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Posts Tagged ‘xenofobia’

Francia: la hora de las urnas.

May 4, 2017 Comments off

Los franceses optarán entre dos polos antagónicos. Uno encabezado por Emmanuel Macron el centrista que postula una política económica liberal, reformas para modernizar el Estado, léase una drástica reducción de la administración pública y sus servicios, así como mayor integración a la Unión Europea (UE).  Macron, que fue ministro del actual gobierno socialista de François Hollande afirma que no es de izquierda ni de derecha. Se proclama a favor de las buenas ideas vengan de donde vengan. El otro polo es liderado por  Marine Le Pen, la candidata del neo fascista Frente Nacional, que centra su campaña en el cierre de las fronteras francesas a nuevos inmigrantes y expulsar a cuántos de ellos le sea posible. Su eslogan es reconocible: Francia para los franceses. Eso significa, entre otras cosas, que es contraria a la pertenencia a la  UE y aboga por dejar el euro para volver al antiguo franco. Le Pen se proclama enemiga de la globalización  y la defensora de la vieja clase obrera industrial. En este ámbito ha tenido éxito pues aparece con la mayor intención voto en dicho segmento.

En la primera vuelta electoral, realizada el 23 de abril,  quedaron fuera François Fillon, conservador tradicional con 20 por ciento, Jean-Luc Mélenchon que atrajo el grueso de los votos izquierdistas con 19,6, y  Benoît Hamon, socialista que apenas consiguió un 6,4 por ciento. La participación electoral fue altísima con 78 por ciento de los inscritos. Ahora todos los votantes de estos tres candidatos deben repensar sus preferencias. Las encuestas a días la votación muestra a Macron como el amplio favorito con 59 por ciento por ciento frente a Le Pen con 41 por ciento. La candidatura de Macron salió reforzada luego del duro debate televisado que sostuvieron este miércoles.

Una victoria de Macron representaría una derrota para la extrema derecha. En Austria Norbert Hofer, candidato del fascistode Partido de la Libertad  casi  se impuso con  49,7 por ciento de los votos en las  últimas elecciones. Las corrientes anti inmigratorias hubiesen vencido si no fuese porque el conjunto del espectro político cerró filas tras Alexander van der Bellen, el candidato verde. En Holanda, donde se esperaba una alta votación  del ultraderechista Geert Wilders,  los vaticinios fallaron pues apenas logró un 13,1 por ciento de las preferencias. Así la amenazante ola del nacionalismo xenófobo ha sufrido una cadena de reveses y el domingo podría recibir un claro rechazo.  En Francia, a diferencia de lo ocurrido con las encuestas en Estados Unidos con Donald Trump y con el Brexit,  los sondeos de opinión pública coincidieron de manera precisa con los resultados de la primera vuelta.

Macron obtuvo 24 por ciento de los votos en el primer round. Si se cumplen los pronósticos rondará el 60 por ciento este domingo. El grueso de sus votantes serán franceses que lo consideran   el mal menor para  conjurar la amenaza del nacionalismo retrogrado de Le Pen. Así Francia podrá continuar su rol central en la construcción de un viejo continente unificado.

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Holanda desinfla a la extrema derecha.

March 16, 2017 Comments off

La islamofobia y  eurofobia crecen en varios países europeos. Por ello las elecciones holandesas eran seguidas con un interés inusual. El temor a una victoria de Geert Wilders, que prometía prohibir el Corán y cerrar mezquitas, abría un panorama de confrontación en un país de 17millones en el cual vive un millón de musulmanes (6 por ciento). Además su partido prometía llamar a un referéndum para seguir el camino de los británicos y abandonar la Unión Europea (UE). Holanda es la séptima economía de Europa y una pieza clave para su comercio. Rotterdam es el mayor puerto del viejo continente. La salida de los holandeses de la UE habría asestado un golpe al sueño de una  Europa unificada. Además muchos vieron en estos comicios un anticipo de lo que ocurrirá en Francia en la elección presidencial que tendrá lugar el mes entrante. En el caso francés la probabilidad de que el  facistoide Frente Nacional de Marine Le Pen logre la presidencia  es más que remota. Es posible que logre vencer en la primera vuelta pero en la segunda se unirá el conjunto del espectro político en su contra.

