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Trump con los sunitas vs los chiítas.

May 24, 2017 Comments off

Estados Unidos venderá armas por 110 mil millones de dólares a Arabia Saudita. El anuncio,  hecho durante la visita del Presidente Donald Trump  al reino saudí, marca un  viraje en la política exterior de Washington.  Trump  destacó por su lenguaje islamofóbico durante la campaña electoral  en  que, en otras cosas,  afirmó que “el Islam nos odia” además de llamar a no dejar entrar a ningún musulmán al país. Ahora revisa sus dichos y propone una alianza  a las decenas de monarcas dictadores reunidos en la capital saudita.

Llama a los gobernantes sunitas a combatir al declarado enemigo común: Irán y, por extensión, a los chiítas. Trump le advierte a Teherán que: bajo ninguna circunstancia podrán disponer de armas atómicas; según Naciones Unidas los iraníes han respetado el acuerdo alcanzado, en 2015, en el suspendían ciertas actividades atómicas.  Le exige que desmantele las redes  terroristas y las milicias  chiítas; en rigor las organizaciones milicianas y terroristas más peligrosas como el Estado Islámico y Al Qaeda son sunitas. Le exige a Irán que retire sus fuerzas de Siria lo cual es una demanda unilateral dado que muchos países incluida Rusia , Turquía y Estados Unidos tienen efectivos en el país. Irán debe forzar a sus aliados chiítas  de Hezbolá a que salgan de Siria para volver al Líbano donde deben dejar las armas.  Son exigencias tan poco realistas que despiertan sospechas que lo que se busca es un conflicto.  Trump señaló que de” Líbano a Irak a Yemen,  es Irán el que financia, arma y entrena a los terroristas, las milicias y otros grupos extremistas que causan destrucción y caos en la región”.

Esta postura no hará más que ahondar la rivalidad entre sunitas y chiítas que antes de la revolución iraní, en 1979, no era un factor relevante. Ha sido la pugna con Arabia Saudita y otras monarquías, que temen que sus coronas están en peligro,  lo que gatilló la animosidad  entre ambas facciones islámicas, los  sunitas constituyen el 85 por ciento y los chiítas 15 por ciento  de los musulmanes,  y que ha dejado cientos de miles de muertes, especialmente en Irak.

Esto ocurre a menos de una semana de la victoria Hassan Rouhani, con 57 por ciento de los votos,  en las elecciones presidenciales en Irán.  Ello con la propuesta a los iraníes  de abrir un “·camino de integración con el mundo”. Su rival Ebrahim Raisi, que logró el 38 por ciento  de las preferencias, postulaba una línea de integrismo religioso y confrontación internacional. La victoria de Rouhani fue posible, en parte, por la política conciliadora del Presidente Barack Obama que favoreció el diálogo antes que el enfrentamiento  con la radicalización que ello acarrea. La agresiva actitud de Trump, que encanta a Israel que desde hace mucho denuncia a Teherán como su mayor amenaza, complicará la vida de las fuerzas aperturistas en Irán que aspiran a una inyección de inversiones extranjeras. Lo más probable es que la confrontación contra Irán se libre en la ensangrentada Siria y el sufriente Yemen donde organizaciones humanitarias ya denuncian una letal hambruna.

Mosul : la madre de todas las batallas.

October 20, 2016 Comments off

 

En las primeras horas del domingo comenzó la esperada ofensiva para liberar a Mosul de manos de los yihadistas. La segunda ciudad de Irak, con una población original de dos millones de habitantes,  fue capturada por el Estado Islámico (EI) en junio de 2014. El ataque en curso podría auspiciar el fin de la dominación territorial del EI en Irak.

La lucha por Mosul involucra tanto a potencias locales como a otras más distantes.  Según su desenlace podría cambiar la configuración del mapa de la región. El control sobre  Mosul reverbera en Siria, Turquía, Irán, Jordania y sobre todo el mundo árabe.

