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Posts Tagged ‘Putin’

Alemania irritada con Trump

May 31, 2017 Comments off

Era previsible que Donald Trump  alteraría las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo. Lo que no se esperaba es que fuese tan rápido. Menos aún se anticipó  que la fricción fuese con Alemania, la mayor economía europea. Las expectativas apuntaban a un choque con China pues Trump la tenía en la mira a lo largo de la campaña electoral, denunciándola por competencia desleal. Pero en lo que va corrido de su presidencia ha mantenido buenas relaciones con Beijing.

Algo debe haber marchado muy mal en la reunión del G7 en Sicilia, 26-27 de mayo, donde concurrió el septeto  de las mayores potencias económicas occidentales. Apenas días más tarde la cauta y ponderada Angela Merkel, la canciller alemana, declaró que los tiempos habían cambiado y no podían dejar su suerte en manos de viejos aliados. Aludía a Washington y Londres.

La manzana de la discordia era el principio de la seguridad colectiva que rige desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Hasta ahora los miembros de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) se rigen por el lema de los Tres Mosqueteros: “Todos para uno y uno para todos”. Esto significa que si alguno de sus 28 países miembros es atacado el resto concurre en su defensa. Así Moscú se enfrentaba a un poderoso muro que desincentivaba toda idea de agresión. La Unión Soviética, por su parte, hizo otro tanto con el Pacto de Varsovia que  englobaba al grueso del campo socialista europeo.

De tal forma que cuando desapareció el estado soviético, y varios de sus antiguos países satélites ingresaron a la esfera occidental, cabía esperar la disolución de la OTAN. Lejos de eso la estructura, pese a no tener un adversario claro,  mantuvo su vigencia. La mayoría de los países europeos, por su parte, tenía claro que la amenaza había disminuido y redujeron sus presupuestos bélicos. La OTAN no tiene tropas ni armas propias y depende de los aportes de los distintos países. En la actualidad son pocos los miembros que cumplen con el compromiso de destinar al menos el dos por ciento de su PIB a la defensa. Estados Unidos aporta cerca de las tres cuartas partes del presupuesto de la OTAN. Trump ha advertido que no está dispuesto a mantener la seguridad colectiva a expensas del esfuerzo norteamericano.

Por su parte Emmanuel Macron, el nuevo presidente francés, dio señales que desea recuperar protagonismo internacional francés. Algo que logró invitando a París al Presidente ruso Vladimir Putin. El encuentro, sostenido el 29 de mayo, servía a ambos países. Francia sale fortalecida como el mayor poder militar y nuclear europeo occidental luego de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Algo que permite a Francia contrapesar el claro liderazgo económico alemán. Aunque no cabe esperar cambios drásticos en las relaciones entre Estados Unidos y el viejo continente es claro que las placas tectónicas se han desplazado. Trump no ha hecho más que gatillar, de manera poco elegante, un proceso en curso que cambia la arquitectura de las relaciones internacionales.

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La era Trump

January 19, 2017 Comments off

El mundo observa atónito lo que muchos creyeron imposible. Expertos vaticinaron que Donald Trump jamás sería el candidato del Partido Republicano. Luego anticiparon que Hillary Clinton lo derrotaría. En cuanto a su estilo agresivo y errático se pronosticó que era una  postura electoral pasajera y que evolucionaría si llegase a  ganar. No fue así. En su condición de presidente electo sus tuiteos mantienen la misma irreverencia e imprevisibilidad. Ha aplaudido el Brexit, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y adelantó que desea que otros países sigan su ejemplo. Así ataca de lleno a los gobiernos de Alemania y Francia, entre otros. Cuestiona a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza entre Estados Unidos y Europa que  ha sido el pilar de la hegemonía militar occidental. Amenaza a China con una guerra comercial y con impedirle el  acceso a ciertos islotes en el Pacífico Sur ocupados por Beijing. Ni hablar de México, América Latina y el Caribe  han sido advertidos que millones de personas serán deportadas. Además insiste en construir un muro en la frontera mexicana para frenar el flujo   inmigratorio. El cuadro es confuso y por lo mismo cargado de una ominosa incertidumbre.