En Holanda el resultado de las urnas fue claro y  Mark Rutte, el actual Primer Ministro de centro derecha, formará una coalición con otros partidos pero excluirán al Partido para la Libertad de Wilders.  De todas formas la posibilidad que Wilders pudiese encabezar un gobierno era casi nula. Se requería un terremoto político. Pero los nervios de la comunidad internacional están tensos. Nadie creyó que el Brexit tendría lugar  ni tampoco consideró seriamente  la victoria de Donald Trump. El cuadro en Holanda es diferente a los países anglosajones que son gobernados por sistemas bipartidistas. En estas elecciones holandesas participaron 28 partidos. La primera mayoría la obtuvo Rutte con 21,4 por ciento. Le siguió Wilders con 13,1 por ciento. El gran derrotado de los comicios es la social democracia representada por los laboristas que cayeron de 38 diputados a nueve perdiendo su condición de segundo partido del país. La revelación fueron los verdes-izquierda que pasaron de cuatro diputados a 16.

Wilders queda con una sensación de derrota porque no logró cumplir su ambición de convertir a su partido en la mayor fuerza política del país. Pero con todo aumentó su representación parlamentaria. Más importante aún, al igual  que el Frente Nacional francés, ha logrado colocar el tema de la inmigración en el centro del debate nacional. Ha incentivado y capitalizado los crecientes sentimientos xenófobos. Incluso los partidos de centro derecha como la Democracia Cristiana han asumido posturas más duras frente a los inmigrantes.

En Holanda vive casi medio millón de ciudadanos turcos. El Presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan ha llamado a un referendo para ampliar sus poderes presidenciales. En un esfuerzo por conseguir el voto de sus compatriotas europeos, muchos de doble nacionalidad, despachó a varios ministros para que asistiesen a manifestaciones que tendrían lugar en Europa. Holanda, Alemania y Austria no autorizaron los encuentros invocando razones de seguridad. El gobierno holandés fue más lejos: reprimió con dureza los encuentros y deportó a los ministros visitantes. Las encuestas muestran que la mano dura contra Erdogan pagó dividendos electorales. Ahora las miradas se vuelven a Francia.

El Trump holandés

February 9, 2017 Comments off

En Holanda se anuncia una victoria electoral del nacionalismo ultraderechista.  Geert Wilders, motejado por la prensa como el Donald Trump holandés,  podría obtener la primera  mayoría en las elecciones del 15 de marzo. Así como Trump las ha emprendido contra los mexicanos Wilders lo hace contra los inmigrantes marroquíes. Las encuestas señalan que el Partido de la Libertad podría alcanzar el 31 por ciento de los votos y lograr 36 de 150 escaños parlamentarios.

Wilders ha ganado popularidad con la promesa de imponer estrictos controles fronterizos para frenar la inmigración, cerrar mezquitas e iniciar un proceso de deportaciones de inmigrantes que rechazan los valores nacionales o cometen delitos. Por estos valores alude a la condición cristiana del país y su carácter blanco  dominante. El año pasado Wilders fue condenado por la justicia bajo el cargo de discriminación. Ello por sugerir que expulsaría a los marroquíes del país. La condena no hizo más que incrementar la simparía pública por su postura.

Los holandeses tienen reputación de ser un pueblo tolerante. En ese sentido Wilders, a diferencia de Trump, se erige como un defensor de valores liberales. Ello frente a lo que estima es la amenaza del Islam expresada en la ley islámica conocida como la sharia .  Denuncia que ella oprime a  las mujeres y castiga la homosexualidad.   También defiende la legalización de ciertas drogas.

Uno de los puntos con menos respaldo de su plataforma es la propuesta de retirar a Holanda de la Unión Europea (UE). El país fue uno los seis estados fundadores de la UE en 1993. El Brexit, la salida de Gran Bretaña de la UE, ha sido una inyección a la vena para quienes creen que el país perdió derechos soberanos frente a Bruselas, la sede la UE, pero en realidad piensan en el poderío de Alemania. Como en otros países europeos las empresas requerían mano de obra en los años 60 y 70 y atrajeron inmigrantes principalmente de Marruecos y Turquía. En la actualidad alrededor de diez por ciento de la población es de origen  o descendiente de inmigrantes.