En primer lugar está el brutal choque entre la facción de musulmanes chiítas, que gobiernan Irak,  y los sunitas que son mayoría en Mosul.  El EI, que pertenece a la corriente sunita,  ha declarado una guerra a muerte contra los chiítas. Sus ataques suicidas han detonado bombas en mezquitas y concurridos mercados. Es la continuación de la  guerra civil librada entre ambas denominaciones, 2006-2007, que dejó medio millón de muertos.  Se  calcula  además que por tres  muertes violentas hay que sumar otras dos a causa de desplazamientos forzados, colapso del sistema hospitalario, falta de agua y alimentos.

En la batalla de Mosul convergen tropas oficialistas que incluyen al ejército y milicias chiíes con vínculos con Irán. Son éstas últimas las que despiertan la mayor inquietud pues en el pasado han cometido atrocidades contra la población sunita. También participa un importante contingente de tropas de la minoría kurda. Estados Unidos está presente con un contingente de al menos 600 efectivos de fuerzas especiales y asesores. La planificación de la batalla  ha corrido por cuenta del Pentágono.

El EI capturó la ciudad con un par de miles de sus combatientes que  lograron batir a más 50 mil soldados del ejército iraquí que abandonaron sus armas para huir. Ahora unos 25 mil atacantes enfrentan a unos seis mil yihadistas atrincherados en una vasta superficie que aún mantiene una población estimada en 1,2 millones de personas. Se anticipa que el enfrentamiento provocará el éxodo de  700 mil civiles.

 

Las tropas oficialistas, junto a los kurdos,  tienen una abrumadora superioridad numérica y de poder de fuego. La táctica de los atacantes será lanzar ofensivas localizadas para obligar al EI a revelar sus posiciones. Entonces intervendrán los drones y las fuerzas aéreas de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña para aniquilar a los yihadistas. Se prevé que será un proceso lento y complejo para causar el menor daño a la población. Porque de ello depende, en última instancia, si Irak subsistirá como un país o derivara en una partición. Hay quienes anticipan que  surgirán tres nuevos estados. Uno chiíta que incluirá Bagdad y el sur del Irak actual. Otro sunita en el norte de Irak y parte de Siria y Jordania,  el tercero sería el Kurdistán que como mínimo abarcaría regiones de Irak y Siria. Lo que parece seguro es que se evapora el sueño yihadista de fundar un califato.

 

Siria: el comienzo del fin de la guerra.

March 17, 2016 Comments off

Moscú anunció el retiro de sus fuerzas militares de Siria. Las cámaras captaron el despegue de bombarderos que volvían a sus bases en Rusia. Allí les esperaban ceremonias de bienvenida con familiares de los uniformados despachados al país árabe. El momento escogido por el Presidente Vladimir Putin para reducir su participación en el conflicto no podía ser más oportuno. Lo hizo luego de tres semanas de una cesación de hostilidades que pocos creyeron que duraría tanto. Además a las puertas de las conversaciones de paz en Ginebra entre la oposición y el gobierno del Presidente Bashar al Assad. Así Rusia disminuye su presencia, luego de cinco meses de bombardeos contra los enemigos de Damasco, desde una posición fuerza y tras haber logrado parte importante de sus metas declaradas. Sus objetivos fueron neutralizar los esfuerzos occidentales, incluida Turquía y Arabia Saudita entre otros, que aspiraban a imponer un gobierno sunita afin a sus intereses. También era importante dar un golpe a  los islamistas que figuran  entre las amenazas que preocupan al Kremlin. Se estima que unos dos mil yihadistas rusos combaten junto a las organizaciones fundamentalistas islámicas.

Rusia ha impuesto sus condiciones frente a Occidente. John Kerry, el secretario de Estado norteamericano, aceptó que la salida de Assad no era un prerrequisito. En sus palabras: “Estados Unidos y nuestros aliados no buscamos el así llamado cambio de régimen”. Moscú y Washington coinciden que no hay una salida militar al conflicto que ya cumplió cinco años. La solución será diplomática pero determinada por la correlación de fuerza militar en el terreno. Y es en ese plano que Rusia considera que ha fortalecido sus posiciones lo suficiente como para sentarse a negociar. La memoria de la intervención soviética en Afganistán está fresca aún. Allí el Ejército Rojo fue desangrado y aunque no perdió militarmente su intervención fue un fracaso. Hecho que gravitó en la caída y desmembramiento de la Unión Soviética.

