la voluntad de enfrentarse. En este caso lo último que quieren los países es una fricción bélica. Pero, pese a lo muy remoto del recurso a la fuerza armada,  el tema militar siempre ronda en las disputas territoriales.

El  balance militar entre Santiago y Lima favorece a Chile. No podría ser de otra forma dado el gasto chileno en armamentos y sus fuerzas armadas. En 2012,  según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres (IISS por su sigla inglesa), Chile destinó 4.310 mil millones de dólares a su defensa. Perú, por su parte,  asignó 2.436 mil millones de dólares al mismo propósito. La diferencia es más rotunda medida en términos de cuanto se gasta por  habitante: por cada chileno se destinaron, en 2012,  253 dólares mientras que por cada peruano el gasto fue de 82 dólares.

En lo que toca a los arsenales las comparaciones son un ejercicio muy complejo. En el papel Chile figura 253 tanques pesados, que son los que llevan la parte más dura del combate,  frente a 165 equivalentes peruanos. Los blindados chilenos, en todo caso, son más modernos y mejor equipados.  En el mar la flota chilena cuenta con 4 submarinos y ocho grandes unidades de superficie versus una docena de submarinos peruanos (se ignora cuántos están operativos)  y  9 grandes buques de superficie. En el aire se aprecia el mayor desbalance.  Si bien ambos países figuran con alrededor de 80 aviones de combate en el caso peruano se contabilizan 18 pequeños A-37 B de apoyo estrecho que Chile dio de baja hace algún tiempo. En estos momentos la FACh cuenta con una de las flotas más moderna de la región.  En materia de sistema de armamentos los buques y aviones son descritos como plataformas. Muchas veces las armas que llevan a bordo importan más que el aparato que las transporta. Hoy los sentidos humanos sirven poco en el campo de batalla. Todo depende de los medios electrónicos. El radar juega un papel clave. Pero el rol decisivo les corresponde a los humanos, a su sagacidad y buen juicio. Más importante que el equipamiento es la preparación y el temple que quienes los operan. Y este factor es una incógnita hasta el día del enfrentamiento.

Lo claro es que los balances militares han gravitado poco o nada en la resolución de las disputas territoriales recientes en América Latina. Nicaragua ha confrontado con éxito a una inmensamente más poderosa Colombia. Perú, pese a estar en inferioridad bélica frente a Chile, tampoco ha mostrado inhibiciones para disputar territorios marítimos. Esta realidad lleva a la pregunta sobre qué sentido tiene mantener onerosas fuerzas armadas para la defensa de la soberanía territorial. Una vez conocido e implementado el fallo de la Corte Internacional Justicia corresponderá una revisión de los criterios que han guiado el gasto militar. En Estados Unidos, Europa y la mayoría de los países los presupuestos bélicos son dimensionados de acuerdo  a la apreciación de la situación internacional y los peligros percibidos.  En Chile se ha optado, hasta ahora, por criterios rígidos, reminiscencias militaristas,  que no permiten disminuciones y que sitúan al país a la cabeza del gasto militar per cápita de la región. Una  vez que se logre dar vuelta la página de la disputa con Perú a ambos países les convendrá establecer una relación armónica en el campo bélico,  como la que hoy existe entre Chile y Argentina. Y tanto Perú como  Chile podrían seguir el ejemplo de Buenos Aires que gasta menos que ambos en términos de su producto interno bruto. La reducción reciproca y proporcionada del gasto militar contribuirá a la confianza mutua y liberará recursos para enfrentar amenazas más inmediatas.   

 

Chile y Perú a la espera del fallo de La Haya.