Aún si Wilders obtiene buenos resultados el mes entrante es improbable que pueda conformar un gobierno en el fragmentado espectro político del país. Cerca de una treintena de partidos compiten y ello los obliga a pactar en un sistema de alianzas. Todos los grandes partidos advierten que no están dispuestos a gobernar con la extrema derecha xenófoba. Pero tras el Brexit y la victoria de Trump nada queda descartado. En todo caso el auge de una sólida votación de Wilders apoyaría al facistoide y antieuropeo Frente Nacional francés encabezado por Marine Le Pen. En mayo Francia tendrá la segunda vuelta electoral para elegir al próximo gobierno galo. Si ganase Le Pen, que ha prometido abandonar la UE, la Unión quedaría en una situación de extrema precariedad. Durante mucho tiempo han primado los criterios económicos para gobernar los países. Pero está visto que la última palabra proviene de la política. Esto a través de la voz de la ciudadanía expresada en las urnas.

 

 

 

 

Trump y el auge racista en EE.UU.

July 14, 2016 Comments off

 

Donald Trump, el candidato presidencial republicano, es el adalid de amplios sectores de votantes blancos. En su declaraciones de contenido racista ha puesto de relieve aquello que las palabras crean realidades. Su mensaje de odio a las minorías étnicas es asumido por organizaciones supremacistas y  neo nazis. Andrew Anglin, director de una revista abiertamente nazi , aprovecha la legitimidad que le brinda el candidato republicano a la Casa Blanca. TRump está dispuesto a decir lo que la mayoría piensa: Es tiempop de deportar a esta gente” aludiendo a  los 11 millones de latinos que residen en forma ilegal en el país. Por ello enfatiza: “Trump está dispuesto a llamarlos criminales, violadores, asesinos y narcotraficantes”.

Más contingente es la situación de la población afroamericana que es víctima de continuas agresiones policiales. En 2015 un millar de personas perdieron la vida a manos de policías. De ellos 306 eran negros pese a que solo representan el trece por ciento de la población. El grupo con mayor riesgo son los los afroamericanos entre quince y 34 años pues tienen nueve más chances de ser baleados que cualquier otro grupo étnico. Diversos estudios coinciden en que las policías emplean la fuerza en un rango superior de tres veces en reprimir a afroamericanos que a blancos en idénticas circunstancias.

La serie de muertes recientes de afroamericanos ha dado fuerza a la campaña “Las vidas negras cuentan”. El asesinato de cinco policías blancos en Dallas, en un acto de venganza racial, ha elevado la tensión racial en el país. 70 por ciento de los  estadounidenses considera que las relaciones raciales son malas. Un marcado deterioro en relación a un año atrás cuando  solo algo más de 40 por ciento tenía semejante  percepción.

El auge de la xenofobia y los sentimientos discriminatorios es explotado electoralmente por Trump. Pero la ola de malestar e ineguridad de sectores de la población son similares a los observadoras en varios países europeos. A ambos lados del Atlántico hay quienes rechazan  a los inmigrantes.  Los factores   de este fenómeno son variados.  El rechazo a la globalización que ha facilitado de la decadencia  industrial por la vía de las relocalizaciones. Algo que ha empobrecido y marginalizado a comunidades de trabajadores blancos que en el pasado gozaron de buenos ingresos y seguridad de empleo.

 

Los nativistas.

Los resquemores de una capa de blancos pobres contra las minorías apuntan al color de la piel, las culturas, en especial la latina, y religiones donde destaca la islamofobia y el tradicional antisemitismo. Los portaestandartes de la xenofobia se autodenominan nativistas con lo que pretenden hacer valer su  condición de legítimos nativos del país.  Un campeón del nativismo es Trump que ha buscado  descalificar al presidente Barack Obama  señalando que no nació en Estados Unidos y que sería un musulmán encubierto.

Austria apenas derrota la xenofobia

May 25, 2016 Comments off

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Por menos de un punto porcentual fue derrotado el partido islamofóbico de extrema derecha que aspiraba a la presidencia austríaca. Norbert Hofer, candidato del Partido de la Libertad (FPÖ, por su sigla en alemán), recogió 49,7 por ciento de los votos en las elecciones del domingo pasado. Las corrientes xenófobas hubiesen vencido si no fuese porque el conjunto del espectro político cerró filas tras Alexander van der Bellen, el candidato verde.