Dada la sangre derramada en Siria: más de 300 mil muertos según algunas estimaciones, unos once millones de personas desplazadas, la mitad de la población, es difícil visualizar un arreglo aceptable para la mayoría sunita y los aluitas (chiítas) encabezados por Assad. Hay quienes creen que a la larga el país terminará dividido entre ambas facciones y los  kurdos que buscan su independencia. Ello sin considerar que la amenaza yihadista del Estado Islámico, Al Qaeda  y otras organizaciones sigue muy presente. Una  salida posible es la creación de una federación que dé a las partes la mayor autonomía posible. En todo caso cualquier fórmula aceptada por todos será un progreso ante la situación de violencia actual.

Los refugiados sirios.

El retiro ruso tomó por sorpresa a Occidente. Ello porque muchos en Estados Unidos y Europa creían  que  Moscú tenía interés en convertir a los refugiados sirios, unos cuatro millones, en un arma. Fue lo que declaró el general norteamericano Philip Breedlove, comandante supremo de la OTAN.  Los bombardeos rusos, según esta teoría, buscaban  aumentar el número de refugiados que marcharan rumbo a Europa. Ello para  causar dificultades sociales y políticas que debilitaran a los gobiernos europeos. Los hechos desmienten esta especulación pero ponen de relieve el abismo de confianza entre Washington y Moscú.

El largo calvario sirio

February 4, 2016 Comments off

En la guerra civil siria hay una certeza: ninguno de los bandos puede ganar por la fuerza de las armas. Tras casi cinco años de cruenta lucha el país árabe acumula más de un cuarto de millón de muertos. Desde marzo de 2011 la mitad de los 22 millones de sirios han sido desplazados de sus hogares. Es un desastre humanitario cuyo impacto se sentirá por generaciones.

El 1 de febrero comenzaron, una vez más, negociaciones auspiciadas por Naciones Unidas, en Ginebra, para encontrar una salida al conflicto. Pero apenas abiertas las tratativas fueron suspendidas hasta el 25 de febrero. Los opositores del Presidente Bashar al Assad denunciaron una ofensiva militar oficialista. La queja es comprensible pues la primera meta, antes que hablar de los términos de una futura paz, es lograr un cese al fuego. Ello, de entrada,  permitiría aliviar a numerosas ciudades  y aldeas sitiadas por las diversas facciones. En algunas como en Madaya se registraron decenas de muertes por inanición.  Otra medida será continuar con la extracción de grupos minoritarios atrapados y amenazados de vida en territorios hostiles.

El mero hecho de haber asegurado el encuentro en Ginebra es un logro. Fueron necesarias fuertes presiones, especialmente sobre los rebeldes sunitas, para asegurar su presencia. Con todo no son conversaciones directas, cara a cara, entre los protagonistas. Son lo que los diplomáticos llaman negociaciones de proximidad. Ello significa que los representantes del gobierno sirio están en una sala y las facciones opositoras en otra. Entre ellas circulan diplomáticos que llevan y traen las ponencias de unos y otros.  La oposición postula como requisito, para pasar a otros temas, el cese de los bombardeos aéreos.

El Estado Islámico (EI) está ausente de los incipientes contactos. Para marcar este hecho, el domingo 31 de enero, el EI lanzó un ataque suicida contra una mezquita chiíta en Damasco que causó más de 70 muertes. La política del EI, de inspiración sunita salafista,  apunta a acentuar la animosidad entre chiítas y sunitas. En realidad el EI actuó como catalizador  para las negociaciones. Uno de los pocos puntos en común que tienen todos los actores sirios y las potencias regionales así como las  extra regionales, Rusia, Estados Unidos y Francia,  es el antagonismo contra la organización yihadista a la que se le imputa haber ejecutado a unos  cuatro mil sirios.