El mayor enigma es que ocurre en las relaciones con Rusia. Trump cree en el poder duro, militar y económico, y está dispuesto a emplearlo. En el ámbito castrense solo Moscú es  capaz de amedrentar a Washington. En consecuencia un entendimiento estratégico con Rusia despejaría al mayor adversario del escenario mundial. Mejor aún sería la cooperación entre los dos países para combatir a enemigos comunes. Trump ha señalado que el yihadismo y el Estado Islámico en particular  es la mayor amenaza internacional para Estados Unidos. Rusia también ve a los yihadistas como un reto a su seguridad interior. Nada mejor que un enemigo común para sellar un acuerdo entre los tradicionales adversarios que durante la Segunda Guerra Mundial fueron aliados contra el nazismo.

Los servicios de  inteligencia estadounidenses, con la CIA a la cabeza, tienen sus propias teorías sobre la afinidad entre Vladimir Putin y  Trump pues insinúan que éste se habría beneficiado de operaciones de influencia rusas. Ello por los ciberataques a  los computadores del Partido Demócrata de Hillary Clinton. Las revelaciones  fueron filtradas a WikiLeaks  y  contribuyeron a su derrota. Además fue divulgado un memorando que alerta sobre videos en que Trump compartiría el lecho con prostitutas rusas. Hecho que lo pone en una situación de vulnerabilidad en la puede ser chantajeado con facilidad. Putin negó toda veracidad a las versiones y dijo que si bien las prostitutas rusas eran las mejores del mundo a Trump, organizador de concursos de belleza mundial,  no le faltaban mujeres hermosas.

Barack Obama deja la Casa Blanca por la puerta ancha con un sólido 57 por ciento de aceptación según las encuestas. Trump ingresa con el nivel más bajo de popularidad jamás registrado para un Presidente entrante: un mero 40 por ciento. Ello habla de un período de gracia  breve y un estrecho margen de maniobra.

 

El impacto de las sanciones a Rusia

September 5, 2014 Comments off

Las turbulencias del conflicto ruso ucraniano llegan a Chile. Los combates en  Ucrania entre pro rusos y el ejército de Kiev reverberan en la esfera comercial.  En su afán por detener el apoyo de Moscú a los autonomistas del Este del país Occidente fijó una serie de sanciones a bancos e industrias rusas. Ante esto el Presidente Vladimir Putin firmó un decreto, el 6 de agosto, prohibiendo por un año las importaciones de alimentos y productos agrícolas  provenientes de Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Australia y Noruega.

Estas restricciones son una clara perdida para muchos de los países alcanzados por el decreto. Pero, como no, abren un apetitoso mercado para una serie de países y en particular para Chile, Brasil y Argentina entre otros. En el caso de chileno habrá demanda para carne de cerdo, pollos, frutas y en especial salmones que reemplacen la oferta noruega. En concreto los salmoneros criollos podrán casi triplicar sus exportaciones a Rusia de tres mil toneladas mensuales hasta unas ocho mil. Brasil y Argentina han declarado que están dispuestos a suplir la demanda con pollos, carnes y otros productos agrícolas.

El entusiasmo exportador latinoamericano  despierta inquietudes en la Unión Europea (UE) que teme  la pérdida de mercados. Sus diplomáticos señalan que Chile y otros no deben lucrar ante las circunstancias actuales. Más bien deben solidarizar con la defensa de la integridad territorial ucraniana amenazada por Rusia.  Es un argumento es elevado a nivel mundial por  Bruselas que advierte del peligro de los precedentes.  Todos los países invocan principios superiores para justificar sus acciones. En los hechos el régimen que hoy gobierna Kiev es producto de una rebelión contra un gobierno democráticamente electo, aunque más tarde se realizaron elecciones. El conflicto en Ucrania es una lucha por el balance de poder, librado por Occidente frente a Rusia que intenta recomponer su zona de influencia a través de la llamada Unión Aduanera. El asunto es agravado por la heterogeneidad de la población ucraniana. En la zona donde se libran los combates hay un alto porcentaje de ruso parlante que se identifican con Rusia antes que con la UE. Lo mismo ocurría en Crimea que fue anexada por Rusia en marzo. Así el choque librado en Ucrania responde a los intereses políticos y económicos de Occidente frente a los rusos.