 

El FPÖ tiene numerosos vasos comunicantes con el nazismo. Fue fundado, en 1956, por un ex ministro del régimen nazi acompañado por numerosos militantes que sirvieron bajo las órdenes del austríaco Adolfo Hitler. El compromiso de sus compatriotas con las políticas represivas y de exterminio fue manifiesto: aportaron 40 por ciento de los guardias de los campos de concentración. A diferencia de Alemania la sociedad austríaca ha preferido no confrontar a fondo su pasado.

En el FPÖ están presentes los viejos temas del nazismo como el pangermanismo y la pureza de la sangre aria que afloran de tanto en tanto. Herbert Kicki, secretario general del partido, jugó con el vals “sangre vienesa” retomando la noción hitleriana al señalar, en relación a la sangre, “que mucha mezcla de las cosas no es una buena cosa”. Los neonazis saben del rechazo en varios países a sus postulados y las presiones que podrían sufrir si llegaran al gobierno. Por ello Hofer se presenta como un político moderado pero contrario “al multiculturalismo, a la globalización y la inmigración masiva”.

La gran votación obtenida por el FPÖ excede en mucho sus planteamientos e inspiración fascista. Algo similar ocurre en Francia, Alemania, Hungría, Polonia e incluso en Estados Unidos. Una de las causas del auge de los postulados de ultra derecha es el creciente malestar con la globalización. Ante el acelerado ritmo de cambios sociales y tecnológicos ciertos sectores se sienten amenazados. La desaparición de fronteras culturales y en algunos casos geográficas generan inquietud. Entre los más desfavorecidos por la globalización despierta un ansia de identidad, un tribalismo que en tiempos actuales asume la forma de nacionalismos extremos. En el seno del supranacionalismo encarnado por la Unión Europea (UE) renace el rechazo a un ente que supera los confines de los estados nacionales. Este sentimiento, que en su forma moderada es conocido como euroecepticismo, se ve potenciado por los flujos inmigratorios de los últimos años. Todo indica que las fuerzas nacionalistas xenófobas de extrema derecha seguirán avanzando. Pero está por verse si lograrán imponerse a las mayorías que aspiran a sociedades tolerantes y abiertas.

La división austríaca.

Una parte de los austríacos está satisfecha con la pertenecía a la UE y acepta la globalización con sus costos y beneficios. Ese sector, entre los que están la gran mayoría de los que tienen estudios superiores, votó en un 81 por ciento por el candidato verde. Entre los trabajadores manuales un 86 por ciento votó por el candidato pardo, o sea Hofer. En las grandes ciudades donde está el grueso de los inmigrantes se impuso la candidatura más tolerante. En las zonas rurales y pequeñas localidades, donde hay escasos recién llegados, ganó el voto xenófobo. Queda a la vista que el temor y la ignorancia son las bases del prejuicio.

 

Refugiados dividen a la Unión Europea.

September 4, 2015 Comments off

El reciente flujo de refugiados e inmigrantes ha desnudado a la Unión Europea (UE).   Las grandes crisis tienen la virtud de mostrar cómo son las cosas más allá de la retórica. Ante la llegada cientos de miles de buscadores de asilo, lo que algunos llaman un fenómeno de “proporciones bíblicas”, la UE se ha mostrado incompetente y dividida en cuanto a cómo proceder.

La corriente de los que huyen por sus vidas y de la miseria era previsible. Nadie podía saber su exacta magnitud. Pero los campos de refugiados en Jordania, Turquía y otros países del Medio Oriente albergaban números crecientes de personas. Los gobernantes de la UE y su burocracia tuvieron el tiempo para preparar planes para la contingencia. Prefirieron ignorar el tema dejando el peso a los países de primera línea como Grecia e Italia, entre otros. No asumieron su responsabilidad, por tratados internacionales suscritos, de preparar la recepción de refugiados provenientes de Siria, Irak, Afganistán, Libia, Somalia y Yemen países abatidos por la violencia.

El insólito desorden de la UE está dictado por las fuerzas políticas xenófobas que ganan fuerza en su seno. Es popular acusar a los necesitados de representar un peso económico que deteriora los estándares de vida. Algo que varios estudios demuestran que es inexacto. Dado que la edad de la abrumadora mayoría de los refugiados es inferior a los 30 serán una beneficiosa inyección a una fuerza laboral que envejece. Están, claro, los prejuicios y el racismo que tiene profundas raíces culturales en el viejo continente. Pero la UE, como el resto del mundo, deberá aceptar que en la era de la globalización son necesarias respuestas globales a las que ninguna nación puede sustraerse. En la reacción de sectores nacionalistas de mentalidad estrecha predomina una visión egoísta y de corto plazo. Son rerflejos conservadores, transversales en la diversas capas sociales, que se aferran a lo conocido y rechazan la diversidad en todos los campos. Los movimientos migratorios, aún sin refugiados, en nada afectan a la inmensa riqueza europea.