En la agenda de las conversaciones figura, si logran sortear numerosos obstáculos y establecer un cese al fuego nacional, un calendario para una transición política de 18 meses que permitirá la redacción de una nueva constitución. Al cabo de este período serán convocadas elecciones. Es una meta que hoy aparece difícil de alcanzar pero es un primer paso esperanzador.

Muchas incógnitas.

Tras las atrocidades vividas a lo largo de un quinquenio cuesta visualizar como los alauitas (chiítas), sunitas, kurdos, cristianos y otras minorías podrán  compartir en paz un mismo territorio. Es una interrogante que surgió en la ex Yugoslavia que terminó reforzando el concepto de balcanización, como sinónimo de  división y fraccionamiento. Algo similar podría ocurrir en Siria  donde las distintas facciones podrían reclamar sus respectivos territorios y pasar a la fundación de un estado federal o mini repúblicas.

Batalla decisiva en Irak

May 21, 2015 Comments off

La narrativa de Washington y Bagdad apuntaba en una dirección: la contraofensiva contra el Estado Islámico (IS) avanzaba a paso firme. Pero los yihadistas, que han ganado una triste reputación por  degüellos y ejecuciones masivas, dieron la gran sorpresa. Aprovecharon una tormenta de arena para capturar Ramadi una de las mayores ciudades iraquíes. La polvareda les dio cobertura de los permanentes  bombardeos estadounidenses. Así el IS se acercó a meros 115 kilómetros de la capital.

Tan importante como la captura de la ciudad es la potente señal de incapacidad tanto de Estados Unidos como del gobierno iraquí. Los fabricantes de aviones de  última generación subrayan que sus máquinas operan en toda condición climática. No fue el caso pues la tormenta de arena ocultó a los atacantes. El ejército iraquí una vez más experimentó un colapso logístico. Las tropas que defendían Ramadi, entre las que destacaba su División Dorada considerada la mejor,  agotaron sus municiones y los que pudieron huyeron de desbanda. La batalla dejó 500 muertos entre uniformados y civiles. La inevitable interrogante es cómo es posible que los insurgentes fundamentalistas estén bien aperados. En cambio las tropas oficialistas, que cuentan con enormes recursos terrestres y aéreos facilitados por el Pentágono, carecen de los medios para luchar. La explicación está en un modelo errado de gestión militar en el cual la logística queda en manos de contratistas. A lo anterior se suma  una corrupción de dimensiones faraónicas.

Los voceros militares norteamericanos buscan bajar el perfil del desastre. Su magnitud puede aquilatarse por la reunión de urgencia del Presidente Barack Obama sus asesores de seguridad para analizar el revés. La estrategia de reconstruir al ejército iraquí y respaldarlo con apoyo aéreo  no dio los frutos esperados. Algunos analistas consideran que la caída de Ramadi es la peor derrota sufrida en lo que va de la guerra contra el EI. En este caso, a diferencia de lo ocurrido en Mosul, la ofensiva yihadista era  esperada y no fue repelida.

El impacto de la derrota ante el EI en una de las batallas decisivas reverberará en todo el Medio Oriente. Tanto Arabia Saudita como Jordania temen que efectivos del EI lleguen a sus fronteras. El reforzado prestigio de los yihadistas incrementará su reclutamiento a nivel internacional Se estima que unos 20 mil islamistas han viajado a Siria para incorporarse a sus filas.  Ello augura nuevos derramamientos de sangre.

Sunitas versus chiítas .