Ante ello lo países latinoamericanos, al igual que los beligerantes, deben velar por sus respectivos intereses.  De entrada Brasil, China India y Sudáfrica han solidarizado con Rusia, que también integra el grupo llamado BRICS,  contra la aplicación de sanciones. En un mundo de intereses cada país tiene el derecho y el deber debe hacer valer sus principios y conveniencias.

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Ajedrez ruso en Crimea.

March 6, 2014 Comments off

La mayor parte de las guerras responden a lo que los países involucrados consideran razones de estado. O, lo que es lo mismo, a ambiciones de dominio estratégico que conllevan beneficios territoriales y económicos. Los estados nunca admitirán que luchan, por ejemplo, para apoderarse del petróleo de otro país. De manera invariable invocarán valores superiores. Es lo que está a la vista en Ucrania donde se libra una pugna por la hegemonía de la región.
Occidente, liderado por Estados Unidos, dice apoyar al gobierno de Kiev en nombre de la democracia. Lo hace respaldando a un liderazgo que no ha sido elegido. Es cierto que un proceso revolucionario no transita por las urnas en su fase inicial. Pero es igualmente claro que en la fuerzas de Maidán, la plaza donde se libraron los enfrentamiento contra el régimen del depuesto Víctor Yanuckócovich, estaban representadas muy variadas corrientes política hartas con un régimen autocrático. En aguas revueltas las organizaciones radicales y más dispuestas a la acción directa suelen sacar la mejor parte. Así fue en Kiev pues cuando el recién formado gobierno debía, ante todo, fortalecer la unidad nacional hizo todo lo contrario. Una de sus primeras medidas fue suprimir la lengua rusa como idioma oficial. Algo que más tarde, cuando ya estaba hecho el daño, fue desechado.
Rusia, por su parte, proclama su obligación de proteger a los rusos parlantes que son mayoría en varias regiones orientales de Ucrania. Con este argumento y sobre la base de un pedido de ayuda de Yanuckóvich ha justificado su copamiento de la península de Crimea. Con un cinismo digno del período estalinista Vladimir Putin negó las tropas que patrullan la región fuesen rusas: “Hay muchos uniformes. Vaya a cualquier tienda local y puede encontrar alguno”. En todo caso el estilo de la intervención rusa deja al descubierto sus objetivos. Moscú no busca anexar territorios ni antagonizar a Ucrania. Por ello los soldados que le representan no han disparado un tiro. El Kremlin quiere garantías que las cosas seguirán como estaban: que los rusos parlantes no serán acosados, que si un futuro gobierno ucraniano desea vínculos más estrechos con la Unión Europea no ingresará a la Organización de la Alianza del Atlántico Norte (OTAN), el pacto militar capitaneado por Estados Unidos. Asimismo busca garantías que Kiev no instalará armas estratégicas que amenacen su territorio.
Lo que está por verse es que querrá la mayoría de los ucranianos. La posibilidad de una desintegración del país entre pro rusos y pro occidentales está presente. Y cuanto más dure la crisis mayores son las posibilidades que ello ocurra. En cuanto al resto de los protagonistas Estados Unidos está lejos y tiene poco comercio con Rusia y Ucrania. Conforme a su potencia militar y económica ha llamado a imponer drásticas sanciones comerciales a Moscú. En Europa la situación es diferente. Inglaterra que suele acompañar a Washington en la línea dura prefirió desmarcarse. Londres ha dicho que no hará nada que pueda dañar la confiabilidad de su gran centro financiero, la City. Alemania, que está en proceso de abandonar la energía nuclear, importa el 35 por ciento del gas y el petróleo desde Rusia. De manera que Berlín también se muestra cauto a la hora de las represalias. Vladimir Putin, por su parte, advirtió que las sanciones son “calles de dos vías”.
Poco importa, en definitiva, de cuantas vías sean las calles. Si la crisis en Ucrania empeora el impacto alcanzará a todo el mundo. Subirán los precios de los hidrocarburos y el trigo pues las inmensas praderas ucranianas son un vasto granero.