Desde una perspectiva política la UE, que mostró incoherencias e incapacidad a lo largo de la inconclusa crisis griega, enfrenta hoy un reto monumental. Su prestigio como un ente político capaz de actuar como un todo está cuestionado. El “camión de la vergüenza”, en Austria en que perecieron asfixiados 71 refugiados, los miles de ahogados en el Mediterráneo exigen a los europeos una respuesta dinámica y humanitaria. Nunca hasta ahora hubo más refugiados y desplazados, ya suman unos 60 millones. Es una crisis humana, de personas de carne y hueso, que llegan a las puertas de la UE. Del trato que reciban dependerá el respeto y la credibilidad de los europeos.

El modelo alemán.

Una vez más Angela Merkel, la canciller alemana, muestra sus condiciones de liderazgo con la voz más clara frente a la crisis. Merkel ha dicho que su país está preparado para considerar unas 800 mil solicitudes de asilo. Precisó que los sirios, que constituyen 20 por ciento de los solicitantes, tendrán la primera opción. Andrea Nahles, la ministra de economía, declaró “Necesitamos trabajadores adicionales en muchas áreas de la economía alemana. Queremos aprovechar esta situación y abrir oportunidades para que los refugiados vengan aquí legítimamente a una nueva y mejor vida en Alemania”. Nahles estimó que el costo de absorción entre albergues, cursos de idioma y aprendizaje de oficios oscilaría entre1,8 mil y 3,3 mil millones euros. Una cifra modesta en la perspectiva “bíblica”.

Europa frente a los refugiados

August 21, 2015 Comments off

 

Más de 2.300  migrantes han muerto, en lo que va del año, en el intento  por llegar a Europa cruzando el Mediterráneo. Un aumento de 20 por ciento en relación al 2014 cuando perecieron 3.149 individuos según la  Agencia Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).  La gran mayoría se ahogó en el canal de Sicilia, el sector más peligroso de la ruta que conecta Libia con Italia. Allí circulan las precarias barcazas, que los españoles llaman pateras, con las que las mafias de traficantes de personas transportan hacinados a los migrantes. En las últimas dos décadas han muerto en naufragios  unas veinte mil personas.

El drama de los refugiados alcanza proporciones gigantescas. En el 2005, según Naciones Unidas, unos 25 mil migrantes se echaron al mar. En 2011 con la guerra civil libia el número pasó a 61 mil. El año pasado fueron 130 mil. De enero a agosto de 2015 ya sumaban 237 mil. Tan solo en el mes de julio arribó a Europa la cifra récor de 70 mil. El gobierno alemán proyectó la llegada de 450 mil refugiados para este año pero ahora estima que podrían ser unos 650 mil o más.

Un número importante de los refugiados son africanos que residían en Libia que hoy es uno de los principales puntos de partida para decenas de miles de migrantes provenientes del Medio Oriente y el continente africano. Ello estimulado por el hecho que el país carece de gobierno. Corrección: tiene dos gobiernos, uno islamista que controla la capital Trípoli y otro secular que reside en Tobruk, próximo a la frontera egipcia. Lo que es justo decir es que reina el desgobierno. La Unión Europea (EU) tiene una responsabilidad directa por este estado de cosas. En 2011 depuso al coronel Muammar Gadafi luego de ocho meses de bombardeos anglo-franceses. Desde entonces el país quedó sumido en el caos con cada clan y sus milicias dictando la ley en su región

En estos momentos los perseguidos que abandonan sus hogares, dentro y fuera de sus respectivos países, es superior a lo experimentado  tras la Segunda Guerra Mundial en la década de los 40 del siglo pasado. Hoy se estima que 0,8 por ciento de la población mundial, unos 60 millones de personas huyen en busca de seguridad y para salir de la miseria.  De ellos 40 millones son desplazados que permanecen en ruinas en las proximidades de  ciudades y aldeas. Los 20 millones restantes son refugiados y de estos últimos los que huyen de la guerra civil siria totalizan cuatro millones de individuos. Los desplazados en el país suman 7,6 millones de personas. El conflicto sirio ha cobrado la vida de casi un  cuarto de millón de personas a lo largo de cinco años. Ello en un país cuya población alcanza a los 23 millones de habitantes