Haider al Abadi, el  Primer Ministro iraquí, ha movilizado a las milicias chies para enfrentar al EI. Con ello arriesga profundizar las grietas que dividen a sunitas y chiítas iraquíes. Ambas denominaciones libraron una guerra civil en 2006-2007 que dejó medio millón de muertos.  Se  calcula  además que por tres  muertes violentas hay que sumar otras dos a causa de desplazamientos forzados, colapso del sistema hospitalario, falta de agua, nutrición y deterioro de las condiciones de vida. Los chiítas aprovecharon su ejercicio del gobierno para operar escuadrones de la muerte desde el ministerio del Interior. Los sunís se aglutinaron tras Al Qaeda. Que más tarde dio origen al así llamado  Estado Islámico. En la reciente batalla en Tikrit las milicias chies derrotaron al EI y luego saquearon la ciudad habitada por sunís. En Irak es cada vez más frecuente el clamor por una partición del país.

La guerra de Yemen.

April 2, 2015 Comments off

El miércoles 25 de marzo Arabia Saudita inició una serie de bombardeos aéreos en Yemen. Es una norma periodística no iniciar los artículos o columnas con fechas. Pero en este caso hay una razón de peso: se sabe cuando comienzan las guerras pero no se sabe cuándo terminarán. Los saudíes, con diez países aliados en su mayoría emiratos pero que incluyen a Egipto y Marruecos además de Estados Unidos que brinda inteligencia y apoyo logístico, han desencadenado un nuevo conflicto internacional. Los saudíes pretenden frenar el avance de las fuerzas huthis que ya ocupan la capital Saná y van en camino a controlar el resto del país.

Los huthis, así llamados por el apellido de su líder original (ya muerto), son habitantes del norte del país que practican una variante del islamismo chií. La monarquía saudí ve a los chiítas como la mayor amenaza para su trono.  En 2011intervino en Bahrein para sofocar una alzamiento de la mayoría chií.  Ryad se considera el líder del islamismo sunita y, por lo mismo, como el enemigo de la expansión de la influencia chií propugnada por Irán.

Los bombardeos saudíes serán insuficientes para contener a los huthis que cuentan con el respaldo iraní. Tarde o temprano, si no se logra un acuerdo político,  tendrán que despachar tropas a Yemen. Los huthis son guerreros avezados con décadas de experiencia en las tácticas de guerrilleras. No en vano en la prensa iraní ya se habla del “Afganistán saudí”, con lo cual aluden a una guerra en la cual se empantanarán al igual que le ocurrió a Estados Unidos, que ha pasado 12 años en el país asiático sin lograr la victoria.

El día que comenzaron los bombardeos saudíes el barril de petróleo subió cuatro dólares. Yemen no es un gran productor petrolero aunque tiene algunos yacimientos gasíferos. El temor es que el conflicto pase a la propia Arabia Saudita y que por la vía de la infiltración o agentes comience una campaña de sabotaje de las instalaciones petroleras del reino.

En la actualidad Yemen sirve de base de operaciones para Al Qaeda en la Península Arábiga. Fue esta organización la que se atribuyó el atentado contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo en París. Recientemente el Estado Islámico, que combate en Siria e Irak, se responsabilizó por atentados que dejaron más de un centenar de muertos en mezquitas huthis  en Saná. La campaña saudí ha sido denunciada por organizaciones humanitarias por ataques a civiles. Hospitales, barrios residenciales, colegios y centrales termoeléctricas han sido bombardeados. Unicef, el fondo para la infancia de Naciones Unidas, denuncia que en la última semana 62 niños han muerto producto de los combates. La ampliación del conflicto amenaza con transformar a Yemen en la meca del extremismo.

Yemen un estado fallido.

El país ocupa una posición estratégica clave a la entrada del Mar Rojo en el Golfo de Adén. Pero eso más que ayudarle le ha perjudicado dando lugar a numerosas invasiones destinadas a controlarlo. Es el más pobre de los 22 países árabes. 16 millones de sus 25 millones habitantes viven en la pobreza. Buena parte de su historia reciente ha transcurrido en guerras entre tribus, facciones religiosas o disputas regionales. Hay una relación  estrecha entre las guerras y la pobreza. La miseria genera conflictos y las disputas empobrecen a las naciones.

EE.UU: estrategia errada, inteligencia fallida.