January 18, 2014 Comments off

¿Hay algo que el ex Presidente peruano Alan García sabe y le permite llamar a embanderar Lima? La sospecha, como es natural, es que se filtró información sobre el inminente fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya. Frente a esta especulación la línea oficial de los gobiernos de Santiago y Lima es que nada se sabe, ni se sabrá, hasta el lunes de 27 a las 11 AM. Entonces el máximo tribunal intencional, ante el cual no hay apelación, dictaminará que territorios marinos quedarán en manos de Chile o Perú.
Conforme se acerca el día y la hora crece la tensión y, cómo no, aumentan los rumores. Si de precedentes se trata el más cercano es la disputa dirimida por la CIJ entre Colombia y Nicaragua. En dicho caso el secreto fue total. A tal punto que Bogotá recibió el fallo como un balde de agua fría y el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos fue tomado por sorpresa. El veredicto le significó una caída en picada de su popularidad perdiendo decenas de puntos en las encuestas. Esta experiencia habría llevado, según lo señala un alto diplomático de la Academia Andrés Bello de la cancillería chilena, a la CIJ a considerar la conveniencia de emitir algunas señales anticipadas. Así habrían trascendido algunas líneas gruesas del fallo aunque sin precisar los detalles. Sobre esta información descansaría el triunfalismo de García. Para un político con ambiciones de volver a la presidencia, y que llevó a Chile ante La Haya, sería un error costosísimo elevar las expectativas para concluir en un fallo negativo.
En el caso de Chile la narrativa del gobierno llama a la prudencia. Más aún se resta importancia y relativiza la importancia de los territorios marítimos en disputa. No se puede escapar a la conclusión de que el gobierno del Presidente Sebastían Piñera prepara al país para un resultado ingrato. Ello explica que la cancillería ni siquiera hable de pesca sino que apenas de la anchoveta destinada a la harina y aceite de pescado. Es revelador que el canciller Alfredo Moreno enseñe transparencias y entre a detallar donde se sitúan los mejores sitios de pesca. Ellos están cerca de la costa, el 84 por ciento de las capturas se obtienen en las primeras 20 millas. A esa distancia la profundidad del Océano aumenta en forma drástica y en consecuencia disminuye la pesca. Estas explicaciones tienen sentido si se piensa que Chile perderá una parte de lo que hasta ha constituido su Zona Económica Exclusiva. Y ello implica que la frontera ya no será, como ahora, determinada por una línea recta como un paralelo sino que será, como lo postula Lima, una línea bisectriz que se interna desde las costas peruanas hacia el sur. Lo que al parecer no está claro es desde donde partiría dicha línea. Ello podría ser desde el Hito 1, desde el punto 266, como lo reclama Perú, o desde mar afuera a 12 millas o más aún. En definitiva la CIJ es soberana y podrá fallar ajustada a la interpretación del derecho que a sus jueces le parezca pertinente.

La Corte Internacional de Justicia y el poder militar

November 29, 2012 Comments off

El fallo sobre el litigio limítrofe colombiano-nicaragüense, dictado por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), de La Haya, reverbera al sur del hemisferio. Bogotá sufrió un inesperado un golpe al perder una porción de mar que consideraba suya. La primera reacción fue de desconcierto. No es fácil para un país que supera a otro, en el campo de los efectivos militares en proporción de 20 a uno, aceptar una derrota jurídica que rediseña su soberanía. En una expresión de rechazo el Presidente Juan Manuel Santos anunció el retiro de su país del Pacto de Bogotá. Justificó la decisión con este argumento: “Los lí-mites entre los Estados deben ser fijados por los propios Estados. Las fronteras terrestres y los lí¬mites marí¬timos entre los Estados no deben quedar en manos de una corte sino que deben ser fijados de mutuo acuerdo por los Estados mediante tratados”. Es un razonamiento incomprensible pues la CIJ existe justamente para aquellos casos en que los Estados son incapaces de superar sus diferencias. Si todo quedara en manos de los Estados los más fuertes terminarán imponiendo sus términos. En realidad Santos teme que Nicaragua presente nuevas demandas en sectores que aún no ha sido delimitados.
Colombia, de todas formas, seguirá ligada al Pacto de Bogotá, como lo estipulan sus reglamentos, por un año más. De manera que si Nicaragua quiere hacer alguna demanda tiene doce meses para hacerlo y Colombia deberá responder. Chile, cuando ya sabía que Perú trabajaba sobre demanda, consideró la posibilidad de abandonar el Pacto de Bogotá. Pero a esas alturas no tenía sentido hacerlo pues Lima disponía de un año durante el cual llevar adelante su causa.
Existe la creencia que el poder militar actúa como un elemento de disuasión en materia de litigios fronterizos. En una época en que los países suelen comprometerse a recurrir al arbitraje y renunciar al empleo de las armas los arsenales se tornan irrelevantes. Lo acaban de demostrar Colombia y Nicaragua. En el caso de Chile de poco ha servido la manifiesta superioridad bélica sobre el Perú. El gasto total en Defensa chileno es de 5.044 millones de dólares versus 1.503 del Perú. En términos del producto interno bruto representa 3,08 del chileno y 1,18 del peruano y si se compara en relación al per capita se gastan 297 dólares por cada chileno contra 52 dólares por cada peruano. Las cifras, tomadas del “ The Military Balance 2011” publicado por The International Institute for Strategic Studies” de Gran Bretaña, son elocuentes pero la diferencia es mayor aún si se considera la modernidad y el poder de fuego de las fuerzas armadas chilenas.
El formidable esfuerzo realizado por el Estado chileno por dotarse de los mejores sistemas de armas de la región no inhibió al Perú para presentar su demanda. Es justo señalar, en todo caso, que ese nunca fue el propósito de las adquisiciones bélicas. Ellas responden, en primer lugar, a los cuantiosos recursos facilitados por la “Ley del Cobre” que garantiza diez por ciento de la venta del cobre de las minas estatales para la compra de armamento. Ello en tiempos de una gran bonanza del precio del cobre.