El grueso de los migrantes, 15millones, proviene de África sub sahariana donde destacan Somalia, Darfur, con 2,5 de desplazados, Sudán del Sur entre otros conflictos. Afganistán, por su parte, aporta 3,7 millones. Ucrania 1,1 millones. La abrumadora mayoría reside en países pobres como Pakistán, donde subsisten 1,5 millones de afganos, en África destacan Kenia, Etiopía y Libia. En los campos de refugiados los internos viven en condiciones de extrema vulnerabilidad: están mal alimentados, no tienen ingresos y en especial los niños, que constituyen la mitad de los desplazados, están amenazados por la violencia sexual.

La variante demográfica

Al abordar los flujos migratorios y sus causas los analistas se ponen el parche antes de la herida y advierten que: “el asunto es más complicado que eso”. Con ello aluden a la dificultad para establecer las razones precisas por las cuales tantos millones abandonan sus pagos. ¿Cómo distinguir al refugiado del migrante? El desempleo puede ser causado por la situación económica pero también por la discriminación étnica o la persecución política. El cambio climático es causante de hambre y disputas por tierras y agua entre comunidades. En ciertas regiones señorean bandas armadas que someten a los moradores a su voluntad. El resultado final es que a muchas familias les resulta imposible seguir en sus lugares de origen. La partida, en muchos casos, está lejos de ser una solución. Nunca se sabrá la cantidad de los que perdieron sus vidas en búsqueda de seguridad y bienestar.

 

La migración masiva tiene múltiples causas: demográficas, guerras, pobreza extrema y persecución religiosa entre otras. Es un cuadro complejo que necesita una mirada que combine las diferentes aristas, como está en boga decir. En todo caso es evidente que un gran número de personas emigra de África y regiones de Asia porque aspira a una vida mejor. De la misma forma que lo han hecho los europeos a lo largo de su historia. Desde hace décadas se habla de lo que se ha llamado una “bomba demográfica”. El contraste entre la evolución poblacional europea y la africana es marcado: en África se cuentan nueve niños menores de diez años por cada persona de la tercera edad. En Europa, la población de menos de diez años es idéntica a la de mayores de sesenta. La tasa de natalidad es de seis hijos por mujer en África, contra 1,5 en Europa. En cuanto a las migraciones, la población clave es la que se encuentra entre los 15 y 24 años. En 1960 había 52 millones de africanos en esta franja, en 1980 eran 91 millones, y el 2000 eran 170 millones, se estima que para el 2025 serán 275 millones. Los mercados laborales de la mayoría de las naciones no crecieron en magnitudes ni siquiera cercanas a la expansión demográfica. Es sabido que las migraciones desde los polos de pobreza hacia los de riqueza es un fenómeno histórico tan natural como el fluir del agua desde las alturas.

Muchos de los viajes terminan en islas europeas cuyos nombres ya son conocidos: Lesbos y Cos en Grecia o Lampedusa en Italia. En las últimas semanas gano notoriedad el intento protagonizado, noche tras noche, por cientos de jóvenes buscan ingresar desde Calais, en Francia, a Gran Bretaña a través del Eurotúnel. David Cameron, el Primer Ministro británico, aludió a ellos, quizás unos tres mil aspirantes al asilo, como un “enjambre” que amenazaba el país. La derecha populista inglesa, en un acto de desmesura, exigió el despacho del ejército para proteger las fronteras.