October 1, 2014 Comments off

Es poco presentable que el Presidente Barack Obama declare “Nuestro jefe de inteligencia, Jim Clapper, ha reconocido que, subestimaron,  creo, lo que había estado pasando en Siria….En el último par de años , durante el caos de la guerra civil de Siria, donde ha habido enormes franjas del país completamente sin gobierno, fueron capaces de reconstituirse  (los yihadistas del ISIS) y aprovechar ese caos”. Esta  declaración de Obama es interpretada,  por algunos analistas, como un intento de escabullir a las críticas por la pasividad ante el avance de islamistas sunitas que ocupan parte de Siria e Irak. Al endosarle la responsabilidad  a la Comunidad de Inteligencia (CI) se parapeta tras una pesada maquinaria con la cual ningún político quiere romper lanzas.

Es, sin embargo, la responsabilidad del gobierno justificar el trabajo de 17 agencias de inteligencia que, en su conjunto, tienen un presupuesto de 68 mil millones de dólares. Cuentan con satélites para su empleo exclusivo, son capaces de interferir prácticamente todas las comunicaciones en el planeta sin importar  por que vía sean despachadas.  Nunca la CI estadounidense ha tenido más acceso a tantas y tan variadas fuentes de información, incluidas las conversaciones de mandatarios de naciones amigas. Es por ello que resulta incomprensible semejante yerro. La ofensiva del ISIS, que es una escisión de Al Qaeda la organización mas vigilada cabe suponer, ha llegado a las puertas de Bagdad. En Irak donde Estados Unidos libra una guerra, desde que lo invadió en el 2003, y donde mantiene  1.600 asesores militares  era de suponer que estar al tanto de lo que allí ocurre figura entre las primeras prioridades de la CI.

La fascinación con la tecnología en inteligencia, como en otros ámbitos, puede conducir a grandes errores. Lo primero que requiere un servicio de espionaje es saber qué es lo que busca. Y ello nace de una definición política. Lo que no se busca, es difícil que se encuentre.  Estados Unidos y Occidente padecen de un sesgo endémico en el Medio Oriente. El primer enemigo han sido siempre los líderes  que han nacionalizado el petróleo y otras riquezas (ver recuadro) . Frente  a los nacionalistas seculares Washington y Londres, entre otros, han preferido las alianzas con los sectores islamistas conservadores.  Este es lo que ocurre en Siria donde se combate a Bashar al-Asad respaldando a los sunitas “moderados”. No eran necesarios 68 mil millones de dólares para saber que casi desde el comienzo de la guerra civil los yihadistas controlaban los campos de batalla y combatían a los que no comparten su visión. Como ocurre en Irán, Arabia Saudita, Afganistán, Pakistán  y otros países  el error recurrente de Occidente  es subestimar la fuerza del fanatismo religioso como expresión de resistencia conservadora.

El nacionalismo en la mira Occidental.

Los líderes nacionalistas interfieren con las empresas petroleras y otros intereses occidentales. En consecuencia se hacen acreedores a golpes de estado o campañas que pueden culminar en guerras para deponerlos. Ha aquí tres casos de “cambio de régimen” que abrieron el camino a fuerzas islamistas chiítas o sunitas:

Mohammad Mossadegh en Irán nacionalizó el petróleo en 1951 y en 1953 fue depuesto por el ejército y los Guerreros del Islam, que eran bandas de fundamentalistas. Andrew Killgore, un funcionario del Departamento de Estado anunció que era “el mayor triunfo de la CIA”. Asumió el Sha Mohammad Reza Pahlavi, con el respaldo del clero que lo depuso en 1979 y estableció la teocracia que gobierna desde entonces.

Saddam Hussein invadió Kuwait en 1989. En 2001 fue acusado de disponer de armas de destrucción masiva. Fue depuesto en 2003 por tropas estadounidenses. El país ha estado en una continua lucha entre chiítas y sunitas.

Muammar Gaddafi respaldó a diversos movimientos antioccidentales. Depuesto por una rebelión respalda por bombardeos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia en 2011