Xenofobia

Crece en forma constante la gravitación política de las organizaciones de extrema derecha que ponen el rechazo a los inmigrantes a la cabeza de sus reivindicaciones. El fascistoide Frente Nacional francés figura alto en las encuestas de opinión sobre las intenciones de voto. En algunos países como Hungría y regiones de Grecia se construyen muros y tienden alambradas para impedir el ingreso. En Alemania, que es el país que recibe más refugiados, el año pasado se registraron más 200 ataques contra albergues para los que buscan asilo. Es llamativo el alto nivel de xenofobia en el estado Sajonia, que formó parte de la República Democrática Alemana, cuya capital es Dresde. Es una de las regiones con una muy baja cantidad de inmigrantes. Apenas 2,5 por ciento de la población es extranjera comparado con el 13,5 por ciento en Berlín. El prejuicio es así, a menudo aflora con más fuerza en los lugares donde hay menor presencia del objeto del odio. Mientras menos se los conoce más simple es la demonización de grupos a los que se convierte en chivos expiatorios. El alemán August Bebel sentenció que “el antisemitismo es el socialismo de los idiotas”. Los calificó así porque en nada la persecución de los judíos alteraba al sistema económico imperante. Lo mismo ocurre con los inmigrantes acusados de una serie de males que poco tienen que ver con ellos y son resultado de una crisis sistémica.

A lo largo de todo el viejo continente se aprecia el avance de la intolerancia. El argumento para rechazar a los inmigrantes es que estos son buscadores de empleos que vienen a usufructuar de los sobrecargados sistemas de seguridad social. Un sector de la prensa no pierde oportunidad para explotar cuanta irregularidad es denunciada. Londres estudia una ley que penará con cinco años de cárcel a quien arriende una vivienda a personas que están sin sus documentos de inmigración en regla. Una encuesta mostró que 80 por ciento de los británicos es partidario de endurecer las leyes migratorias y las que permiten la entrega de beneficios sociales.

El eje de la política de la UE hacia los que buscan asilo o un futuro mejor, en alguno de sus 28 países miembros, consiste en evitar su arribo. Para ello montaron una operación de patrullaje marítimo destinada a rechazar las embarcaciones, cargadas hasta los mástiles, con refugiados. Es más, retiraron navíos y aviones destinados al rescate. Aplicaron una lógica inhumana: dejemos que se hundan algunas lanchas y rápidamente correrá la voz que el riesgo es demasiado alto. Ello detendrá el flujo. En cambio, si se les rescata seguirán viniendo en mayores cantidades y, de todas formas, perecerán más personas porque no todos serán socorridos a tiempo. Un enfoque errado pues pese a los naufragios aumentó el número de quienes arriesgaban sus vidas por abandonar la guerra y la miseria. Los flujos migratorios no serán detenidos en el mar sino que en tierra, anticipando los embarques.

Europa enfrenta un dilema, dadas las magnitudes de la expansión demográfica, que ya comparte Estados Unidos y otros países desarrollados: ¿puede avanzar la globalización económica sin incluir a las personas? En otras palabras las mercancías y los capitales pueden circular con libertad pero las personas no. La inequidad al interior de los países y a nivel internacional gatillan conflictos y aspiraciones que estimulan los flujos migratorios. Los gobiernos que han adoptado la filosofía económica neoliberal deberían aplicar, con el mismo fervor con promueven la libertad de los mercados, la libertad de las personas para vivir donde quieran y combatir el proteccionismo migratorio.

El espectáculo denigrante del campamento de refugiados en Calais, apodado  “la selva”, con improvisadas carpas y sin servicios sanitarios podría prefigurar una Europa que se degrada a sí misma. Culpar a los inmigrantes por la falta de empleos es ignorar que la robotización y las relocalizaciones han eliminado muchísimos más puestos de trabajo.  La pérdida de prestaciones sociales responde a la contracción de los recursos del estado. El pánico moral de ciertos sectores sociales ante una  amenaza a la  identidad cultural es, simplemente, negar que el cambio ocurre en todas las esferas. La llegada de los europeos a África y América transformó de manera radical a  ambos continentes.  Ahora, en un mundo globalizado, las naciones más ricas deben asistir a los refugiados como es su obligación. También tendrán que  convivir con crecientes corrientes migratorias. Es un hecho que las migraciones ya  alteran las sociedades a las cuales arriban. Pero impedir su llegada podría ocasionar trastornos más complejos aún. Ello ocurre en la actualidad  con el avance de las corrientes xenofóbicas que enarbolan las banderas de la intolerancia y el racismo. Hace solo 70 años Europa culminó una guerra que la sumió en el más profundo abismo en la historia humana. Entonces el supremacismo racial exterminó a millones de personas. Como dicen los propios sobrevivientes del holocausto: “Quien salva una vida salva a toda la humanidad”.  Por su propio interés las sociedades de la abundancia deben dar un trato humanitario a quienes,  obligados, llaman a sus puertas.